| Petróleo
y soberanía
La
semana pasada se reunió en la capital
iraní, Teherán, la 3ª
Cumbre de la Organización de Países
Exportadores de Petróleo (OPEP),
que nuclea a las principales naciones productoras.
Allí Chávez alertó:
“Si Estados Unidos comete la locura
de invadir Irán o agredir de nuevo
a Venezuela, el precio del petróleo
a lo mejor no llega a 100 dólares:
va a llegar a 200. En estos siete años
ustedes saben cuánto nos ha tocado
resistir en Venezuela, conspiraciones, golpes
de estado... y la razón fundamental
de todas esas agresiones es el petróleo.
Hemos visto y conocemos la situación
en Irak. Hemos vistos y somos testigos de
las frecuentes amenazas contra Irán.
Creo que la OPEP debe fortalecerse... y
exigirle a los países más
poderosos de la tierra que respeten la soberanía
de nuestros pueblos, si es que quieren garantía
de suministro de petróleo.”
Todo pueblo merece respeto a su soberanía,
tenga o no petróleo. Pero es obvio
que dominar ese recurso tan valioso le permite
a algunos países una fuerte cuota
de independencia política ante el
imperialismo, de palabra y de hecho. Más
allá de nuestras diferencias con
sus gobiernos, es el caso de Venezuela e
Irán: los “demonios”
que desvelan a Bush.
Kirchner, en cambio, cada tanto hace algún
discurso crítico pero mantiene la
mayor entrega del gas y el petróleo
de toda la historia argentina. Y Cristina
será peor de lo mismo.
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