| Reprimen
a trabajadores del transporte
Como
en un revival de la tristemente célebre
represión a las puertas de la Legislatura
porteña del 2004, volvieron los palos
a la calle Perú. Esta vez contra
los trabajadores del transporte que soportaron
una feroz represión. Protestan contra
una ley que, entre otros efectos, cercena
el derecho al trabajo de miles de camioneros,
taxistas y colectiveros.
Los
episodios fueron presentados por la prensa
como una batalla campal, supuestamente originada
por dirigentes sindicales moyanistas, aprovechando
que, por cierto, no gozan de ninguna buena
imagen popular. Sin embargo las cámaras
de TV mostraron la realidad: la Guardia
de Infantería pertrechada con palos,
balas de goma y gases, trabajadores apaleados
en el piso, heridos internados… Tan
evidente fue la represión, que el
gobierno no tuvo más remedio que
anunciar la sanción de algún
agente presa de la cultura de impunidad
con la que actúan.
La manifestación sacó a la
luz una “ley de transporte”
que estaban cocinando, una vez más
todos juntos: macristas, kirchneristas y
demás bloques, que quedó cuestionada.
A su vez, los incidentes mostraron a una
dirigencia sindical inconsecuente que anunció
un paro y lo levantó un rato después,
frente a un llamado de Kirchner a Moyano,
sin ningún compromiso concreto de
frenar la ley y con decenas de compañeros
heridos por la represión. En lo que
parece un anticipo del Pacto Social que
intentan implementar.
Una ley de
“mano dura” que no resuelve
la crisis del transporte
La norma que preparan viene con formato
europeo. Claro que en España, Italia
o Francia, la infraestructura vial es un
poco distinta a la de nuestro castigado
país. Nos quieren vender una figurita
repetida. Como cuando las leyes de mano
dura de Blumberg iban a reducir el delito
sin atacar las causas estructurales de miseria.
Eso no sucedió. Como tampoco van
a disminuir los accidentes y se va a resolver
la crisis del transporte, sin un plan para
cambiar de raíz el transporte público
de pasajeros, inversión en autopistas,
señalización correcta, eliminación
de los pasos a nivel y otras obras públicas
necesarias para salir del tremendo atraso
de años de no poner una moneda al
servicio de las necesidades populares. Lo
que sí va a suceder de progresar
esta ley es la penalización del “registro
por puntos”, que puede llegar a la
pérdida del registro y de la fuente
de trabajo de miles de trabajadores peones
de taxi, colectiveros, etc. Que van a pagar
con su herramienta de trabajo las deficiencias
estructurales de las unidades que manejan
y la infraestructura vial obsoleta que pone
cotidianamente en riesgo la vida de de trabajadores
y usuarios de medios de transporte, es decir
del pueblo.
Otra vez la
inconsecuencia de los dirigentes
Defendemos la justicia del reclamo de los
trabajadores y rechazamos la represión
salvaje del gobierno, más allá
del rol de sus dirigentes. Que volvieron
a suspender el nuevo paro anunciado para
el día 29. Confiando en sus negociaciones
con los bloques legislativos. Ahora se anuncian
posibles cambios en esta ley. Lo que no
va es una negociación a espaldas
de los trabajadores y usuarios del transporte.
Hace falta frenar esta norma y pelear por
un plan de inversión pública
de emergencia para resolver la crisis del
transporte. Contrariamente a los planes
de contención de gasto anunciados
por Cristina para la Nación y por
Macri próximo a asumir, tijera en
mano, para seguir preservando los negociados
de la ciudad en detrimento de la calidad
de vida de la población.
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