| Cuestionada
por el paro del campo
Cuando
escribimos estas líneas se han desarrollado,
luego de largos días sin reunirse,
las primeras reuniones de las entidades
agrarias y el gobierno. En una “tregua”
o un alto en el camino como lo han llamado
varios productores autoconvocados para negociar.
En las asambleas que se realizan en distintos
puntos del país prima la desconfianza
en torno a sí esta vez el gobierno
cumplirá con las compensaciones para
que los pequeños productores no tenga
más retenciones que las que tenían
al 10 de Marzo, o si cumplirá con
los subsidios a los fletes, las promesas
de créditos baratos, las discusiones
sobre el tema lácteo, de la carne,
entre otros anuncios… lo cierto es
que la falta de precisiones, las actuaciones
del Secretario de Comercio Moreno, la imputación
de un juez de productores rurales que participaron
de los piquetes la provincia de Buenos Aires,
están recalentando una situación
que puede volver ha hacer estallar el paro
agrario cuando termine la tregua. Los dirigentes
de las entidades que representan a los empresarios
del campo, quisieran arreglar con concesiones
menores, pero la falta de respuestas concretas
puede terminar con los autoconvocados de
nuevo en las rutas.
Mientras se desarrolla la negociación,
el Jefe de Gabinete Alberto Fernández
ha planteado que es necesario discutir el
modelo productivo del campo argentino. Lo
que en boca del funcionario de Cristina
Fernández de K es a todas luces una
maniobra distractiva ante su incapacidad
de dar respuestas concretas que no afecten
las grandes ganancias empresarios y los
intereses del gobierno, en realidad es una
necesidad que ha planteado el estallido
del campo. Veamos…
Lo que estalló en estas tres semanas
de piquetes en las rutas fue la estructura
agraria argentina. Eso es lo que reventó.
Una estructura que viene produciendo una
profunda concentración capitalista
en el campo en detrimento de los pequeños
productores. Que ha provocado que desde
la década del 60 a la fecha estos
se hayan reducido de 600 a 300 mil actuales.
Donde 6.000 grandes propietarios poseen
la inmensa mayoría de las tierras
cultivables y donde los pooles de siembra
concentran la gran producción, absorbiendo
paulatinamente a muchos pequeños
productores que se ven obligados a arrendar
o vender sus tierras por no poder competir.
El aumento del precio internacional de los
alimentos de los últimos años
al producir una importante concentración
de capitales en el campo no hizo sino acelerar
este fenómeno.
Llevando a la permanente ruina de sectores
pequeños y beneficiando a los monopolios.
Ya que los grandes grupos son los que acceden
acceso a las semillas mejoradas, la maquinaria
agrícola, los fertilizantes y químicos
de última generación que han
hecho aumentar enormemente en los últimos
años la productividad de los campos.
Que han duplicado el volumen de producción
agrícola y entre otras cosas han
“sojizado” gran parte de las
áreas de cultivos, llevando al rentable
cultivo hasta zonas marginales y provocando
desmontes que afectan el equilibrio ecológico
de regiones enteras.
Y Kirchner ayer y ahora Cristina han favorecido
con todo esta concentración. Ya que
de allí sacan las retenciones que
van centralmente a pagar la deuda o para
la caja con que discrecionalmente ha manejado
en estos años a gobernadores e intendentes.
Por eso este gobierno especialista en el
doble discurso, no tiene cara ahora para
tirarse contra la oligarquía, cuando
durante estos años los apañó
y paseo por el mundo.
Justamente cuando el aumento del precio
internacional de los productos agrícolas
ha hecho cada vez más rentables la
producción agropecuaria, la política
del gobierno amenaza por un lado en llevar
a la ruina a los pequeños productores
y por el otro al favorecer a los monopolios
le da fuerza a un sector de formadores de
precios que empuja el precio de los artículos
de primera necesidad a la suba y no hay
Moreno o Indec trucho que lo pueden ocultar.
Eso es lo que ha logrado el gobierno, que
cuantos más alimentos y más
rentables produce el país, halla
menos chacareros y más hambrientos
en las ciudades.
Si los pequeños productores estallaron,
fue por que el actual esquema de retenciones
al ser parejo para grandes y chicos, favorece
con todo la concentración. Un proceso
que no solo se da en los productores de
granos, sino en todas las actividades del
campo. Por eso no solo salieron a la ruta
los de la soja y el girasol. Salieron los
del tambo, el ganado, las producciones de
los territorios marginales, otros granos
y cultivos… el campo entero estalló,
contra un sistema de altos impuestos para
todos y compensaciones y subsidios que solo
llegan a los grandes, y a veces…solo
a veces y tarde, a algunos de los pequeños
y medianos.
Este proceso es el que un importante sector
de la izquierda oportunista y sectaria no
ha comprendido, ya que conincidiendo con
el gobierno como el PC, o viendo solo “una
pelea entre capitalistas” como el
PO, PTS o MAS, no han pescado que la salida
masiva a las rutas de los pequeños
y medianos productores, mayoritariamente
autoconvocados, no solo ponen histérico
al gobierno sino que preocupan enormemente
a los grandes propietarios y capitalistas
del campo. Por eso aunque hablen de reforma
agraria y contra la oligarquía, en
realidad al hacerle el juego al gobierno
no hacen sino salvarle las papas al que
ha sido y seguirá siendo socio de
esa misma oligarquía.
Reforma agraria y nacionalización
del comercio exterior
En el AS anterior desarrollamos una serie
de propuestas para encarar la crisis del
campo que arrancan de exigir retenciones
diferenciadas, regionalizadas y cooparticipables.
Bien altas para los oligarcas y pool de
siembras y mucho menores incluso a las existentes
antes de las nuevas retenciones móviles
para los pequeños productores. Subsidios
directos, rebaja del IVA, créditos
baratos, moratorias de deudas, suspensión
de juicios y ejecuciones para los pequeños
productores. Acudiendo en auxilio inmediato
de sectores, que como el lechero que acaba
de enviar en protesta 1000 vacas productoras
de leche a faenar al Mercado de Hacienda.
Entre otras medidas para dar una respuesta
inmediata a sus demandas en el marco de
un plan económico alternativo al
de K.
Ahora queremos insistir sobre dos medidas
de fondo la reforma agraria y la nacionalización
del comercio exterior.
En un reciente reportaje concedido por Eduardo
Buzzi, el presidente de la FAA para el diario
Clarín el pasado 6 de abril, el dirigente
agropecuario luego de denunciar como el
gobierno de Kirchner ha fomentado a los
oligarcas y capitalistas del campo, señala
que para crear condiciones de democratización
de la tierra no hacen faltan confiscaciones
ni expropiaciones como realizó Cuba
en la década del 60.
Con el respeto que se merece un dirigente
agropecuario que ha enfrentado la política
del gobierno en el reciente paro agrario,
disentimos con esta última posición.
Justamente no hay salida de fondo para el
campo ni democratización de la tierra
o la renta agropecuaria, sino se expropian
a los grandes capitales agrupados en los
pooles de siembra, si no se reparte la tierra
de los grandes terratenientes entre los
pequeños productores y los obreros
agrícolas. O sea si no se hace una
Reforma Agraria integral.
Una reforma de este tipo tendría
que liquidar la propiedad terrateniente
creando múltiples explotaciones que
algunos productores señalan deben
oscilar entre las 150 y 200 ha. Con una
participación activa del Estado en
apoyo en créditos, maquinaria, insumos,
etc. y el desarrollo de obras de infraestructura,
caminos, escuelas y hospitales en beneficio
de los pequeños productores y una
política de altos y progresivos impuestos
a los grandes dueños del campo.
Este impulso a la pequeña propiedad
de la tierra al redistribuirla entre miles
y miles de pequeños productores y
trabajadores agrícolas sería
un golpe tremendo para los capitalistas
que engrosan sus bolsillos con el hambre
de nuestro pueblo. Liquidaría la
actual tendencia al monopolio, evitando
la liquidación del pequeño
productor y terminaría con la presión
que los formadores de precios hacen sobre
el mercado local para trasladar la inflación
internacional en los precios de los alimentos.
No hay manera que las riquezas que produce
el campo no vayan a engrosar las cuentas
bancarias de los grandes capitalistas en
un lado y los pagos de la deuda y los manejos
discrecionales del gobierno K, sin una reforma
agraria profunda.
Hablar, como hacen algunas corrientes de
izquierda, sólo de la nacionalización
de la gran propiedad agraria, que equivale
a estatizar el latifundio, sin mencionar
la Reforma Agraria, que es el reparto de
la tierra en pequeños propietarios,
es ir contra la experiencia de las grandes
revoluciones del siglo pasado, dónde
los pequeños productores se convirtieron
en un aliado imprescindible de los trabajadores
contra la gran propiedad capitalista y es
abandonarlos en los brazos de la Sociedad
Rural, la oligarquía, los grandes
pooles y monopolios del campo.
La otra medida imprescindible es la Nacionalización
del Comercio Exterior: hay cuatro
o cinco grandes empresas que controlan las
grandes exportaciones agropecuarias, y realizan
maniobras de sobre y sub facturación
con los cuales no solo evaden sino que se
quedan con importantes diferencias a costa
de los pequeños y medianos productores.
Esto le permitiría al gobierno no
solo evitar que inmensas masas de capital
queden ilegalmente en mano de las exportadoras,
sino le permitiría regular las exportaciones
de modo que nunca quede desabastecido nuestro
mercado interno de lácteos, carne
y productos del agro y regular su precio.
Atacando de esta manera la inflación
constante de los alimentos que tan duro
pega a la mayoría del pueblo argentino.
La presente pelea de los pequeños
productores es fundamental para el curso
de las luchas actuales de los trabajadores
y sectores populares. Y así como
los chacareros no podrán obtener
salidas de fondo para su subsistencia sin
unirse a la clase obrera movilizada de la
ciudad y el campo, es fundamental en la
pelea contra el modelo de hambre K rodear
de solidaridad la pelea que hoy están
dando los pequeños productores y
trabajadores del campo.
Los que pretenden enfrentar artificialmente
los intereses de los obreros agrícolas
con los de los pequeños productores,
o escuden su “neutralidad” frente
a la justa lucha de los chacareros, llegando
hasta el ridículo de ampararse en
discusiones de los socialistas del siglo
XIX ya largamente superadas por la historia
como hace el PO, le hacen un gran favor
al gobierno de CFK y a sus socios la oligarquía
y los grandes capitalistas.
Francisco
Santana
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