| Un
ataque al estatuto docente y a la educación
pública
El nuevo ministro de Educación porteño
de Macri, Narodowsky, adelantó su
aval al proyecto de Ley de Educación
para la Ciudad presentado por el diputado
Olivera (Coalición Cívica),
que atenta contra la educación pública
y el estatuto docente. Tienen mayoría
en la Legislatura para aprobarlo. Se basa
en la Ley Nacional de Educación que
promovieron Kirchner y la conducción
de CTERA y plantea modificar nuestro estatuto
a los seis meses de aprobado.
Al
igual que en la Ley Nacional, este proyecto
desliga al Estado del rol de sostener y
financiar la gratuidad de la educación.
Sólo menciona «asegurar el
derecho a la educación».
Por otra parte, establece que se cambiará
el escalafón docente. Ya los docentes
no cobraríamos el mismo salario por
la misma tarea, sino que habrá «una
remuneración que tenga en cuenta
los requisitos de idoneidad, permanencia
y perfeccionamiento profesional continuo»
(art. 20). Es decir que instalará,
igual que en una empresa, la competencia
entre nosotros. ¿Cómo se evaluará
la idoneidad de cada docente? Entre otras
cosas, teniendo en cuenta los resultados
de sus alumnos…
Otro tipo de competencia que se instalará
es entre instituciones. Según el
art. 95, «hasta el diez por ciento
del Presupuesto que no se destine a la masa
salarial ni a infraestructura, se asigna
al desarrollo de proyectos educativos interinstitucionales».
¡Sí, leíste bien! Las
escuelas competirán por ese 10% del
presupuesto. Más lógica empresarial,
imposible.
El art. 71 propone «contribuir a fortalecer
los vínculos entre el sistema educativo
y el mundo laboral y analizar la conveniencia
de incorporar carreras, orientaciones o
modalidades en el sistema educativo».
Así, empresas que tengan convenios
con las escuelas podrían incidir
en la formación que dan éstas.
Esto provocaría que se limiten los
conocimientos que brindan las escuelas con
convenios, así como la formación
de los alumnos, que sólo podrían
ir a trabajar a las empresas para las que
estén capacitados y por un sueldo
menor. El objetivo sería “educar”…
para la productividad empresarial.
Otra de las «joyas» del proyecto
es que, al igual que la Ley Nacional, propone
crear más escuelas de jornada extendida
(cláusula transitoria 8ª). ¿Qué
implica esto? Que la jornada escolar se
extienda hasta después del mediodía
y, en consecuencia, escuelas que tenían
turno mañana y turno tarde deberán
cerrar el segundo. Así la Ciudad
se “ahorrará” tener que
pagarnos a los maestros que cubríamos
el turno tarde, concentrando a los alumnos
de ambos turnos en un solo curso. Y para
evitar conflictos con los docentes, «la
Ciudad sólo garantiza la continuidad
laboral de los docentes titularizados y
sus derechos adquiridos» (cláusula
transitoria 3ª). Para los suplentes
e interinos, nada.
Contra el estatuto
Con muchos años de lucha, los docentes
conseguimos una conquista histórica:
un estatuto acorde al que debería
tener cada trabajador. Un estatuto que asegura
estabilidad laboral y que contempla diferentes
tipos de licencias (por estudio, enfermedad,
etc.). Un estatuto que nos permite a los
docentes salir a luchar y ejercer nuestros
derechos cívicos y sociales con total
respaldo. Y ahora Macri, con la complicidad
de la Coalición Cívica, quiere
cambiarlo. Así lo reconoce en la
cláusula transitoria 4ª.
Los docentes debemos rechazar esta ley hecha
a espaldas de los educadores. Debemos exigir
plena participación en la elaboración
de una Ley de Educación que nos contemple
a todos y defienda el Estatuto Docente.
Pero con eso no alcanza. Defender la educación
pública es también luchar
por salarios básicos acordes a la
canasta familiar. Así fue como desde
hace meses venimos llevando adelante en
la Ciudad un plan de lucha con fuertes paros,
aunque hasta el día de hoy no logramos
torcerle el brazo al gobierno. Por todo
esto, los docentes tenemos la necesidad
de seguir organizándonos para poner
en pie un plan de lucha desde el inicio
mismo del ciclo lectivo 2008, único
camino para defender entre todos la educación
pública y nuestro salario.
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