Lamentable papel de un sector de la izquierda
Los
21 días que duro la lucha de los
pequeños productores del campo provocaron
una gran polarización en la sociedad.
De un lado se ubicaron los charareros y
pueblos del interior, los sectores medios
de las ciudades y gran parte de los trabajadores
y el pueblo. Del otro lado estuvieron el
gobierno, sus socios y los sectores que
influencia en el movimiento de masas. Lamentablemente,
distintas organizaciones de izquierda militaron
contra la justa lucha de los chacareros,
colaborando directamente con el gobierno
pro imperialista y patronal de los Kirchner
como hizo el PC o haciéndole el juego
como el PO, el PTS y el MAS.
El
argumento más falaz del gobierno
fue intentar identificar la protesta con
la oligarquía terrateniente y un
supuesto plan golpista de la derecha. Cuando
lo que se produjo fue un levantamiento de
los pequeños chacareros contra el
aumento indiscriminado de las retenciones,
que al aplicarse por igual a terratenientes
y pequeños productores conduce a
la quiebra de estos últimos y a que
aumente la concentración de la tierra
en cada vez menos manos. El aumento de las
retenciones a la soja no le produjo ni cosquillas
a los grandes pooles de siembra, pero puede
terminar de hundir a los pequeños
productores. De la misma forma que la política
que viene implementando el gobierno hacia
los pequeños productores lecheros,
ganaderos y de otros cultivos los esta llevando
a la ruina y es lo que explica que muchos
de ellos, sin estar directamente afectados
por las últimas medidas, se volcaran
masivamente a las rutas. El otro argumento
mentiroso fue que con el aumento de las
retenciones se produciría mayor distribución
de la riqueza y bajarían los precios
en el mercado interno. Cuando todo el pueblo
es testigo de que él dinero que se
acumula en las arcas del estado nunca vuelve
a los trabajadores y el pueblo y termina
siempre en más pagos de deuda externa
y fabulosos subsidios a las privatizadas
y grandes empresas de la ciudad y el campo.
De la misma forma que el aumento constante
del valor de los alimentos se produce porque
la comercialización de los mismos
esta en manos de los poquisimos grupos monopolicos
que se siguen enriqueciendo gracias a la
política económica de este
gobierno y que son los que forman a su antojo
la política de precios.
El oportunismo de unos y el sectarismo de
otros ayudaron al gobierno
Frente a esta realidad, la actuación
del PC y los grupos que terminaron encolumnandose
detrás del gobierno es realmente
escandalosa. El Partido Comunista no desconoce
la realidad del campo. Varios dirigentes
de la Federación Agraria tienen muchos
años de militancia comunista. La
política del PC es la culminación
de un giro a la derecha que comenzó
con la ruptura de Izquierda Unida, continuo
con el apoyo a Filmus e Ibarra en las recientes
elecciones de Capital y concluye ahora con
el apoyo explícito al kirchnerismo.
Sin importarle en lo más mínimo
haber traicionado al mismo tiempo a los
pequeños y medianos productores que
supieron tenerlo como referencia política.
Otro sector de la izquierda, con argumentos
sectarios y supuestamente “izquierdistas”,
también termino cediendo a la presión
que ejerció el gobierno. Fue el caso
del PO, el PTS y el MAS. Estas organizaciones,
detrás de una supuesta política
independiente tanto del gobierno como del
campo, enfrentamiento que definieron como
puja interburguesa, terminaron actuando
contra la lucha de los pequeños productores
a la que caracterizaron como reaccionaria
y dirigida por la oligarquía. Su
política no resiste ningún
análisis serio. Hasta el propio gobierno,
después de su primer fallido discurso
y el repudio generalizado que provoco en
el campo y las ciudades, tuvo que reconocer
que la rebelión era protagonizada
por los pequeños productores, que
habían sobrepasado completamente
a todas las direcciones, desde la Sociedad
Rural hasta la Federación Agraria,
porque no se sentían representados
por ellas, imponiendo en los hechos un programa
que partía de diferenciar a los grandes
de los pequeños productores, que
finalmente tuvo que ser aceptado parcialmente
por el propio gobierno.
El sectarismo, propagandismo y abstencionismo
de estas corrientes en una de las luchas
más importantes de los últimos
años es una muestra acabada de la
miopía política de estas organizaciones.
Los pequeños productores del campo
son el equivalente de las clases medias
urbanas. No existe ninguna posibilidad de
un triunfo revolucionario si los trabajadores
de la ciudad y el campo (los obreros rurales)
no logran el apoyo de los sectores más
pobres de las clases medias del campo y
la ciudad. Para ello es un deber de los
revolucionarios apoyarlos en sus justos
reclamos. Abandonarlas a su suerte o enfrentarlas
cuando encabezan una lucha justa, como han
hecho estas organizaciones que se reclaman
revolucionarias implica lisa y llanamente
regalárselas en bandeja a la reacción
y la derecha. La política de estos
grupos no es una casualidad. Algunos tuvieron
la misma política equivocada ante
las asambleas barriales que parió
el Argentinazo por el carácter pequeñoburgues
que le achacaban a sus integrantes o ante
el fenómeno que dio origen a los
piqueteros por considerarlos lumpenes y
desclazados. A otros cada vez los ciega
más su sectarismo enfermizo. Lo que
los une es una abandono cada vez mas acelerado
de todas las enseñanzas del marxismo,
el leninismo y el trotskismo.
La política de los revolucionarios
Nuestra política fue diferente a
la de todos estos sectores. En la lucha
fuimos coincidiendo en varios puntos con
otras organizaciones. Desplegamos una gran
campaña entre los trabajadores y
el pueblo en apoyo a los pequeños
productores, levantando la necesidad de
una política diferenciada para ellos.
Desenmascarando al mismo tiempo al gobierno
y su doble discurso. Exigiéndole
que si quería enfrentar a la oligarquía
impulsara una profunda reforma agraria y
otras medidas transicionales para reventar
a los grandes terratenientes y pools de
siembra, que son los únicos que se
han visto favorecidos por la política
agraria que viene implementando el kirchnerismo
desde que subió al poder. Con esta
política logramos que un sector de
los pequeños productores del campo
tuvieran claridad de que la clase obrera
no tiene nada que ver con los Moyano, que
los desocupados son lo opuesto a los D´Elia
y que existe una izquierda que no se alinea
con este gobierno y los grandes grupos que
defiende, ni le es funcional ya sea por
sectarismo u oportunismo.
Alejandro
Córdoba
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