| Un
triunfo histórico
Editorial
de Marea Socialista:
Avanzar
hacia una nueva Revolución dentro
de la Revolución Bolivariana
Después
de un año y medio de discusión
entre la transnacional Ternium, SIDOR y
los trabajadores, y tras un último
período de dura lucha con apoyo social,
Chávez anunció la reestatización
de la más importante empresa siderúrgica
del país. Esta medida era esperada
desde hace años y expresaba la necesidad
de avanzar poniendo bajo control del país
la rama siderúrgica, vital para los
proyectos de emprendimientos estructurales
en materia de trabajo, salud, educación
y vivienda. La base fundamental para lograr
la reestatización fue la lucha de
los sidoristas que enfrentaron y derrotaron
a la empresa y al Ministerio de Trabajo.
Los trabajadores, pasando por encima de
estas pretensiones patronales y burocráticas
se colocaron con fuerza en el centro de
la escena política del país.
Luego de varios meses sin pronunciarse,
Chávez se inclinó
correctamente en función de las necesidades
obreras y populares, interpretando el sentir
de las bases.
El triunfo de los sidoristas se transforma
así en un hecho de alcance nacional
porque repercute sobre el conjunto del proceso
revolucionario, tonificando entre los trabajadores,
en las capas populares y en el propio PSUV
a los sectores más consecuentes con
la profundización de la revolución,
y debilitando a los sectores que pretenden
frenar y evitar un rumbo socialista en Venezuela.
También adquiere carácter
continental colocando en crisis a los grandes
grupos transnacionales y a los gobierno
de Cristina y Lula que intentaron hacer
retroceder a Chávez. Al mismo tiempo
deja grandes enseñanzas para todos
los que en el continente luchan contra las
empresas privadas y por la reestatización.
En esta edición publicamos la editorial
del periódico Marea Socialista de
Venezuela, entrevistas a dos importantes
dirigentes de SIDOR, un artículo
de Stalin Pérez Borges, Coordinador
de la UNT y otro de Sergio García,
dirigente del MST que participó en
la fundación de Marea Socialista
en su estadía en Venezuela, como
parte de nuestro apoyo a la revolución
venezolana y a esta corriente socialista,
que jugó un rol decisivo en este
triunfo.
Se
ha producido un hecho extraordinario:
la renacionalización de SIDOR, la
prin-
cipal acería de Latinoamérica.
Es una nueva revolución dentro de
la revolución bolivariana que tenemos
que profundizar. Esta renacionalización
involucra a una transnacional con capitales
argentinos –ligados estrechamente
a la familia Kirchner–, brasileños
–también fuertemente asociados
al gobierno Lula–, mexicanos, italianos
provenientes de empresarios que se hicieron
fuertes bajo el gobierno del fascismo y
capitales venezolanos relacionados con las
principales familias oligárquicas
del país. La decisión del
gobierno del Presidente Hugo Chávez,
interpretando justamente el reclamo que
desde sus inicio de mandato vienen haciendo
los trabajadores y el pueblo de Guayana
y conquistada por una lucha colosal de los
trabajadores sidoristas, el pueblo revolucionario
de Guayana y con el apoyo de los trabajadores
y el pueblo bolivariano de todo el país,
cambia no sólo la coyuntura abierta
después de la derrota del 2 D, sino
que el hecho involucra a los cuatro principales
países de Latinoamérica modificando
a favor de los pueblos de nuestra América
la situación en la región.
Es un hecho de gran importancia porque muestra
sin lugar a dudas que el pueblo revolucionario
de Venezuela quiere profundizar el proceso.
Peleando por avanzar en la conquista de
todas las reivindicaciones aún pendientes.
En los rostros de felicidad de estos compañeros
y de los trabajadores y el pueblo revolucionario
de Guayana se puede leer la determinación
de meses de lucha. Compañeros que
hicieron todo para llegar al triunfo y lo
lograron. Enfrentando una brutal represión,
se mantuvieron firmes y decididos y llegaron
más lejos de lo que muchos esperaban.
La lucha por el contrato (convenio colectivo)
–una lucha si se quiere reivindicativa–,
se convirtió en una lucha política
revolucionaria, socialista y tuvo un resultado
trascendental en la nacionalización
de la acería más grande de
América Latina.
Pero además de la casi segura
conquista económica más importante
que obtendrán los trabajadores desde
la privatización de la empresa, este
triunfo se manifestará en la experiencia
acumulada por los luchadores en una enorme
pelea que difícilmente se detenga
y que muy probablemente continuará
en ascenso. El resultado de la lucha también
desmiente a los sectarios y los oportunistas
que criticaron a Marea Socialista en su
intervención junto a la clase obrera
y los sectores populares en la enorme tarea
de fortalecer una alternativa revolucionaria,
pegada al movimiento de masas y sus luchas,
y participando de la experiencia política
que este pueblo está haciendo dentro
de las organizaciones de masas existentes
como el PSUV y los movimientos populares.
En la lucha que se dio en SIDOR y en las
que se avecinan en todo el país está
la clave para la recomposición de
la clase obrera revolucionaria. Esta tiene
ahora planteada con mayores posibilidades
de éxito la pelea por la unificación
de la dirección obrera, consecuente
y democrática, independiente de los
poderes del estado, que los trabajadores
y la revolución bolivariana necesitan.
El discurso del presidente Chávez
en la tarde del 13 de abril tiene enorme
importancia. Hay que tomar lo que él
planteó sobre la necesidad de resolver
el problema de la vivienda del pueblo venezolano.
La Misión 13 de Abril puede ser una
buena iniciativa si está ligada a
las comunidades, sus recursos son controlados
por el pueblo y si los trabajadores, los
de SIDOR, los de las cementeras y los de
toda la industria relacionada con la construcción
son también convocados para discutir
entre todos los trabajadores y las comunidades
para que diseñar un plan democrático
de viviendas que se inicie inmediatamente
y avance rápidamente para resolver
este grave problema del pueblo trabajador.
La proximidad del 1º de Mayo, día
internacional de los trabajadores, es una
gran oportunidad para avanzar en el reclamo
de otras reivindicaciones que están
retardadas. El llamado hecho a la clase
obrera por el presidente en la tarde del
13 abril, para que ocupe su rol protagónico
en la revolución bolivariana hay
que asumirlo, reclamando los instrumentos
necesarios para poder llevarlo adelante.
En primer lugar hay un problema político
a resolver: el ministro de Trabajo y todo
su equipo no pueden seguir en el gobierno.
Su última infamia en SIDOR fue apoyar
a la transnacional contra los trabajadores;
pero no sólo ahí ha sido pro
patronal sino en Toyota, Firestone y en
otras muchas empresa. Y es responsable que
durante su gestión los empleados
públicos no hayan resuelto las elecciones
de su federación y no se haya dado
inicio a la discusión de su contrato
marco a cuatro años vencido. Porque
en todos los conflictos no conducidos por
su corriente –la FSBT–, actúa
en contra de los sindicatos sin tener en
cuenta las necesidades y reclamos de los
trabajadores.
También es imprescindible dar una
solución estructural al bajo poder
adquisitivo de los trabajadores con un aumento
general de salarios. Este año no
alcanza sólo con el aumento del salario
mínimo. La inflación se ha
comido el salario real de todos los trabajadores,
y no se puede esperar que sea compensado
en las convenciones colectivas. Igual que
la pelea por la reducción de la jornada
laboral y otros reclamos históricos
de los trabajadores (ver contraportada).
La movilización de la clase obrera
con su principal central, la Unión
Nacional de Trabajadores, y de los movimientos
sociales, junto a una efectiva participación
de los batallones del PSUV en apoyo a las
luchas obreras es la única garantía
de enfrentar con posibilidades de éxito
el boicot y la conspiración de la
oposición derechista. La lucha de
los trabajadores de SIDOR mostró
una parte de este camino y por eso consiguió
el triunfo. Esa es una de las principales
lecciones de esta gran lucha.
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