| Las
lecciones de los sidoristas
y el camino al socialismo
Escribe:
Stalin Pérez Borges Coordinador Nacional
UNT
La
noticia de la renacionalización de
Sidor todavía retumba y recorre el
mundo y lo hará por mucho tiempo.
Ha estremecido los sentimientos de lucha
y triunfos de los trabajadores venezolanos.
Ha sido una decisión del gobierno
del Presidente Chávez que ha dejado
sorprendido a más de uno, no tanto
o al menos, no en esa misma proporción
de sorpresa lo ha sido para la vanguardia
sidorista, que desde mucho tiempo atrás
viene levantado esta propuesta. La misma
vanguardia que también hizo posible
que el Comité Ejecutivo de Sutiss,
tuviera que acompañarla a ella y
a los trabajadores a 15 meses de discusión
de la Convención Colectiva. Vanguardia
que ha sabido colectivizar la convicción
de que si se pelea con ganas y consistencia
se puede ganar, por más grande que
sea el objetivo y más poderoso el
enemigo. Pero, la perspectiva que abre esta
medida conquistada por los trabajadores
y el movimiento popular y cedida por Chávez,
es de muchas proporciones.
Con la estatización o renacionalización
de Sidor se contribuye enormemente a revertir
la situación de retroceso y derrota
que se abrió en el país desde
el 2D. Situación que también
empezó a impactar al resto de los
países de continente en donde han
surgido respuestas de los trabajadores y
el pueblo contraria a las aspiraciones del
gobierno de los Estados Unidos. Esta nacionalización
es un triunfo de los trabajadores que le
puede inyectar también un cambio
sustancial al proceso revolucionario venezolano
en donde los trabajadores no hemos tenido
un protagonismo político de primer
orden ni Chávez y el resto del gobierno,
por ahora, se lo han querido dar. A partir
de ahora, pudiera ser, que los trabajadores
ratifiquemos o ganemos las consideraciones
históricas por excelencia de sujeto
social revolucionario, en este proceso que
desde hace décadas se abrió
en Venezuela.
La mayoría de los sidoristas y una
parte de la dirección sindical de
Sutiss se han hecho conscientes y, se harán
mucho más en la medida que se les
respete su iniciativa y se le brinde la
confianza necesaria, de la responsabilidad
política e histórica que ahora
tienen. Estos y todos los clasistas y los
socialistas revolucionarios del país
queremos y reclamamos que esta nacionalización
sea gestionada con una concepción
distinta a las otras nacionalizaciones y
experiencias de cogestión de las
que se han venido desarrollando desde el
gobierno. Ninguna de las nacionalizaciones
hechas ni los procesos cogestionarios satisfacen,
aún cuando estemos a favor de que
se hayan nacionalizado y de que ante la
realidad de empresas cerradas se implementen
medidas de expropiaciones y de experiencias
cogestionarias. Sin embargo, en ninguna
de ellas, por no confiar plenamente en los
trabajadores, se ha impuesto un verdadero
modelo de control obrero de la producción
y distribución.
Las grandes
lecciones de los sidoristas
Esa mayoría de sidoristas tienen
el inmenso deseo de demostrar más
eficiencia de producción y servicio
social que la que pueden brindar cualquiera
transnacional o empresa nacional o de estado
capitalista. No quieren estar en una empresa
que presente perdidas, como decían
presentaba sus balances Sidor antes de ser
privatizada. Están dispuestos poner
en resultados concretos de que son capaces
de hacer cuando laboran como mano de obra
libre y bajo control colectivo que como
mano de obra semiesclava, que eran en las
condiciones que han estado desde que pertenecen
al dominio de la trasnacional Techin, dueña
antes de Amazonia y ahora de Ternium Sidor.
Al día siguiente de la renacionalización,
los trabajadores en sus departamentos gritaban,
¡estamos en democracia, cayo la dictadura!,
¡estoy libre, libre!, y en medio del
júbilo, fueron capaces de duplicar
los niveles de producción. En Palanquilla
pasaron de 16 coladas de producción
a 32 y en Planchón pasaron de 16
a 30 coladas, en una clara demostración
de eficiencia y de trabajar con ganas de
hacerlo.
Los trabajadores en espera de que el estado
tome la administración de la empresa
en cada departamento y cuadrilla desde el
día 10 de abril, en algunas secciones
muchos antes de que empezara el saboteo
contra el sistema informático, se
empezaron a organizar en Comités
de Seguridad y Control. Estos tienen como
misión impedir que desmantelen o
saboteen equipos, controlar la producción
y la salida de esta, e impedir las agresiones
de supervisores y demás jefes. No
obstante, la voluntad de los sidoristas
es que ellos deben gestionar la producción
y la administración de la empresa
y para eso están elaborando una propuesta
por escrito de cómo debería
funcionar la nueva Sidor. Permitir lo que
ahora solicitan la mayoría de los
sidoristas, sería para Chávez
y el gobierno, más allá de
los discursos y los deseos, demostrar que
si quiere emprender el camino al socialismo.
En ese camino es que tenemos que apuntar
y empujar todos: los trabajadores sidoristas
y, los de cualquier rama de producción
y comercio, los de la administración
pública, los profesionales y técnicos,
los de la ciudad y el campo. Pero, también
el PSUV y nosotros sus militantes, los movimientos
sociales, federaciones, sindicatos y las
corrientes sindicales y políticas
clasistas y revolucionarias.
Por una propuesta
de control y gestión democrática
de los trabajadores
Si el gobierno le impone a los sidoristas
una gestión con las que ellos no
estén de acuerdo y no se identifiquen,
no solamente desanimarían la fuerza
creativa que estos han empezado a desatar
sino que pudieran postrar a todo el movimiento
de los trabajadores. Estos a nivel nacional
e internacional han celebrado con júbilo
este triunfo y lo consideran suyo. Y, lo
primordial es que el hecho Sidor, los ha
entusiasmado no sólo para salir a
reclamar beneficios económicos y
contractuales sino se le está metiendo
en la cabeza la idea de que hay objetivos
políticos muchos más estratégicos
e importantes por los que luchar y conquistar,
los cuales producirían cambios estructurales
en sus condiciones de vida y trabajo y como
ser social. Es decir, han visto que con
sus luchas, se le puede quitar el control
de una empresa a una poderosa transnacional;
que esta se puede administrar con buenos
resultados; que se le puede cambiar el rumbo
al gobierno y hasta al propio Chávez
en algunas de sus políticas o decisiones
equivocadas y que se puede llevar a una
dirección sindical y política
mucho más allá de donde esta
quiere llegar.
Si el gobierno intenta dejar a los mismos
ejecutivos y gerentes de Ternium habrá
resistencia de parte de los trabajadores
y su dirección como lo va haber,
tarde o temprano, si quiere repetir los
mismos modelos utilizados en las otras nacionalizaciones
y cogestión. El odio que hay entre
los trabajadores contra todo lo que venga
de Ternium es demasiado grande para poder
convivir en sana paz con algo que venga
de ella. Los 10 años de dictadura
a los que fueron sometidos ha sido inclemente
y humillante. También los sidoristas
no quieren repetir el mismo calco de gestión
burocrática que se hace desde las
empresas del aluminio en Guayana. Entonces,
no queda otro camino que inventar o errar.
Hay que ir a una empresa de un verdadero
nuevo modelo de producción socialista,
que acabe allí con la división
del trabajo y el trabajo alienado y sea
ejemplo a seguir. La decisión para
empezar debe ser, y si hay que conquistarlo
se habrá de conquistar, que los trabajadores
y el gobierno administren la empresa pero
que esté todo bajo el control democrático
de los trabajadores.
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