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cayeron varios señores feudales
Otro
dato a tener en cuenta de esta elección
es la caída de intendentes tradicionales
del PJ, ex duhaldistas devenidos en kirchneristas,
que han sido una pieza clave del poder territorial
de los gobiernos de turno.
Quizás el caso más emblemático
es el de Manuel Quindimil, que a los 83
años era el “prototipo
del cacique invencible. Una combinación
perfecta de peronismo histórico con
el más férreo dominio territorial.
La fórmula para empuñar el
poder de Lanús durante más
de dos décadas.” (La Nación
30-10-07)
Le siguen en la lista personajes como Villaverde
en Almirante Brown, Villordo en Quilmes,
Alak en La Plata, Rodríguez en Presidente
Perón, Arcuri en San Vicente…
Dos vecinalistas que fueron intendentes
durante la dictadura también cayeron,
Groppi en Esteban Echeverría, que
iba en esta oportunidad en una de las boletas
de Cristina, y Cassareto en Tigre, heredero
de Ubieto que fuera elogiado en su momento
por Kirchner.
La caída de estos intendentes que
hicieron de sus municipios verdaderos feudos,
apoyados en un enorme aparato clientelar,
en una fuerte corrupción y en patotas
o mafias locales para enfrentar a aquel
que sacara los pies del plato, son una de
las expresiones de la crisis del régimen
político que se abrió en el
2001. Pese a que en su mayoría fueron
derrotados a manos de otras listas colectoras
de K, en ellos el gobierno depositó
la mayoría del apoyo oficial y el
dinerillo del Estado para obras y otros
negocios.
Algunos de sus reemplazantes fueron en su
momento promocionados por los mismos señores
feudales que ahora han derrotado y luego
fueron tomando distancia, como es el caso
de Díaz Pérez en Lanús,
o Regueiro en Presidente Perón, otros
son funcionarios de segunda línea
de gobierno K como Mazza en Tigre o Fernando
Gray en Esteban Echeverría, y están
también los que tienen un pasado
progre como el Barba Gutiérrez en
Quilmes o Giustozzi en Almirante Brown.
Más temprano que tarde mostrarán
que no son una verdadera renovación,
que detrás del verso de la “nueva
política” K, existe mucha corrupción
y hambre para el pueblo. Pero seguramente
serán más débiles que
sus predecesores, ya que surgen como una
expresión distorsio-nada de la voluntad
de la gente por terminar con algo que no
quiere más: el viejo aparato mafioso
y clientelar del PJ.
Aparato que Kirch-ner dice querer superar
cuando hace declaraciones públicas,
pero en cuyos viejos caudillos se apoya:
“según dicen en Avellaneda,
La Matanza, Berazategui, José C.
Paz, Malvinas Argentinas, Florencio Varela,
donde reinan la marginación y la
pobreza. A los jefes de esos distritos Kirchner
les prometió el jueves pasado, durante
una reunión reservada en Ituzaingó,
que pronto les devolverá un PJ organizado.”
(La Nación 30-10-07).
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