| La
triple A y el gobierno de perón
La
Triple A funcionó entre mediados
de 1973 y el 24 de marzo de 1976 y fue autora
de más de 1.500 asesinatos y 600
desapariciones. Después del golpe
muchos de sus integrantes pasaron a los
grupos de tareas de la dictadura como, por
ejemplo, Aníbal Gordon, su hijo Marcelo
Gordon y los represores Ruffo y Enciso,
además de los ex comisarios Gustavo
Adolfo Eklund –hoy detenido por violaciones
a los derechos humanos en la causa del primer
cuerpo de ejército- y Félix
Alais, ex cuñado del genocida Guillermo
Suárez Mason.
Para salvaguardar la figura de Perón,
su mujer, del PJ y de la burocracia sindical
ligada al peronismo, muchos intentan hacer
creer que la Triple A fue una creación
exclusiva del ex Ministro de Bienestar Social
del gobierno de Perón-Perón,
José López Rega.
La UCR y Alfonsín evitaron siempre
la denuncia y juzgamiento de esos crímenes
para preservar al PJ y ocultar su propio
rol durante la represión a la que,
con sus más y sus menos, avalaron.
Por eso no llama la atención que
el ex fiscal Strassera saliera a criticar
los juicios contra Isabel Perón tratando
de descalificar las investigaciones.
López Rega tuvo un rol muy importante
en el armado del aparato de la Triple A
pero está claro también que
la Triple A salió de la cabeza de
Perón y aún sin López
Rega hubiera existido.
La Triple A fue funcional al gobierno de
Perón. Fue una “necesidad”
de ese gobierno para enfrentar a las organizaciones
que encaraban la lucha armada y a todas
las formas de protesta obrera y popular
contra un gobierno que sostenía un
plan económico en beneficio de los
grandes grupos transnacionales y con deterioro
permanente del salario.
La posición de Perón de reprimir
a la izquierda en general y no solamente
a la izquierda peronista, y a toda forma
de protesta social quedó evidenciada
cuando comenzó a hablar de los “anticuerpos”
que debía generar, según él,
el peronismo, para combatir a los “enemigos”
de “adentro” y de “afuera”.
Esta “ofensiva” se desencadenó
abiertamente después de la muerte
de José Ignacio Rucci en septiembre
de 1973 y ya no paró hasta el golpe
del 24 de marzo de 1976.
En esta línea de pensamiento, el
19 de enero de 1974, vistiendo su uniforme
de Teniente General, y después del
fallido intento de compamiento del ERP al
Regimiento de Azul, Perón se dirigió
a la población en general y a los
militares de esa unidad en particular, con
un discurso que, por su contenido reaccionario
y represivo, podría haber firmado
Videla.
Pocos días más tarde, el 22
de enero, presionó a los diputados
de la Juventud Peronista acompañado
por López Rega para que apoyaran
una serie de reformas al Código Penal
aumentando notablemente las penas y facilitando
la represión contra toda forma de
protesta social. Allí Perón
dijo, concretamente: “Nosotros
vamos a proceder de acuerdo con la necesidad,
cualquiera sean los medios Si no hay ley
fuera de la ley también lo vamos
a hacer, y lo vamos a hacer violentamente”.
Resulta fundamental avanzar en las investigaciones
y mandar a la cárcel a todos los
responsables y ejecutores.
|