| Ataque
a la Educación Pública y a
los docentes
La semana pasada nuestra diputada, la compañera
Patricia Walsh (Nueva Izquierda), presentó
en la Legislatura porteña un importante
proyecto de ley para la prevención
y detección precoz del cáncer
en las mujeres. La acompañaron con
su firma otras 16 diputadas de todos los
bloques.
Macri
arrancó su embestida contra la educación
pública y pretende ir por más,
ya que sus primeras medidas atentan contra
la libertad de expresión de los maestros
y contra la posibilidad de organización.
A esto hay que sumarle la suspensión
de las capacitaciones en servicio. Además,
ya empezó a reformar el estatuto
y a criminalizar la protesta. Medidas en
cuanto a lo estrictamente escolar también
hay: cantar el himno a Sarmiento en todos
los actos escolares e impulsar que se charle
sobre el paro del campo en las aulas. Para
muestra, sólo hace falta un botón…
El 7 de abril se modificó el artículo
66 del Estatuto, mediante el decreto 243/08.
Si bien el artículo es de relativa
importancia, no debemos dejar pasar el hecho
que mediante un decreto se alteren nuestros
derechos, ya que se sienta un peligroso
antecedente y la próxima vez las
modificaciones podrían ser más
graves.
Por otra parte, la Resolución 494824
de la Dirección General de Educación
de Gestión Estatal, ordena que “ante
cualquier requerimiento de ingreso al establecimiento
educativo hecho por algún medio de
comunicación masiva, el personal
de la escuela debe contactar de inmediato
la oficina de prensa del Ministerio de Educación”.
Es decir, los maestros no podemos hablar
más ante los medios. Si vienen a
la escuela para averiguar sobre un techo
que se cae o tiene goteras, debemos mandarlos
al Ministerio, donde seguro les aclararán
que están haciendo hermosas lagunas
artificiales para armonizar el paisaje escolar…
Las voces de maestros enojados en los medios,
no más. ¿Libertad de expresión?
¿Qué es eso?
En ese sentido, el macrismo también
empieza a criminalizar la protesta social.
Según denunció la conducción
de UTE. La Justicia Contravencional porteña
abrió una causa contra Eduardo López,
secretario general de ese gremio, por orden
del gobierno de Macri. La explicación:
«interrumpir el tránsito»
durante una marcha realizada en enero pasado
contra los despidos.
Otra resolución polémica es
la del memo 403198, de la Subsecretaría
de Inclusión Escolar y Coordinación
Pedagógica. Nos impide a los docentes
salir de la escuela para reunirnos con otros
compañeros y deroga también
las jornadas de reflexión. ¿Qué
implica esto? Por un lado, ya no podremos
salir de la escuela en horario de trabajo
para ningún tipo de reunión
gremial. Por otro, se suspende una importantísima
instancia de reflexión entre pares
a fin de mejorar la tarea educativa.
Ahora, si de mejorar la educación
se trata, Macri y su ministro Mariano Narodowski
tienen iniciativas interesantes: hacer que
se cante el Himno a Sarmiento en todos los
actos y hablar del conflicto del campo con
los chicos. También tenemos la revista
Plural que el Ministerio empezó a
editar. Una revista educativa que se distribuye
gratuitamente en las escuelas y que dice
por ejemplo cómo una maestra puede
enseñar a leer y escribir a todos
sus alumnos en… ¡tres meses!
Toda una concepción pedagógica:
recetas mágicas para la formación
de los chicos.
En igual sentido, el Ministerio de Educación,
en pos de «mejorar» la formación
docente, suspendió las capacitaciones
en servicio. Esto quiere decir que si un
maestro se quiere perfeccionar, luego de
estar todo el día en la escuela debe
ir otro lugar y poner las pocas energías
que le quedan en esa tarea. Ya no existirá
más la posibilidad de que los capacitadores
estén con los docentes en las escuelas,
porque según Narodowski “eso
le quita horas al maestro en el aula, que
es donde debe estar”. Si quieren que
estemos en el aula, deberían garantizar
un sueldo que nos permita tener un solo
trabajo. Muchos docentes tenemos doble turno
o dos escuelas; si además nos tenemos
que capacitar por fuera y encima tenemos
que hacer las planificaciones, necesitamos
un día de 36 horas, no tener familia
ni vida de ninguna clase. Y por supuesto
que ni se nos ocurra invertir tiempo en
organizarnos gremialmente.
Las primeras medidas de Macri son un claro
reflejo de lo que intenta hacer con
la educación pública. Sin
embargo, esto no quiere decir que no
lo podamos frenar. Debemos impulsar en los
distritos y las escuelas la discusión
y difusión de las políticas
que están impulsando desde el Ministerio
de Educación, así como buscar
la mejor forma de organización para
enfrentarlas. Empezando por desconocer en
la práctica las políticas
nefastas que intentan aplicar, pero también
exigiéndole a UTE y los demás
sindicatos de la Capital que se pongan a
la cabeza de estos reclamos y rechacen las
modificaciones y los ataques al estatuto
con medidas concretas.
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