| Día
Internacional de la mujer
Se
conmemora el día internacional
de la mujer. Son millones las mu
jeres que día a día se convierten
en ejemplos de vida. A principios de siglo
morían las trabajadoras de Chicago
para que la opresión quedara al descubierto.
Hoy son miles las que, desde diferentes
realidades, tuercen los destinos a través
de luchas históricas.
Son millones las mujeres que se esfuerzan
en sus hogares con sus familias, que resisten
en sus puestos de trabajo y en sus lugares
de estudio. Es así como lo hacen
las mujeres trabajadoras del Casino en estos
momentos decisivos, o las que luchan contra
las papeleras por el derecho a la salud
y la vida; o las Madres de Cromañón
contra el horizonte de la impunidad y las
heroicas mujeres de la lucha por los Derechos
Humanos; las trabajadoras del subte, las
docentes que enfrentan al gobierno, a la
burocracia y a los planes que intentan destruir
la educación pública; las
compañeras Las Heras, y las mujeres
desocupadas que salen a la calle a exigir
por sus derechos. Y en todo el mundo aparecen
heroicas presencias, como la compañera
mapuche Patricia Troncoso, la Chepa, que
enfrenta una huelga de hambre contra la
opresión de su pueblo y las heroicas
madres palestinas que se colocaron delante
del muro en la frontera con Egipto y empezaron
a golpearlo con palas y picos para derrumbarlo
y obtener comida para sus hijos. En el día
internacional de la mujer, a todas ellas
y tantas otras que muchas veces en forma
anónima emprenden luchas transformadoras,
les rendimos nuestro homenaje.
Sobre todo hoy este rol transformador se
vuelve imprescindible, cuando cientos de
mujeres y niñas son explotadas en
los empleos y hogares, o son desaparecidas
por redes de trata, cuando las inmi-grantes
enfrentan situaciones de trabajo esclavo,
mientras miles de mujeres siguen muriendo
por abortos clandestinos o por falta de
acceso a anticonceptivos que por ley deberían
garantizársenos.
Las mujeres
y la política
Los voceros del “establishment”
aparecen con discursos sobre el “rol
espectacular” de las mujeres en este
milenio, refiriéndose a mujeres poderosas
como la criminal de guerra Condoleezza Rice,
la anti-obrera Angela Merkel de Alemania,
la pro imperialista Hillary Clinton, y,
sin ir más lejos la presidencia de
Cristina kirchner en Argentina y Michel
Bachelét en Chile, quienes arman
campañas en base al “protagonismo
femenino” mientras dan garantías
al vaticano de que no se despenalizará
el aborto, y hacen giras mundiales para
rematar nuestros recursos a las mismas multinacionales
que nos empobrecen y niegan los derechos
laborales.
Que las principales candidatas presidenciales
sean mujeres, no garantiza que luchen por
los derechos de género. Quieren hacer
creer una falsa inclusión, en un
espacio que está vedado. Porque Cristina,
o la misma Carrió representan la
política de los grupos de poder,
y no a quienes toman las calles. Precisamos
un cambio; “esa” política
no es en beneficio de las mujeres y trabajadoras.
No nos dejemos engañar, las mujeres
siempre han participado en la política,
encendiendo la mecha frente a la Revolución
Rusa, protagonizando históricas huelgas
textiles en el siglo XIX, de telefónicas
y empleadas domésticas a principios
del XX, y en las actuales luchas obreras,
estudiantiles y docentes. No permitieron
que los compañeros bajaran los brazos
en la histórica huelga ferroviaria
de 1919, en villa constitución en
1975, en Las Heras en 2006, y en tantas
otras. Las mujeres trabajadoras, las desocupadas,
las luchadoras, las que comprenden que lo
personal es político, que la realidad
del hogar, no es sino producto de relaciones
de poder, políticas y económicas,
imposibles de combatir individualmente,
porque nuestros derechos los defendemos
mejor, y únicamente, juntas.
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