| Un
proyecto que viene fracasando
En
un comunicado emitido luego de las elecciones,
el PO debió reconocer que “retrocedió
claramente en votos”. Sin embargo
enseguida lo relativiza al decir que “esta
mala votación contrasta con sus avances
en… el movimiento obrero, universidades,
colegios y… territorial”. Y,
como explicación, dice que “una
parte de la población interpreta
equivocadamente las luchas sociales…
en las que participa el PO”, por lo
tanto se propone “profundizar su política
y clarificar a la población…”.
Este primer análisis en el que no
se esboza la más mínima autocrítica
muestra a una dirección impermeable
a una acumulación de hechos objetivos
que evidencian el fracaso de un proyecto,
que prefiere reafirmarse en un camino equivocado.
Sólo una autoproclamación
sin ningún asidero en la realidad,
puede explicar que no hayan tomado nota
del antecedente de caracterizaciones equivocadas
y errados pronósticos exitistas frente
a los procesos electorales provinciales
que precedieron a la elección nacional,
donde anunciaron diputados y concejales
por doquier durante sus campañas
y sólo pudieron exhibir débiles
resultados en todos ellos (Catamarca, Neuquén,
Capital, Tucumán, Córdoba,
etc.).
Sólo la persistencia en su sectarismo
de preferir “elegir la claridad”
del testimonio y la autorreferenciación,
antes que tener una política unitaria
para confluir con otros sectores y abonar
a una herramienta apta para disputar franjas
obreras y populares, explica que hayan retrocedido
hasta en lugares donde habían logrado
cierta acumulación electoral cuando
coyunturalmente aparecieron como la única
fuerza local de izquierda, como en Salta
(donde perdieron la representación
parlamentaria que pusieron en juego) o Santa
Cruz.
Una vez más, fracasaron en su objetivo
de aparecer como “el primer partido
de la izquierda”. Por enésima
vez, la realidad no coincidió con
los deseos de una dirección que embarca
a su militancia detrás de quimeras
alejadas de las posibilidades reales.
Negar la realidad
no permite cambiar
Lejos de que la mala votación “contraste
con sus avances” en los procesos políticos
y sociales y la construcción política
y sindical, son los retrocesos en este terreno
y la crisis creciente por la que atraviesan,
la otra cara de una política equivocada,
donde la elección sólo es
una expresión más de una política
que los aleja cada vez más de los
luchadores obreros y populares.
Porque tampoco toman nota de su derrumbe
en el gremio telefónico, de su fracaso
electoral en la reciente elección
de la CTERA, la crisis de organismos obreros
recuperados al pretender hegemonizarlos
burocráticamente (como el Suteba
Lomas, entre otros) y de la pérdida
de militancia política y social en
Santa Cruz, Jujuy, Salta, Catamarca y la
ruptura de la mayoría del trabajo
regional en Neuquén y Río
Negro, por mencionar sólo algunos
hechos importantes de una crisis que tendrá
nuevas expresiones.
Es imposible desligar el retroceso del PO
de su política que lo colocó
en la vereda de enfrente a los docentes
de Santa Cruz, Salta o Neuquén y
sus dirigentes combativos.
Todo ello refleja el rechazo creciente de
los luchadores a un proyecto sectario de
autoproclamarse “el partido”,
que choca permanentemente con la realidad.
Creer sin bases reales que el PO ya es la
alternativa, los lleva a ratificar una construcción
monolítica, a actuar con métodos
burocráticos y a tratar de imponer
su receta a los actores genuinos en los
procesos políticos y sociales.
Todo ello, está particularmente cuestionado
desde el argentinazo.
La dirección del PO no registra ninguna
necesidad de cambio, culpa a la población
que lo “interpreta equivocadamente”
e insiste en “profundizar su política”.
Por ello, muchos militantes y simpatizantes
avizoran que el PO es un proyecto sin futuro
y empiezan a tomar un camino distinto. Los
llamamos a confluir en la construcción
de un nuevo proyecto de izquierda para forjar
una fuerte alternativa que dispute en el
movimiento de masas.
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