| ¿A
quién votamos los trabajadores?
Aunque sus principales figuras han perdido
espacio en los nuevos armados electorales
de la vieja política, los dirigentes
sindicales burocráticos apoyan calurosamente
las listas kirchneristas u otras variantes
patronales. Hace falta construir una alternativa
de los trabajadores y para ello llamamos
a votar a Vilma Ripoll y a apoyar las listas
del MST – Nueva Izquierda.
Escribe:
Guillermo Pacagnini Dirigente de CICOP y
Candidato a Diputado
Nacional
Borocotización
masiva, reciclajes múltiples, listas
colectoras… son las artimañas
para componer el complejo mosaico de las
propuestas electorales para estas presidenciales.
Es la consecuencia más comentada
de la profunda crisis de los viejos partidos,
donde hombres de Aldo Rico, Luis Patti,
algunos ucedeístas o reaccionarios
intendentes bonaerenses, pueblan las listas
de Cristina. Y gente de la derecha como
Patricia Bulrich o María Estensoro,
hacen lo suyo con las listas de Carrió.
Sin embargo, hay otro fenómeno no
menos destacable: la burocracia sindical,
tan desprestigiada como los viejos políticos,
ha perdido protagonismo en las listas, aunque
no ha desaparecido ni ha cejado en su abierto
apoyo a las listas de la vieja política.
Perdieron presencia pero no sus mañas.
Socios de
la vieja política
La crisis de la burocracia sindical tiene
varias vertientes. Su sistemática
traición a los intereses de los trabajadores,
las prácticas patoteriles y el verticalismo
autoritario que se da de bruces con las
aspiraciones de democracia sindical que
recorren los nuevos tiempos del movimiento
obrero, es una de ellas. Pero la debacle
del viejo PJ en el caso de la CGT y la frustrada
experiencia con la centroizquierda en el
gobierno (Alianza) en el caso de la CTA,
también aportaron su cuota para abonar
a la crisis de esta vieja dirigencia.
Los Gordos le pasan factura a Moyano porque
se perdieron los tiempos de gloria en que
la dirigencia sindical tenía un 33%
de candidatos en las listas e incluso la
presidencia del bloque del PJ. En el estratégico
distrito bonaerense, en ubicaciones importantes
del Frente para la Victoria, sólo
van un dirigente camionero y un dirigente
municipal. Claro que, ocultos en las colectoras
apadrinadas por los corruptos intendentes,
varios dirigentes de segunda línea
suman su aporte. Así como otros jerarcas
del viejo sindicalismo van ocultos en las
listas sábanas de diversas provincias,
en las listas de Cristina, Lavagna Rodríguez
Sáa y Carrió. No es precisamente
una virtud de estos candidatos, que más
allá de sus matices, ninguno se ha
propuesto ni por asomo renovar el modelo
sindical burocrático. Es seguramente
el profundo desprestigio de las figuras
más conocidas de la burocracia, el
que atemoriza en tiempos de voto no cautivo,
a llevarlos en puestos destacados.
Al servicio
de las patronales y los gobiernos de turno
Lo cierto es que, con más o menos
candidatos colocados, la burocracia apoya
mayoritariamente a las listas del gobierno
y también a variantes de la falsa
oposición.
Más allá de los fuertes cruces
entre los tres grupos visibles que disputan
la CGT –moyanistas, “gordos”
y partidarios de Barrionuevo, han postergado
transitoriamente sus peleas respondiendo
a la “tregua hasta el 28 de octubre”
a la que convocó Cristina ya que
calurosamente apoyan su candidatura y proyecto.
Se postulan cada uno de ellos como los mejores
interlocutores para un futuro “pacto
social”, que figura en los planes
del kirchnerismo como un intento de en-chalecar
los reclamos frente a la aplicación
de postergadas medidas antio-breras y antipopula-res
y para ponerle un cepo a los salarios. Los
menos, apoyan a Lavagna y a Rodríguez
Sáa. Y dirigentes de la CTA, dividen
sus preferencias fundamentalmente entre
los que apoyan al kirchnerismo, a Carrió
y, en menor medida, a Pino Solanas.
Todos ellos, más allá de sus
visibles matices y estilos, tienen un común
denominador: seguir manteniendo un modelo
sindical donde deciden los dirigentes y
donde se negocia a espalda de los trabajadores.
Y un modelo político al servicio
de los intereses de los empresarios.
Se necesita
una alternativa política de los trabajadores
Los trabajadores hemos dado pasos muy importantes
en recuperar sectores y desplazar a la burocracia
de cuerpos de delegados, internas y hasta
seccionales y algunos sindicatos. Al servicio
de la lucha por nuestros derechos y de ir
construyendo un nuevo modelo sindical democrático
y combativo donde la base decida.
Hemos venido enfrentando en estos años
al gobierno y su política y a las
patronales arrancando aumentos salariales
a las fabulosas ganancias de los empresarios
privados y disputando para que el superávit
que tanto propagandiza el gobierno para
su campaña, vaya a los salarios y
a los presupuestos sociales. Hay que seguir
esta pelea en el terreno político
para que nuestro voto no se nos vuelva en
contra.
Son muchos los compañeros que ya
han decido no votar a Cristina. Porque ya
se ven venir que cada vez más va
a gobernar para los de arriba, nos va a
negar el salario y va a salir a acallar
los reclamos. Algunos piensan votar a Carrió
para castigar al gobierno, pero les decimos
que es un voto perdido, un voto inútil
porque no propone ningún cambio de
fondo para mejorar nuestras condiciones
laborales, porque lleva en sus listas a
empresarios y personajes de la derecha e
incluso propone como ministro de economía
a Prat Gay, un liberal de la banca Morgan
que fue funcionario de Duhalde. Nada que
favorezca ni de lejos a los trabajadores.
Tampoco sirve el voto a Solanas, ya que
se ha negado a conformar una nueva alternativa
cuando se le propuso la unidad porque persiste
en recurrir a viejas recetas de centroizquierda
que ya fracasaron.
Algunos compañeros de lucha se equivocan
al plantear el voto en blanco o anular el
voto con variantes que llaman “voto
programático”, renunciando
a pelear por una alternativa política
propia y favoreciendo a los candidatos del
modelo que dicen combatir.
Los trabajadores, para mejor pelear por
defender conquistas logradas e ir por más,
tenemos que fortalecer nuestra propia alternativa
política. A ese servicio llamamos
al único voto útil: meter
diputados de izquierda. Como Vilma Ripoll,
con largos años de trayectoria como
luchadora sindical antiburocrática
y que cuando fue diputada puso su banca
al servicio de los trabajadores. Como los
luchadores obreros ferroviarios, del subte,
estatales, de la salud, telefónicos,
docentes de ADOSAC, SUTEBA y de diversas
provincias y gremios que integran las listas
del MST- Nueva Izquierda. Un voto útil
para ayudar a la construcción de
una nueva dirección sindical combativa
y democrática. Para fortalecer a
los que proponemos construir una nueva alternativa
de izquierda, amplia, participativa, no
dogmática ni sectaria, para apoyar
todas las luchas que vendrán y para
pelear por las medidas de fondo que necesitamos
los trabajadores y sectores postergados
del país.
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