Un grave error que debilita
Desde
el año pasado se ha desplegado una
ofensiva de la patronal de Metrovías
y la burocracia de la UTA, con la anuencia
del propio gobierno, para tratar de debilitar
y desarticular al combativo cuerpo de delegados
del Subte.
Esta política no es casual. Es parte
de un intento más general que responde
a los nuevos tiempos que quiere imponer
el gobierno de Cristina K., tratando de
avanzar hacia una “normalidad”
que desarticuló el argentinazo, con
el objetivo de implementar un Pacto Social
que amordace los reclamos. Para ello hay
una suerte de frente único entre
la burocracia sindical, las patronales y
el gobierno. Un objetivo confeso es barrer
toda expresión de nueva dirección
combativa y democrática, para devolverle
el reinado a la burocracia servil donde
perdió terreno y debilitar la pelea
por nuevas conquistas para el movimiento
obrero. Para ello despliegan políticas
de seducción y, a los sectores resistentes
a toda cooptación, les pegan con
represión y patotas, como ayer a
los docentes de Santa Cruz, luego a los
trabajadores de Dana y el Casino o a los
choferes de la 60.
Esta ofensiva, en el subte, se inició
el año pasado con el desembarco de
matones de la UTA y gente adicta a la burocracia,
junto a nuevos empleados y una política
de copar las nuevas líneas, como
la H, con empleados y “delegados”
a la medida de la empresa. La burocracia
salió a disputar con sus métodos
patoteriles y escudados en la empresa que
les otorgó favores para facilitarles
la tarea. En los meses siguientes la empresa
se negó a recibir a los delegados,
rompiendo todo tipo de negociación
con los mismos y tratando de referenciar
frente a los trabajadores a una especie
de “cuerpo de delegados paralelo”.
La empresa atacó con diatribas y
calumnias a los delegados y la burocracia
hizo su parte con patotas y matones en varias
ocasiones que fueron rechazados por los
trabajadores.
Un eje central fue el ataque al Taller Constitución
y a Néstor Segovia y el conflicto
que se desató y en el que la empresa
Metrovías termina llevando a Segovia
a la justicia, pidiendo su desafuero para
tratar de despedirlo. La fuerza de la lucha
desplegada y la solidaridad nacional e internacional
recibida, lograron que se gane un primer
round de una pelea que sigue. Y que mañana
va a tener un jalón importante con
la marcha a Tribunales resuelta por el Cuerpo
de delegados.
La ofensiva del frente único entre
la UTA (que es la punta de lanza), la empresa
y el gobierno (que deja correr y avala),
tiene un claro objetivo: debilita y derrotar
a un organismo recuperado a la burocracia,
que la barrió en sucesivas elecciones,
con una dirección que estuvo al frente
e impulsó las peleas en varios años
mediante las cuales se lograron conquistas
muy importantes, recuperando niveles salariales
apreciables, conquistas históricas
como la jornada de 6 hs y otros aspectos
que hacen a las condiciones de trabajo,
contra la precarización laboral pasando
al convenio de la UTA a centenares de trabajadores
de las tercerizadas; y transformándose
en un factor de poder que le ponía
coto a los atropellos de la patronal y que
se transformó en referencia indiscutida
para los luchadores en general y un incentivo
al proceso de nueva dirección en
curso en diversos gremios.
Ahora la UTA da una vuelan de tuerca en
los ataques, citando a la “comisión
de ética” del sindicato a los
delegados para avanzar en un proceso de
desafiliación y expulsión.
Saben que por otros medios no van a conseguir
sus objetivos. Hay elecciones en pocos meses
y no quieren exponerse a una nueva derrota.
Una pelea que tensa la necesidad de una
fuerte campaña en su defensa.
Dos políticas equivocadas que dividen
y debilitan la pelea
En el marco de esta pelea, se ha venido
abriendo una fuerte polémica en el
cuerpo de delegados acerca de cuál
es la política correcta para enfrentar
y derrotar esta ofensiva.
Un sector muy minoritario que responde a
corrientes de la izquierda sectaria (PO
y PTS) y otro sector de ubicación
marginal (Los Topos), vienen actuando con
políticas similares que los hacen
coincidir centrando sus ataques al cuerpo
de delegados, actuando por fuera del mismo,
con posiciones propagandísticas y
sectarias, apuntando a su división
y debilitando la gran batalla planteada
contra la patronal, la UTA y el gobierno.
El PO en particular tuvo una política
de mirar para otro lado en el conflicto
que dio origen al pedido de desafuero de
Segovia. Hasta ahora, este sector sectario
ha sido el principal responsable de poner
palos en la rueda y sembrar división
en el cuerpo de delegados, haciendo campañas
de mentiras y calumnias, sembrando desconfianza
y todo ello sin ponerse al frente de los
procesos que se fueron dando.
Pero también hace tiempo que se vienen
desarrollando diferencias y discusiones
al interior del sector mayoritario del cuerpo
de delegados, con compañeros con
quienes veníamos coincidiendo en
la preservación de la unidad del
mismo. Al tener una visión muy defensiva
de la situación política nacional,
sobrevalorando la fortaleza del gobierno
y de la burocracia y minimizando el proceso
de surgimiento de nuevos delegados y dirigentes
de la clase obrera, le vienen imprimiendo
un curso vacilante al accionar del organismo
y plantean políticas equivocadas
para enfrentar la ofensiva conjunta de la
empresa, la UTA y el gobierno. Debates que
incluso se expresaron al interior del MIC,
donde nuestra corriente polemizó
en un documento elaborado en común
con diversos sectores, tanto contra las
posiciones sectarias, como con la política
de estos compañeros que plantean
“construir poder” desde la misma
trinchera que el gobierno. Y que ha llevado
a que estos sectores provoquen una parálisis
en el desarrollo de este progresivo proceso
de reagrupamiento.
Ante el paro del campo y el acto del gobierno
se cometió un grave error
Alrededor de la crisis política que
abrió este conflicto, delegados de
ese sector propusieron ir al acto de Cristina
K., participaron de la conferencia de prensa
que publicitaba el acto junto a D´Elía,
Depetri y otros dirigentes de la CTA y fueron
parte de esta columna en la Plaza de Mayo.
La mayoría de los delegados y trabajadores
del Subte no fueron a esa conferencia de
prensa ni al acto del gobierno en la plaza.
Nuestra opinión es que se trata de
un error gravísimo. Porque se tomó
una decisión política de tamaña
envergadura sin consultar a la base, colocándose
en el campo del gobierno y se puso en riesgo
la unidad y el carácter del propio
cuerpo de delegados.
El Cuerpo de Delegados se hizo fuerte como
dirección de los trabajadores del
subte y como referente de los nuevos luchadores
de otros gremios, justamente por ser independiente
de la patronal, la empresa y la burocracia.
Y por consultar a la base. Si se impone
esta política equivocada, se corren
dos graves riesgos. Uno de ellos profundizar
una división en el organismo. El
otro, cambiarle el carácter el cuerpo
de delegados, transformándolo en
uno más de los organismos sindicales
cuyos dirigentes están cooptados
y trabajan para el gobierno, metiéndolo
en el universo del viejo modelo sindical
al que siempre combatió. Ambos tienen
una misma consecuencia: debilitar a los
trabajadores justo en el medio de una batalla
contra los mismos que… estaban en
la Plaza de Kristina.
Si un sector del cuerpo de delegados quiere
adherir a las posiciones del gobierno debe
decirlo con claridad y tiene todo el derecho
a hacerlo. Nosotros vamos a enfrentarlo
políticamente. Pero habiendo en el
Cuerpo de Delegados –y sobre todo
entre los trabajadores del Subte- diferentes
opiniones sobre ese acto y esa plaza, es
una actitud no democrática y divisionista
utilizar el nombre del cuerpo de delegados
para apoyar al gobierno. Así se haga
en nombre de futuras negociaciones lícitas
y necesarias, a las cuales hay que concurrir
desde una posición de fuerza y no
generar expectativas que en que a partir
de apoyar los actos del gobierno éste
va a interceder enfrentando a la UTA.
Creemos que el análisis y la política
de estos compañeros son totalmente
equivocados. Pero incluso si tuvieran razón
y el gobierno estuviera tan fuerte y no
se lo pudiera enfrentar ni derrotarlo, nunca
una dirección obrera combativa apoya
a un gobierno patronal. Si la situación
no da, retrocede junto a los trabajadores,
pero no le claudica.
Con estas posiciones se debilita la batalla
actual contra el desafuero de Segovia, y
para enfrentar la nueva ofensiva de la UTA,
que ahora los quiere desafiliar en un proceso
que se inicia el 7 de abril.
Y coloca al Cuerpo de Delegados mal parado
frente al conjunto de luchadores antiburocráticos
que vienen impulsando las peleas contra
las patronales y el gobierno. Porque se
capitula al gobierno que hizo ese acto para
fortalecerse y enfrentar más duramente
a los pequeños productores del campo,
pero también al movimiento obrero
y a los sectores que luchan. Marchando junto
a D´Elía, Depetri y Pérsico
que a los ojos de todos actuaron como fuerzas
de choque del gobierno, repudiados por los
luchadores y amplios sectores populares.
Política influida por la dirigencia
de la CTA, que ha venido siendo mentora
de esta orientación de hacer buena
letra “bajo el paraguas del gobierno”
y que ya ha mostrado su total fracaso: no
sólo no obtuvieron la personería,
sino que debilitaron al extremo a la CTA
como una central sin ningún poder
de fuego.
Llamamos a los luchadores del subte a cerrar
filas en defensa de la unidad del cuerpo
de delegados, de su carácter independiente
del gobierno, la empresa y la burocracia,
democrático y combativo y a enfrentar
las políticas equivocadas que llevan
a la división y debilitan a los trabajadores
en la dura pelea que tienen por delante.
Asimismo llamamos a los compañeros
a reflexionar, para no iniciar un camino
que puede ser difícil retorno.
Corriente
Sindical del MST
Ver
notas
Néstor
Segovia: "Mantener la unidad
para defender el
cuerpo de delegados"
En
el marco de la campaña contra el
desafuero de Segovia y el ataque al cuerpo
de delegados del Subterráneo de Buenos
Aires, publicamos una nota sobre tutela
sindical, elaborada por la Dra. Raquel Coronel.
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