| Nacionalizar
el petróleo y el gas
Comodoro Rivadavia se fundó en 1901.
En 1907 todavía era un pequeño
pueblo, de pocas casas, y sin agua potable.
Desde tiempo atrás perforaban en
su busca. El 13 de diciembre, casi a punto
de abandonar, del pozo surge un líquido
viscoso con olor a... ¡querosén!
En secreto, los ingenieros telegrafían
a Buenos Aires a la Dirección de
Minas. Al otro día, el gobierno de
Figueroa Alcorta dicta un decreto tomando
posesión del yacimiento.
En 1911, el presidente Roque Sáenz
Peña crea la Dirección General
de la Explotación del Petróleo
de Comodoro Rivadavia y se inician los trabajos.
En 1922, el presidente Alvear crea la Dirección
Nacional Yacimientos Petrolíferos
Fiscales. El 17 de octubre de ese año
asume como primer director el coronel e
ingeniero Enrique Mosconi, organizador e
impulsor de YPF...
Escribe
Vilma Ripoll, dirigente del
MST Nueva Izquierda
Desde
1922, y por más de 70 años,
YPF llevó adelante toda la exploración,
instalación de pozos, extracción,
destilación, refinación, transporte
y comercialización de los derivados
del petróleo. Con avances y retrocesos,
y pese a las limitaciones y corruptelas,
YPF desarrolló la industria petrolera
nacional; fundó pueblos enteros,
caminos, escuelas, hospitales, represas,
ferrocarriles y oleoductos; dio empleo a
miles de trabajadores -los ypefianos- y
generó riqueza y soberanía
para el país. YPF fue pionera en
Latinoamérica y llegó a ser
la octava petrolera estatal del mundo. Hasta
tenía una flota propia, que al momento
de su privatización contaba con 16
buques tanque. Un rol similar a menor escala
cumplió Gas del Estado, creada por
Perón en 1946 tras haber nacionalizado
el gas el año anterior.
En 1992, después de otros intentos
previos y con la complicidad de los partidos
patronales y la burocracia sindical, Menem
privatizó Gas del Estado. Incluso
tuvo el voto de un diputrucho. Y en 1993
mediante varias leyes y decretos privatizó
también YPF, que daba una ganancia
neta superior a los 400 millones de dólares.
La regaló por monedas a la multinacional
española Repsol, que además
provocó miles de despidos y en vez
de explorar nuevos pozos -como hacía
YPF- se dedicó a saquear los existentes.
Los Kirchner no sólo no se opusieron
a esa vergonzosa entrega del patrimonio
nacional, sino que fueron parte activa y
beneficiarios de ella. Como gobernador de
Santa Cruz y socio político de Menem,
Néstor apoyó todo el proceso.
Y desde la Legislatura santa-cruceña,
Cristina hizo votar una declaración
apurando la provincialización de
los yacimientos necesaria para privatizar
YPF. En pago, Santa Cruz recibió
los famosos 500 millones de dólares
que Kirchner sacó poco después
del país y a hoy todavía no
reintegró. Desde aquel momento, los
argentinos ostentamos el triste récord
de ser... ¡el único
país del mundo cuyos hidrocarburos
están íntegramente en manos
extranjeras!
La renta petrolera es millonaria
Hablar de petróleo y gas es hablar
de riqueza. Son recursos naturales estratégicos
y no renovables, por cuyo dominio hay conflictos
y hasta guerras. A un precio actual de casi
100 dólares el barril, el
valor de la renta petrolera anual argentina
ronda los 20.000 millones de dólares,
o sea más de 60.000 millones de pesos.
¡Es más de un tercio del Presupuesto
nacional 2008, o más 10 veces el
presupuesto total de salud (6.000 millones
de pesos), o más de 6 veces el presupuesto
educativo del país (10.000 millones
de pesos)!
Entre el Impuesto a las Ganancias y las
retenciones a las exportaciones que recauda
la Nación, más las regalías
del 12% que cobran las provincias, de esa
renta el Estado argentino retiene
apenas un 32%: el porcentaje más
bajo de toda América Latina
(ver cuadro). Las regalías al 12%
también son escandalosamente bajas,
ya que el promedio en el mundo es 50%. Además,
se calculan en base a la simple declaración
jurada que presentan las empresas informando
cuánto petróleo extrajeron
y sin ningún control estatal en boca
de pozo: una evasión lisa y llana.
Si el Estado retiene el 32%, queda un 68%
de renta. De ella, los consumidores de combustibles
reciben una pequeña parte porque
aquí -al revés de lo que pasa
en otros países productores- los
precios de venta están por debajo
de los valores internacionales pero son
muy superiores al costo de producción.
El grueso de la renta petrolera, unos 14.000
millones de dólares por año,
se lo embolsan las multinacionales.
Esto no cambia con la medida que tomó
días atrás Kirchner. Ante
la suba del precio local de naftas y gasoil,
aumentó las retenciones a las exportaciones
de petróleo y derivados. A un costo
de producción de 8 a 10 dólares
el barril, el gobierno igual les asegura
a las empresas un piso de 42 dólares
de ganancia. Kirchner no pretende disputar
parte de la renta petrolera, sino evitar
la bronca de los consumidores. Así
lo reconoce un ejecutivo petrolero: “No
es una medida orientada a modificar el destino
de la renta petrolera sino a lograr precios
internos bajos.” (La Nación,
16/11)
El drama del
gas
El
39% de la población del país
no tiene gas natural y depende de las garrafas.
Son más de 15 millones de personas,
600.000 en la región metropolitana.
En Corrientes, Chaco y Misiones directamente
no hay red de gas domiciliario. Las empresas
privadas que debían invertir para
ampliar la red, como Transportadora de Gas
del NEA en Formosa, no lo hicieron. Desde
1993 a hoy sólo incorporaron a la
red troncal a un millón de personas,
unos 70.000 por año, cuando en 1983-88
incluían a 500.000 por año.
Según el plan energético que
Kirchner lanzó en mayo de 2004, las
ampliaciones de gasoductos se deberían
terminar en 2008 o inicios de 2009, pero
hasta ahora sólo hicieron un 15%
de las obras...
A su vez, desde que se privatizó
Gas del Estado el precio de la garrafa es
libre. La de 10 kilos hoy cuesta de 23 a
25 pesos, y en algunos lugares 30. La famosa
“tarifa social” es de 18 a 20
pesos, pero casi no se consigue. Con la
escasez de los últimos días,
en muchas zonas se llegó a pagar
el doble. El ente estatal de control es
el Enargas, pero es cómplice de las
privadas y encima nido de coimas como se
vio con el caso Skanska.
El fraccionamiento del gas licuado y la
distribución están desregulados,
y el mercado lo dominan unas pocas compañías
extranjeras que ganan fortunas. Según
especialistas, producir una garrafa
de 10 kilos de gas licuado de petróleo
(GLP) cuesta 2 ó 3 pesos.
Aun con ganancias, el precio no debería
superar los 6 pesos. Esto podría
ser realidad ya mismo si lográramos
anular la privatización del gas.
Kirchner profundizó
la entrega
Así como antes apoyó las privatizaciones
de Menem, ya como presidente Kirchner avanzó
más en la entrega de los hidrocarburos
y también de la minería, otro
gran rubro de saqueo. Por ejemplo, en octubre
de 2004 y con el verso de crear una petrolera
“estatal”, Kirchner hizo aprobar
en el Congreso la creación de Enarsa.
En ese punto disentimos con los compañeros
Pino Solanas, que apoyó la medida,
y Claudio Lozano, que la votó a favor.
En cambio nuestra diputada Patricia Walsh
votó correctamente en contra. A poco
de andar, Enarsa confirmó no ser
otra cosa que el taparrabos oficial de la
continuidad de los negociados de las multinacionales
petroleras. Como bien la calificó
un compañero ex ypefiano de Ensenada,
“Enarsa es un chupetín de piedra
pómez...”
Asimismo, en octubre de 2006, Kirchner hizo
votar la Ley de Regímenes Promocio-nales
(26.154) ampliando los beneficios impositivos
que ya tenían las petroleras para
explorar y explotar petróleo y gas.
Y en diciembre del mismo año, con
la Ley 26.197 llamada “Ley Corta”,
reformó la Ley Nacional de Hidrocarburos
para otorgarle definitivamente a las provincias
la propiedad sobre las riquezas del subsuelo.
En la Constitución nacional de 1949,
el artículo 40º establecía:
“Los minerales, las caídas
de agua, los yacimientos de petróleo,
de carbón y de gas, y las demás
fuentes naturales de energía, con
excepción de los vegetales, son propiedad
imprescriptibles e inalienables de la Nación...”
Imprescriptible es que no vence. Inalienable
es que no se vende ni entrega. Por el nefasto
Pacto de Olivos entre Menem y Alfonsín,
la reforma constitucional de 1994 estableció
en su artículo 124º que “corresponde
a las provincias el dominio originario de
los recursos naturales existentes en su
territorio”. Para favorecer el
saqueo imperialista, la Ley Corta de Kirchner
vino a consolidar ese desguace de un patrimonio
que siempre perteneció al conjunto
de la Nación y del pueblo, desde
porteños a mendocinos y desde jujeños
a fueguinos.
Un párrafo aparte merece el tema
de Malvinas. Ya desde 2005 junto a Mario
Cafiero denuncié públicamente
que el gobierno kelper estaba licitando
áreas petroleras en el mar de nuestras
islas, ante el silencio más absoluto
del gobierno nacional. La riqueza potencial
de dichas áreas se calcula equivalente
al total de la deuda externa argentina,
unos 150.000 millones de dólares.
Hoy, cuando Brasil acaba de descubrir un
enorme yacimiento de petróleo en
su plataforma submarina (y de paso se retira
del “Gran Gasoducto del Sur”),
el mutismo cómplice de Kirchner cobra
su verdadero valor.
Recuperemos el petróleo y el gas
No es posible imaginar un proyecto de país
distinto si entre las medidas de fondo no
se incluye la recuperación efectiva
del petróleo y el gas. Máxime
cuando no se logra salir de la crisis energética
a la que nos llevaron las privatizaciones.
Esto implica nacionalizar esos recursos
tan valiosos, echar a Repsol y demás
pulpos y reestatizar esas empresas sin indemnización,
bajo el control democrático de sus
trabajadores y usuarios para evitar la corrupción.
El marco latinoamericano, con los avances
en Venezuela, Bolivia y Ecuador, es favorable.
Y aquí mismo, dando un gran ejemplo,
el pueblo de Santa Cruz logró frenar
la prórroga por 40 años de
la concesión de áreas petroleras
a la Pan American Energy que pretendía
el kirchnerismo. Allí nuestros compañeros
vienen jugando un rol destacado (ver nota).
A cien años del descubrimiento del
petróleo en Comodoro Rivadavia, desde
el MST-Nueva Izquierda estamos impulsando
varias iniciativas y el 13 de diciembre
participaremos de los actos unitarios por
la nacionalización del petróleo
y el gas. El “oro negro”
es del pueblo argentino y a él debe
volver, más temprano que tarde.
La
renta petrolera
¿Con cuánto se queda el Estado?
México ...........................100%
PEMEX (estatal)
Brasil .............................100%
Petrobras (60% estatal)
Venezuela ......................100%
PDVSA (estatal)
......................................87%
Empresas mixtas
Bolivia ............................82%
(estatal y privadas)
Ecuador ..........................68%
(estatal y privadas)
Argentina ........................32%
(todas privadas)
Ver notas
Petróleo
y soberanía
En Santa
Cruz seguimos en pie de guerra contra la
entrega del petróleo
Jueves
13 de diciembre -17 hs Acto unitario
frente a Repsol
|