| Construyamos
una alternativa política
Se
acerca fin de año. Este año
ha sido muy movido para los luchadores obreros
y populares. Importantes luchas salariales
recorrieron el país. También
se peleó por mejorar las condiciones
laborales. Algunas con triunfos contundentes
como la de ADOSAC de Santa Cruz. Otras continúan
como la de los trabajadores del Casino o
la de los portuarios. También continuó
la fuerte resistencia de los vecinos de
Gualeguaychú y el pueblo de Entre
Ríos contra la contaminación
que ya está provocando la pastera
Botnia en el Río Uruguay y en las
poblaciones de Gualeguaychú y Fray
Bentos. Muchos luchadores se organizaron
para pelearles sindicatos a viejos dirigentes
como fue el caso de la Lila en CTERA, con
un excelente resultado a pesar del fraude
escandaloso en que se desarrollaron. Y muchas
otras luchas, unas más grandes otras
más pequeñas, unas reivindicando
derechos sociales y otras por derechos políticos,
de soberanía o democráticos.
Estas luchas han mostrado a lo largo y a
lo ancho del país la existencia de
una importante generación de luchadores
distintos a los viejos dirigentes. Consecuentes,
democráticos, combativos. Y que provienen
de distintas experiencias y habiendo roto
muchos de ellos con los viejos partidos.
También fue un año electoral.
Las elecciones nacionales fueron sin duda
un poco de aire fresco para Kirchner y el
futuro gobierno de Cristina, pero como mostraron
esas elecciones y las locales, donde el
gobierno sufrió reveses en distritos
fundamentales, mostrando un espacio opositor
al gobierno. Es cierto que disperso y todavía
expresando un voto castigo. Aunque no surgió
una alternativa visible por la dispersión,
la izquierda conservó un espacio
electoral relativamente importante. Mostrando
que hay una base e para sostener que existe
materia prima para construir un nuevo proyecto
político de izquierda.
Y ese es el tema sobre el que queremos reflexionar
con nuestros lectores. Hay luchas muy importantes
que se ganan, otras que se pierden y, en
general, conseguir lo que los trabajadores
y los sectores populares reclaman lleva
tiempo y enormes esfuerzos. Pero al tiempo
hay que volver a empezar. Y esto es así
porque los grandes empresarios y el gobierno
son socios. El presidente ahora y la presidenta
desde el 10 de diciembre seguirán
actuando como los gobiernos anteriores.
Gobernarán para esos empresarios,
para mantener un sistema político
antidemocrático, con superpoderes
y donde los que piensan distinto y las minorías
son marginados. Donde la corrupción
y la manipulación son moneda corriente.
Por eso hay una pelea que los luchadores,
los trabajadores y el pueblo tenemos que
dar, que es la pelea política. Una
pelea para que no nos quiten en los despachos
oficiales y en las oficinas del poder lo
que conseguimos en las calles y las luchas.
Una pelea por el gobierno. Y para eso hace
falta un partido.
Sin embargo, desde el MST, coincidimos con
miles de luchadores en que hoy en día
no se visualiza una alternativa en la izquierda.
En algunos casos porque desde el sectarismo
y la autoproclamación, no se acepta
al que piensa distinto. Y pretenden imponer,
antes que elaborar en común y acercar
posiciones. Este método expulsivo
de valiosos luchadores es una de las causas
de la debilidad estructural de la izquierda.
Es también una de las causas de la
dispersión existente. En otros casos
están los que pretender diluir su
perfil de izquierda y terminan lavándole
la cara al gobierno. Por eso hay miles de
luchadores que aunque acuerdan con los planteos
políticos de la izquierda no se deciden
a organizarse. En ese sentido es que el
MST está planteando la construcción
de una Nueva Izquierda, inclusiva, democrática,
amplia, donde se escuchen y debatan todas
las opiniones y donde se actúe en
común. Y planteamos esta propuesta,
en primer lugar como un cambio cultural,
una manera de relacionarnos con distintos
grupos con los que coincidimos con este
planteo, pero sobre todo con miles de compañeros
con los que nos que estamos haciendo experiencias
en común, ganando confianza para
así avanzar.
Pero esta construcción que estamos
proponiendo es un camino de ida y vuelta.
El espacio por una Nueva Izquierda que impulsa
el MST es un paso muy importante. Ha sido
positiva su participación electoral
habiendo conquistado la banca de Patricia
Walsh en la Ciudad de Buenos Aires. Y aspiramos
y haremos todos los esfuerzos para que continúe
avanzando.
Pero para dar esta pelea, incluso la pelea
por la unidad de la izquierda, se impone
el fortalecimiento de un proyecto político
que facilite todas estas tareas. De un partido
que esta cambiando, intentando corregir
errores del pasado, aprendiendo junto a
los luchadores obreros y populares. Aportando
nuestras posiciones, abiertos a debatirlas.
Tratando de recuperar las mejores tradiciones
del movimiento revolucionario internacional.
Por eso, para hacer estar más fuertes
en esta lucha es que convocamos a nuestros
lectores, a aquellos que hoy están
más cerca de nosotros, a que se incorporen
y se organicen en el MST. Así habrá
más posibilidades de avanzar en todas
las actividades planteadas. Avanzar en la
pelea por la unidad sobre la base de un
nuevo proyecto que rompa con los vicios
de la vieja izquierda. Avanzar en crear
espacios comunes con grupos y compañeros
que mantienen su independencia, estar mejor
preparados para cuando las condiciones maduren
en el camino de poner en pie una alternativa
de los trabajadores y el pueblo que alcance
influencia real en el movimiento de masas.
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