Censura para los maestros porteños
Una
resolución de la Dirección
de Educación obliga a los docentes
a derivar toda consulta periodística
a esa dependencia. También les impide
hacer cursos en horario de clase y reunirse
en los colegios.
La mayoría de la sociedad ha descubierto
en los últimos años, y con
razón, que al tener una justicia
tan corrupta e inoperante, muchas veces
“hacer aparecer un conflicto en los
medios” tiene mucho más resultados
que hacer una denuncia o un reclamo ante
las autoridades de turno.
Sin embargo, los maestros porteños
no podrán recurrir más a este
derecho. El Ministerio de Educación
de la Ciudad de Buenos Aires sancionó
la resolución 494.824 destinada a
los directores y maestros porteños.
Esta ya fue firmada por el director general
de Educación, Luis María Rodríguez,
e “impide que los docentes realicen
declaraciones a los medios de comunicación
masiva, que tengan salidas o que se reúnan
en sus propias escuelas sin autorización
oficial”. La resolución determina
que todo medio de comunicación que
quiera hacer una nota sobre una escuela
porteña “se debe contactar
con la oficina de prensa para que lo atienda
personal especializado para tal fin”
(Diario Crítica 30/03/08).
En ocasiones, los maestros cortaban las
calles cuando se caía un techo o
había un escape de gas. Así
venían los medios y esa era la única
manera para que, a veces, las autoridades
solucionen los problemas.
Cuando hay un conflicto por salario, los
políticos de turno salen a decir
por los medios que los docentes no queremos
dar clase y que extorsionamos al Gobierno
para que nos aumenten nuestro abultado “salario”.
Si no tenemos la posibilidad de contestar
mediante los mismos interlocutores ¿De
qué democracia estamos hablando?
Evidentemente, Macri no está pensando
en traer soluciones a los muchos problemas
que tienen las escuelas de la Ciudad de
Buenos Aires, como los edificios que se
caen, los escapes de gas o incluso los bajos
sueldos de los maestros. E intenta, con
el autoritarismo que lo caracteriza, hacer
que se escuchen lo menos posible, los reclamos
por soluciones.
¿Tampoco
organizarse?
La norma que hizo circular el Ministerio
porteño también tiene un memo,
el 403.198, emitido por la Subsecretaría
de Inclusión Escolar y Coordinación
Pedagógica, que impide a todos los
docentes las salidas de las escuelas para
cualquier tipo de reunión. El memo
plantea que los delegados gremiales no puedan
reunirse ni salir dentro de su horario de
trabajo. Lo antidemocrático ya llega
a un punto tal que pretenden ir contra derechos
ya adquiridos y cercenar la posibilidad
de organización de los docentes para
defenderse.
“No queremos que los chicos pierdan
horas de clases” se justifican
desde el Macrismo.
Con ese argumento, también intentan
suspender las capacitaciones en servicio.
En lugar de hacerlas en horario de clases,
con los chicos a cargo de otro docente,
pretenden que las tomemos fuera del horario.
“Es una locura que los maestros que
trabajamos en turno mañana y tenemos
otro cargo por la tarde, no tengamos respiro
y debamos seguir formándonos por
la noche, fuera del horario escolar. Mi
temor es que van a lograr que los docentes
dejen de capacitarse para ejercer en el
aula.” Así se indignaba un
director de una escuela del Barrio de Palermo.
Es que de esta manera lo único que
logrará Macri es tener maestros más
cansados o menos capacitados. Es decir,
en peores condiciones para dar clases.
Es claro que el Macrismo, con la lógica
privatista que lo caracteriza, intentará
de a poco ir desmantelando cada vez más
la educación pública. Está
en la organización y la movilización
de los docentes impedir que esto ocurra.
Sumarse al paro convocado para el 4 de abril,
al cumplirse un año del asesinato
de Fuentealba, es una buena forma de comenzar.
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