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Ganó Cristina y no hay ballotage

El día después

En las páginas siguientes de esta edición desarrollamos un extenso análisis del resultado electoral del domingo 28. En ellas profundizamos sobre el resultado global de la elección, sobre las características que tendrá el gobierno de Cristina, sobre el pobre desempeño de la oposición tradicional y la disputa por encontrar una referencia. Abordaremos el balance de la actuación de la izquierda, la performance electoral de este proyecto de nueva izquierda que impulsa el MST, entre muchos otros ángulos. Aquí tocaremos, a vuelo de pájaro, estas conclusiones y trataremos de sintetizar lo que para nosotros, son las tareas que tenemos por delante los luchadores sindicales, juveniles y sociales y los militantes socialistas consecuentes, sobre todo, alrededor de lo que serán las próximas medidas del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

Apoyada en el voto más conservador del interior, en la presión brutal del clientelismo sobre los sectores más marginados de la sociedad en el Gran Buenos Aires, en la manipulación de un sistema político completamente atomizado, donde el dato saliente es la liquidación de los grandes partidos tradicionales como el PJ y la UCR. Y perdiendo en todas las grandes ciudades, Cristina Kirchner contó con una ventaja adicional y definitoria que le permitió obtener este resultado: la falta de una alternativa en la oposición que fuera vista con capacidad para gobernar de manera verdaderamente distinta y que fuera capaz de aglutinar el extendido voto castigo hacia el gobierno. Carrió fue la más vista de entre la oferta de la oposición pero sin embargo quedó muy lejos para forzar una segunda vuelta, a más de 20% de la candidata oficialista.

La elección confirma y al mismo tiempo desmiente algunas opiniones que se fueron construyendo sobre la base de los resultados provinciales que se fueron desarrollando a lo largo del año. Confirma en primer lugar el desgaste del gobierno entre una franja de trabajadores formales y de sectores medios populares concentrados en las grandes ciudades del país, cansados del doble discurso de estos cuatro años y medio del presidente Kirchner. Estos sectores populares buscando una herramienta que les permitiera castigar al gobierno, encontraron una alternativa en varias de las grandes elecciones locales. Así fue como ganó Macri la Capital y Binner la provincia de Santa Fe. Así fue como se impuso Fabiana Ríos en Tierra del Fuego y Juez logró empatarle al brutal aparato del PJ y la UCR en Córdoba. Al mismo tiempo desmiente lo que algunos honestos luchadores veían como un giro a la derecha del electorado apoyados en el triunfo de Macri. Los candidatos más identificados con la derecha se hundieron en esta elección. Esa fue la suerte de López Murphy, Patti, Blumberg, Sobisch, entre otros. Y el propio partido de Macri, es cierto que en otra medida, perdió un enorme caudal de votos en la Capital Federal.

La elección de la izquierda también sirve para sacar conclusiones como asimismo la experiencia de reeditar un espacio progresista clásico tipo Frepaso que encarnó Pino Solanas. El cineasta, creador de la Hora de los Hornos, con la excepción de la Capital Federal y Rosario donde realizó buenas elecciones, obtuvo un magro desempeño nacional superando apenas el uno y medio por ciento de los votos. Mientras que en la izquierda, que por cierto obtuvo cifras modestas similares a las presidenciales del 2003, se disputaron dos políticas, la del MST y el espacio de Nueva Izquierda junto a otros sectores, que buscó, aunque no se pudo concretar, la construcción de una alternativa de izquierda amplia y por otro lado la de las corrientes sectarias. El resultado de esta disputa política fue el rechazo al sectarismo y la autoproclamación, que se mostró más claramente en el resultado del PO que sufrió un gran retroceso. El primer lugar obtenido entre la izquierda y la instalación de la fórmula de Vilma Ripoll y Héctor Bidonde deja una siembra para seguir intentando una política de izquierda amplia que empalme con el movimiento de masas en la medida que se profundice el desengaño con el gobierno y que la oposición tradicional muestre todas sus limitaciones.

La agenda de prioridades del presidente Kirchner y de su esposa, la presidente electa, hace prever que el curso de mal humor social, conflictos, y luchas se seguirá desarrollando. El aumento de tarifas prometido a las privatizadas, el pacto social que supone el congelamiento salarial, para lo que cuentan con el aval de los dirigentes sindicales como Moyano y compañía, la manipulación de índices de una inflación que se sigue desarrollando. El pago de la deuda externa con el Club de París que supone acuerdos con el FMI. La capitulación en el tema de las pasteras y Gualeguaychú. Y “el trabajo en común” con los grandes líderes del mundo, léase Bush. etcétera, preanuncian tiempos de enfrentamientos. La confirmación de esta política y el desengañó con una oposición que no tiene propuesta de fondo para los trabajadores y los sectores populares, seguirá manteniendo un espacio en el movimiento de masas para construir una alternativa política verdaderamente nueva, amplia y de izquierda.

Con la ubicación obtenida en las elecciones, tenemos planteada la tarea inmediata de salir a debatir los resultados de las mismas con los militantes, simpatizantes, fiscales y votantes de nuestro partido y del espacio que conformamos y fundamentalmente con los luchadores obreros y populares con los que estamos relacionados. Esta es una tarea principal para lograr hacer un balance lo más preciso posible de las mismas. Pero además tenemos que prepararnos para otras dos tareas fundamentales. En primer lugar seguir participando y ayudando al desarrollo del proceso de nueva dirección que se está verificando en las luchas de los trabajadores, y en la construcción de listas y agrupaciones de oposición a la vieja burocracia sindical sea de la central que sea. Ya que el año que viene comenzará con una durísima pelea para que los salarios no caigan en el congelamiento de pacto social y podamos seguir luchando por conseguir mejores condiciones laborales. En segundo lugar, y quizás la más importante es la tarea de profundizar en la construcción de la alternativa política que necesitamos. La tarea de construir una nueva izquierda, consolidando un espacio de izquierda que a lo largo de las luchas electorales del año logró el paso importante de colocar a la compañera Patricia Walsh como diputada de la Ciudad y comenzar a instalar la idea de otro proyecto de país al servicio de los trabajadores y el pueblo. Al mismo tiempo creemos que un paso para el crecimiento de este espacio, que tiene expresiones en varias provincias y a nivel nacional, es el desarrollo y fortalecimiento del MST, partido que impulsa con todas sus fuerzas esta pelea por una alternativa de izquierda amplia y democrática.

 

 


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