| Utilización
política del deporte
Los
juegos olímpicos tienen una historia,
nefasta en muchos casos, de utilización
política. En Argentina, no se han
jugado aún pero recordamos perfectamente
el mundial de Fútbol de 1978 donde
la dictadura militar aprovechó ese
evento para propagandizar que “los
argentinos somos derechos y humanos”.
Hitler utilizó los juegos olímpicos
de Berlín en 1936 como un vehículo
de propaganda del régimen y de la
estética nazi. Hubo intentos de boicot
a esos juegos pero el presidente del comité
olímpico norteamericano Avery Brundage,
tras una visita en Alemania, afirmó
que “los judíos alemanes estaban
siendo bien tratados y que los juegos debían
tener lugar como estaba previsto”.
Las olimpíadas de la ciudad de México
de 1968 fueron denominadas “Olimpíada
de la Paz”. Diez días antes
el ejército mexicano mató
a tiros a más de cien (algunas crónicas
afirman quinientos) estudiantes en la Plaza
de las Tres Culturas.
Las olimpiadas de Munich (Alemania) en 1974
también fueron utilizadas por un
comando palestino que secuestró atletas
israelíes. Casi todos murieron (atletas
y secuestradores) en la operación
de rescate.
En 1980 el imperialismo impulsó
un boicot a los juegos olímpicos
de Moscú por la ocupación
que el Ejército Rojo ejercía
en el mismo país que hoy ocupan los
yanquis: Afganistán. La represalia
del bloqueo liderado entonces por Moscú
fue el boicot de los juegos olímpicos
de Los Ángeles en 1984. |