| La
derecha se hundió
Cuando Macri triunfo en la ciudad, desde
el “progresismo K” se hablaba
de un giro a la derecha en la Capital. Esto
no debería llamar la atención
en aquellos que llaman soberbia a la gente
cuando pierden. Pero desde la vereda de
enfrente el argumento del giro a la derecha
fue también sostenido por honestos
luchadores y compañeros de izquierda.
Nosotros no compartimos este enfoque y es
útil repasar que sucedió con
la derecha en las últimas elecciones
nacionales.
Pasadas las elecciones de Capital señalamos
que no había tal giro a la derecha
y que los porteños hartos de tanto
gobierno falsamente progresista, que destruía
la Ciudad y a los que la habitan, habían
agarrado la herramienta que tenían
a mano para castigar. Las últimas
elecciones nacionales en la que los candidatos
del ajuste, la mano dura, del vote en defensa
propia, la derecha más pura ideológicamente
se hundieron, confirman nuestras posiciones.
López Murphy hace solo cuatro años
fue el 3º candidato más votado
con 3 millones de votos y el 16%. Había
ganado en la Capital y en varias provincias.
Luego de las idas y vueltas de su socio
Macri que lo apoyó a desgano en Capital
(lo llevó en la boleta) y lo desconoció
en Provincia de Bs. As. (donde apoyó
a la formula de De Narváez y su primo
Jorge Macri), sacó tan solo el 1,45
% de los votos quedando en un cómodo
7mo. lugar. Los analistas políticos
dicen que se conocen pocos casos en que
millones de votos se dilapidan en tan poco
tiempo.
Jorge Omar Sobisch, él que estaba
100% preparado, o mejor dicho él
que es 100% responsable del fusilamiento
del maestro Fuentealba, sacó el 1,56%
de los votos. Fue la campaña proporcionalmente
más cara, cada voto le salió
$ 23 según sus declaraciones y hasta
$ 80 según estudios especializados.
Perdió en su propia provincia, donde
su partido el MPN gobierna desde hace décadas,
ocupando el 3º lugar.
Otro tanto le sucedió a Juan Carlos
Blumberg, el hombre de la “mano dura”.
Que lejanos parecen esos tiempos en que
llenaba plazas con miles de personas que
creían que él podía
encabezar un lucha justa contra la inseguridad.
Que lejanos parecen esos tiempos de la encuesta
(unos pocos meses) que le daba el 20% a
gobernador y en los que se paseaba de la
mano de Mauricio. El 1,28 % de lo votos
que sacó finalmente, reflejan que
la gente no come vidrio por mucho tiempo.
Cuando saltó que mentía con
el título fue la gota que rebalsó
el vaso. La gente ya había empezado
a abandonarlo.
Y para tomar otro caso, ahí esta
el resultado de Luís Abelardo Patti,
que estuvo un poquito más arriba
con el 2,48% a gobernador, lejos del 8%
que logró conquistar en las elecciones
anteriores.
Para que haya un giro a la derecha, tiene
que haber más que una circunstancia
electoral. Los trabajadores, los sectores
populares deberían sufrir al menos
una derrota importante en sus luchas o bajar
los brazos desgastados al no encontrar respuestas.
Nada de eso sucede en nuestro país…
y por eso ni la derecha ni nadie, ni siquiera
Cristina tiene la vaca atada.
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