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El PO y el Casino:

Cuando las calumnias pretenden ocultar una política equivocada

Sorprende la virulencia con la que el PO sale a atacar las opiniones volcadas por nosotros en AS 470, conclusiones que creímos necesario plasmar porque modestamente creemos que servirán para otras peleas. Pero en lugar de entrar en un debate serio, de fondo, sobre las opiniones volcadas, el PO (Prensa Obrera 1029, artículo de Pitrola), tergiversa y calumnia porque no le interesa profundizar en los errores cometidos, en los que saben tienen mucho que ver y sobre los que casualmente no dicen nada. Para peor, descalifica a luchadores que expresamos nuestra opinión, no bajo el influjo de pluma alguna sino a partir de reflexiones propias. Una de dos: esto es el reflejo de una metodología propia de ellos, acostumbrados a poner compañeros bajo el influjo de su pluma o pretenden hacer una descalificación de claro corte maccartista.
No vamos a referirnos a tamaña cantidad de falacias y mentiras. Enumerarlas todas sería seguramente tedioso y los luchadores ya conocen esta lamentable práctica del PO. Pero creemos necesario marcar algunas cuestiones que no podemos dejar pasar.
Hablamos de doble discurso cuando en pleno apogeo de la lucha llamaron a una reunión secreta en el local del PO de la calle Ayacucho con compañeros que no estaban despedidos y se les planteó a ellos la postura del PO sobre la derrota de la huelga. Mientras tanto, públicamente planteaban la continuidad de la pelea, se les proponía volver a tomar tareas y transformarse en la nueva conducción dentro de la empresa ante la imposibilidad de los delegados de ingresar al casino, pero con un dato que no es menor, con la conducción y el “apoyo” del PO. Como si esto fuera poco le presentaron a los compañeros una nota lista para ser publicada en la que se claudicaba la lucha, y que tenia increíblemente ya estampada la firma del “Cuerpo de delegados del Casino” arrogándose la representación del Cuerpo de Delegados que nunca entendimos que tuvieran. Esta maniobra les explotó en las manos cuando los compañeros, entendiendo que esto era inaceptable, hicieron pública la reunión y su contenido; y el PO en pleno tuvo que salir con excusas poco creíbles y con el uso de los recursos dialécticos a explicar que no habían hecho lo que habían hecho y no habían querido decir lo que habían dicho.
Puede resultar hasta gracioso que en su nota digan que desde enero habían planteado el agotamiento del conflicto cuando públicamente en ocasiones posteriores, incluido el plenario de delegados convocado por Casino, tanto Pitrola como Ramal planteaban la continuidad de la lucha en sus discursos. Lo que no resulta para nada gracioso, más bien resulta trágico, era ver como en dos ocasiones, después de sendas asambleas donde jamás plantearon su “final anunciado” de la lucha sino muy por el contrario propusieron medidas concretas, mandaban a sus militantes al acampe en Plaza de Mayo a intentar convencer en forma individual o en grupos reducidos a los compañeros para quebrar la huelga, llegando incluso a llamarlos por teléfono a las casas. Sobre esto Pitrola, curiosamente, nada dice.
Por eso es increíble que tengan el tupe de tildar de “carneros” a otras organizaciones políticas o a dirigentes como Vilma Ripoll que estuvieron codo a codo desde el comienza de esta lucha junto a los trabajadores. En el caso de Vilma es importante destacar que intervino por pedido y con el consenso expreso de los delegados, activistas y trabajadores para intentar entablar alguna negociación que no implicara la “rendición incondicional” como pretendía el PO, que aunque ocultamente ya caracterizaba que la huelga había sido derrotada y todo su accionar se encontraba fijado en demostrarlo. Algo así como la profesía autocumplida.
Otro ejemplo fue el festival solidario llevado a cabo en Plaza de Mayo, votado por asamblea, tuvo que enfrentarse al doble de los inconvenientes usuales, los de la burocracia política y policial y al abierto sabotaje que realizó el PO (como integrante de la conducción de la FUBA), con actos menores como no pedir la autorización de regla a la municipalidad y otros brutales como cancelar el sonido y negar el préstamo de un escenario que es de su propiedad a los trabajadores. Hay otros ejemplos que como trabajadores protagonistas de esta lucha podríamos desarrollar. De un doble discurso y de una actitud que en nada favoreció a la huelga.
El balance que colocó el PO es su periódico 1027, casualmente en la misma pluma de Pitrola, no contempla ni un solo error. Con un facilismo alejado de la realidad del resultado de la lucha, para ellos sólo fue una huelga heroica que no logró superar los problemas que planteó el enemigo. Nada que se le parezca a tratar de profundizar en los errores para aprender, para que nos sea útil en otros conflictos, como tratamos de hacer nosotros junto a otros compañeros. Por el contrario, descalificar, mentir, repartir culpas… y escaparle a un debate fundamental. Mencionando, para restarle toda seriedad al debate a las tragedias griegas. La verdadera tragedia es la política que desarrolla el PO en los conflictos obreros.

 

Hernán Lopatka y Víctor Kovensky
 


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