| Los
demás responsables del
genocidio también deben ir presos
El 9 de octubre el Tribunal Oral Federal
Nº 1 de La Plata condenó al
cura Christian Federico Von Wernich a la
pena de reclusión perpetua por encontrarlo
culpable de 7 homicidios, 31 casos de tortura
y 42 privaciones ilegítimas de la
libertad.
Escribe
Marcelo Parrilli Abogado defensor de Derechos
Humanos Candidato a Diputado Nacional por
Capital
Von
Wernich actuó junto al ex jefe de
la policía de la Provincia de Buenos
Aires, Ramón J. Camps y su Director
de Investigaciones, Miguel Etchecolatz,
en todos los campos que dependieron directamente
de esa Dirección ubicados en las
inmediaciones de la ciudad de La Plata.
La condena de Von Wernich, la primera en
la Argentina que afecta a un miembro de
la Iglesia católica y la segunda
en el mundo en toda la historia, es una
conquista enorme del movimiento de masas
encabezado por los familiares de las víctimas
de violaciones a los derechos humanos, organizaciones
de derechos humanos, y organizaciones estudiantiles,
sindicales, sociales y políticas
democráticas.
Los crímenes de Von Wernich no fueron
algo aislado dentro de la jerarquía
eclesiástica católica. La
mayoría de los obispos apoyó
la dictadura y, con excepción de
unos pocos, no solamente miraron para otro
lado mientras se ejecutaba el plan de exterminio
sino que, en muchos casos, se convirtieron
en verdaderos voceros y apologistas del
genocidio. Para el caso, el ex obispo de
La Plata, monseñor Antonio Plaza,
fue íntimo de Camps y de Suárez
Mason. También fueron veraderos cuadros
del terrorismo de estado los obispos Sansierra,
de San Juan, Bolatti, de Rosario, García,
de Mar del Plata, o el vicario castrense
Bonamín. Todos ellos deben ser juzgados
y condenados.
También tenemos que seguir movilizados
para juzgar y castigar a los jueces y fiscales
de la dictadura, muchos de los cuales integran
actualmente el poder judicial y son mantenidos
en sus cargos por este gobierno, y a los
dirigentes políticos, sindicales
y sociales así como los empresarios
que colaboraron con el genocidio y se beneficiaron
con él.
Esta es una pelea muy dura porque, a diferencia
de los militares, derrotados por la movilización
popular, estos últimos siguen siendo
factores de poder y, en muchos casos, están
directamente vinculados a este gobierno.
Ya sabemos que dos de los fiscales generales
ante la Cámara de Casación
Penal, Romero Victorica y Narvaiz, fueron
funcionarios de la dictadura y que el actual
juez de ese tribunal, Alfredo Bisordi, es
un reconocido nazi y ex funcionario judicial
de la dictadura. Es más, actualmente
en la Cancillería trabaja otro ex
juez del genocidio, Nicasio Dibur.
Por otro lado, los grandes grupos económicos
que se beneficiaron con la dictadura son
los que siguen dictando los rumbos de la
economía y engrosando sus fortunas
sobre el hambre y la miseria de los sectores
asalariados. Por su lado, la burocracia
sindical –directamente vinculada al
genocidio a través de la entrega
de listas de activistas a los militares
y, antes de eso, como factor fundamental
de los crímenes de la “Triple
A”, también forma parte del
gobierno de Kirchner y su esposa.
Por todo eso es fundamental que continuemos
movilizados para avanzar en el juzgamiento
de todos y cada uno de los responsables
y ejecutores del sistema de terrorismo de
Estado, teniendo en claro que este gobierno
solamente utiliza los derechos humanos como
elemento de propaganda para cubrir su verdadero
rostro pro imperialista y represor.
Ver
nota
Otro
paso contra la impunidad Condenaron
al genocida Von Wernich
|