| Los
pequeños productores lograron un
primer triunfo
El
conflicto que se dio a conocer cómo
“gobierno vs. campo” adquirió
una magnitud como hacía décadas
no se veía. Con piquetes y contrapiquetes,
movilizaciones a favor y en contra. Cacerolazos
de apoyo y actos de repudio. Un gran debate
se instaló en la sociedad con posiciones
polarizadas. Honestos luchadores y personas
alejadas de cualquier posición reaccionaria
tuvieron, y tienen dudas sobre la posición
a adoptar:¿Se enfrentaron los
gorilas con un gobierno progresista del
pueblo? ¿Fue el reclamo de la abundancia?
¿Fueron los cacerolazos de Videla?
¿Apoyar a los pequeños productores
es apoyar a la oligarquía terrateniente?
Los interrogantes son lícitos
y comprensibles. Más aún teniendo
en cuenta la intervención de un actor
siniestro de la historia argentina: la oligarquía
terrateniente, puñado de ricachones
dueño de las tierras, el ganado y
los alimentos; contrarrevolucionario y golpista.
Su presencia en un reclamo es una amenaza
concreta a los intereses de los trabajadores
y el pueblo, de las ciudades y el campo.
Los conflictos largos y duros, que afectan
los intereses de los sectores en pugna directa
y tocan los de la población en general,
provocan polarización social. En
el marco de la actuación de actores
e intereses variados y contrapuestos, hay
que situar las dudas e interrogantes planteados.
¿Es cierto que los terratenientes
son “el campo” y que controlaban
el reclamo? No, desde los
primeros días, se pudo ver que fueron
ganando las rutas y la dirección
de los cortes los pequeños y medianos
productores, los chacareros «autoconvocados»
realmente afectados por las medidas de gobierno.
Ellos extendieron la medida discutiendo
en asambleas y votando el paro por tiempo
indeterminado. El campo, como la ciudad,
también tiene clases sociales, no
sólo la minoritaria y privilegiada
oligarquía, sino también los
absolutamente mayoritarios pequeños
y medianos productores, chacareros, peones
y trabajadores rurales. A ellos los apoyamos
y no a la minoría terrateniente,
como le reclamó al gobierno el autoconvocado
Juan Echeverría en el acto final
de Gualeguaychú «porque no
les cobran mas a los 4000 mil mas grandes»
resumiendo el sentir de miles de chacareros
contra las mentiras de Cristina.
¿Sólo se podía estar
con los gorilas golpistas o con “el
gobierno popular”? No.
Nosotros no estamos con ninguno de los dos.
Los de la Sociedad Rural y otros componentes
representan los intereses de los grandes
terratenientes, lo peor de la Argentina
retrógrada y de derecha a quiénes
enfrentamos. Por otro lado, este no es un
gobierno popular. Es un gobierno de las
clases dominantes, pro imperialista, que
paga la deuda externa y se alinea con Bush.
Cristina aclaró en sus discursos
que está a favor que haya ricos y
que hasta los desocupados paguen el IVA.
Sólo quieren el capitalismo, que
implica que la mayoría “popular”
va a ser pobre y explotada.
Cada vez que hay un conflicto, los Kirchner,
Fernández y los funcionarios eligen
una excusa para volcar a la opinión
pública en contra. Cuando salieron
los piqueteros por planes y comida, decían:
“Son los violentos de los palos
y no quieren trabajar…” Cuando
salieron los docentes dijeron: “que
quieren, si ganan un sueldo privilegiado
y no van a trabajar nunca”. Ahora
dicen “es la oligarquía”
y que quienes no están con el gobierno
son todos gorilas. Otra mentira…y
van.
¿Los que hicieron cacerolazos quieren
el retorno de Videla?. Entre
la mayoría de los cacerolazos estaban
los hijos de los pequeños y medianos
productores que estudian en Buenos Aires,
en base al tremendo esfuerzo de sus padres
y estaban miles de vecinos de las ciudades
y los pueblos hartos de la soberbia kirchnerista,
de la inflación, del doble discurso
y de los padecimientos que continúan
con este gobierno. No se puede negar la
presencia de gorilas, no sólo en
los cacerolazos, son un sector de la sociedad
argentina, muchos de los que votan a Macri
y otros personajes. Esos sectores van a
estar presentes siempre, tanto en las protestas
del campo como de la ciudad pero no anulan
el reclamo. El problema fundamental es que
no logren arrastrar a la mayoría
hacia sus posiciones, lo que sólo
se puede lograr disputando con ellos, con
una política para unir las reivindicaciones
de los más perjudicados con los de
la clase obrera en lucha.
¿Es cierto que Cristina está
contra la oligarquía gorila?
Lamentablemente, esta es una de las mentiras
más escandalosas escuchadas. Con
éste gobierno los terratenientes
y los pools, obtienen las ganancias más
grandes de toda la historia. Con este gobierno
los pequeños y medianos productores
tienen una brecha grande con los poderosos.
Son los Kirchner los que permiten que los
terratenientes paguen menos impuestos que
una humilde jubilada, Las medidas de las
retenciones no son para poner en caja a
la oligarquía terrateniente. En realidad
engordan el superávit para pagar
la deuda externa, favorecen la concentración
de la tierra y perjudican a los productores
más pequeños cuyos campos
pueden terminar en manos de los grandes
pools de siembra o comprados por los grandes
terratenientes. Incluso los subsidios que
el gobierno dice haber distribuido, lo hizo
en realidad entre sus grandes empresas amigas
como Sancor, Mastellone, aceiteras y faenadoras
de pollo. El resto de productores pequeños
y medianos, no vio un peso. Si de verdad
estuvieran contra la oligarquía,
tendrían que encarar una profunda
reforma agraria, cosa que no se plantean
ni remotamente.
¿Es verdad que el movimiento
obrero y popular estaba enfrentado al campo?
Cristina llamó a Moyano y su banda
el movimiento obrero y a D‘Elía
y los suyos el movimiento popular. Nada
más alejado de la realidad, estos
son la expresión organizada y patotera
del “nuevo PJ”. Son la patota
oficial, que recibió honores por
sus servicios en el Acto de Parque Norte
por haber intentado amedrentar a los que
cortaban las rutas y haberle pegado a los
que caceroleaban en Plaza de Mayo y el Obelisco.
A 100 días de gobierno, las patotas
ya son un signo distintivo de este gobierno.
¿Es cierto que el gobierno
está preocupado por los alimentos
para la población?
Hay una gran oportunidad de demostrar quién
dice la verdad. Vamos a ver cómo
se resuelve el problema de los precios y
el desabastecimiento. Si el gobierno quiere
poner en caja a los ricachones, tiene que
tomar medidas duras e inmediatas (ver contratapa)
que nada tienen que ver con las bravuconadas
desplegadas hasta hoy. A los oligarcas hay
que aplicarles mano dura en serio, para
aplastarlos económica y políticamente.
Todo lo demás es verso y doble discurso
K.
Finalmente y tras tanta mentira, el gobierno
terminó reconociendo la existencia
de los pequeños productores, que
con su lucha obligaron a Cristina a ceder
en medidas, que aún siendo insuficientes,
muestran quienes tenían la razón.
Salió a la luz la crisis del sector
agropecuario, que incluye a los sectores
lecheros, ganaderos, productores empobrecidos
desde los 90 y hasta nuestros días,
y la ridícula situación de
estar hoy con poca producción de
trigo en el “granero del mundo”.
Esa realidad ya no puede ocultarse, si en
las próximas semanas, no se concretan
las medidas que se le arrancaron al gobierno,
la mecha se volverá a encender en
el campo, y lejos de los falsos argumentos,
serán otra vez los pequeños
productores, quienes tomarán las
rutas contra Cristina y contra la concentración
de la tierra en pocas manos.
Compañero, compañera, es necesario
no dejarse engañar por el kirchnerismo
y sus patotas, que tergiversan la realidad
y usaron tremendas campañas mediáticas
para imponer sus posiciones, sin lograrlo.
Los trabajadores y la clase media de la
ciudad, tenemos que unirnos a los pobres
y sectores medios del campo, en la lucha
contra el gobierno y los grandes capitales
y terratenientes del país.
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