| FRAL
(PH-PC): Un frustrado debut electoralo
Hace
poco más de dos años, la dirección
nacional del PC provocó la ruptura
de Izquierda Unida, generando la decepción
de muchos de sus militantes y simpatizantes
y truncando una experiencia que se había
demostrado positiva para la disputa electoral
y que había despertado expectativas
en sectores de los trabajadores y el pueblo.
Su argumento, fue que había necesidad
de “crecer en amplitud y profundidad”
en el camino de lograr una “alternativa
real”.
Sin embargo, el derrotero posterior mostró
que, lejos de un avance en el escenario
político, terminaron diluidos en
proyectos que fueron fracasando. El Encuentro
de Rosario rápidamente se transformó
en historia. Y una débil y parcial
expresión electoral del mismo con
la que concurrieron a las elecciones del
2005 en Pcia. de Bs. As. y Capital llamada
“Encuentro Amplio”, cosechó
un pobrísimo resultado.
Lejos de llamarse a la reflexión,
la dirección del PC prosiguió
imprimiendo un giro político de un
mayor alejamiento de posiciones de izquierda.
Es así que, cambiado sus posturas
críticas hacia el gobierno y con
el argumento de reconocer en el kirchnerismo
“la expresión de la centroizquierda”
los dirigentes del PC avanzaron en un acercamiento
hacia el gobierno, por lo que su dirigente
Heller integró la fórmula
con Filmus en las elecciones porteñas,
opción que el PC apoyó abiertamente
en la segunda vuelta.
El descontento creciente entre las filas
del partido y sus simpatizantes por esta
política equivocada recibió
como respuesta la constitución del
FRAL, una alianza entre el PC y el PH, hegemonizada
por este último en los puestos principales.
Con una campaña casi intrascendente,
terminaron en los últimos lugares
no sólo de la izquierda, sino de
la grilla electoral. Un frente que no sólo
no sumó, sino que retrocedió
incluso de la franja de votos que históricamente
sacaba el PH en algunos lugares cuando se
presentaba solo.
Esta alianza con su aliado en el apoyo al
kirchnerismo en Capital, pareció
más una salida de circunstancia de
la dirección del PC destinada a canalizar
el debate interno y enmascarar un rumbo
hacia las huestes del oficialismo, que una
opción para disputar votos.
Lo lamentable, fue que contribuyeron a entorpecer
la posibilidad de que surja una fuerte y
real alternativa tanto al gobierno como
a las demás variantes de la vieja
política.
Por ello, a la hora del balance, los llamamos
nuevamente a reflexionar y cambiar. A abandonar
un camino que, lejos de “salir de
la marginalidad”, los está
llevando a ser una fuerza política
cada vez más marginada de los procesos
políticos del país.
Llamamos a los luchadores y militantes comunistas
que aspiran a lograr una fuerte alternativa
de izquierda amplia y no sectaria, pero
que se construya en clara ruptura con el
modelo, el gobierno y en base a un programa
de izquierda, a dar el mayor de los debates
para rectificar esa política. Y a
confluir con el llamado que realizamos desde
el MST y el espacio por una Nueva Izquierda
a dar pasos en ese camino, como ya lo están
haciendo algunos de ellos.
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