| ESMA
un museo lleno de Memoria, vacío
de Justicia
Recientemente
el Gobierno de Kirchner cedió definitivamente,
y con bombos y platillos, el predio de la
Escuela de Mecánica de la Armada
(ESMA) para que funcione allí un
“Museo de la Memoria”.
Hace más de tres años que
el tema viene dando vueltas. El 24 de marzo
de 2004 se realizó un acto en la
ESMA anunciando el proyecto del Museo y
junto con él, el inicio de la “política
de Derechos Humanos” de Kirchner.
Una política que, como todo lo que
vienen haciendo los K, se caracterizó
por un lado con grandilocuentes anuncios,
enérgicos discursos, promesas de
no ceder ante los “enemigos agazapados”
a los cuales se desafió duramente
y por otro lado con pocos hechos, es decir,
mucho ruido y pocas nueces...
Con aquél anuncio del Museo llegó
también una polémica entre
varios organismos de Derechos Humanos, no
ya sobre pertenecer o no al gobierno, sino
alrededor de para qué y cómo
debía ser un “Museo de la Memoria”.
La semana pasada, los organismos de DDHH
humanos que decidieron acompañar
a este gobierno estaban en la ESMA repartiéndose
los lugares donde instalar sus oficinas...
No es malo tener un museo que mantenga vivo
el recuerdo de una de las más sangrientas
dictaduras que sufrió nuestro país,
es correcto que la sociedad y las nuevas
generaciones puedan tener un lugar donde
la memoria colectiva se haga concreta y
sean tangibles las condiciones a las que
eran sometidos los detenidos desaparecidos,
como es “capucha” o el sótano
donde funcionaba la “pecera”
y los talleres donde se esclavizaba a los
secuestrados, o poder subir la escaleras
donde en cada peldaño se ven las
marcas que produjeron los grilletes tantas
veces por allí arrastrados... Pero
eso no puede suplantar de ningún
modo la falta de justicia, la continuidad
de la impunidad hasta nuestros días,
y que se hace palpable en cada caso de gatillo
fácil de la policía, en los
asesinatos de los luchadores como Fuentealba
o Kosteki y Santillán, en cada día
que pasa sin saber dónde está
Julio López.
Néstor y Cristina se emocionan mucho
cada vez que hacen un acto en la ESMA, pero
sus diputados se negaron varias veces a
dar el quórum para que se trate el
proyecto de nuestra compañera Patricia
Walsh exigiendo la nulidad de los indultos
a los genocidas. Y Santa Cruz, su provincia,
continúa militarizada para intentar
acallar a los trabajadores que reclaman
por sus derechos. Y los indultos de Menem
siguen firmes. Y se siguen haciendo juicios
de a un represor y por algunos casos, que
están bien pero no alcanzan pues
necesitamos que estén presos todos
los genocidas por todos los compañeros
desaparecidos para derrotar de una vez para
siempre la impunidad. Mejor sería
que busquen y hagan públicas las
listas de todos los represores que cumplieron
tareas en la dictadura, de los cuales hoy,
por ejemplo, hay más de nueve mil
todavía activos sólo en la
Policía Bonaerense y así poder
desmantelar el aparato represivo.
Están bien los museos, pero resulta
cuanto menos paradójico que los puedan
visitar los sobrevivientes y también
sus miles de verdugos que aun hoy siguen
libres e impunes.
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