| Vuelve
a actuar la armada imperialista
El
Pentágono tomó la decisión
de volver a poner en actividad a la Cuarta
Flota en los mares de América del
Sur y el Caribe, supuestamente, con el objetivo
de enfrentar el terrorismo y el narcotráfico.
¿Por qué una flota imperialista
tan importante vuelve a estar activa en
esta región después de 58
años?
Centenares de bases en tierra, con bandera
Norteamérica o de la OTAN, constituyen
la presencia militar del imperialismo en
el mundo. Una parte de esa presencia en
los mares se compone de la segunda, tercera,
quinta, sexta y séptima flota. Con
ellas cubren: desde las costas de EE.UU.
hasta la costa occidental de Europa, el
este y norte del Océano Pacífico,
incluido el Mar de Bering y Alaska, el Golfo
Pérsico, el Mar Rojo y la Costa de
África hasta Kenya, el Mar Mediterráneo,
el Pacífico Oeste y el Océano
Indico. Todas están en funcionamiento
desde la década del 40.
Después de 58 años de inactividad,
a partir del 1º de julio, a las flotas
mencionadas se suma la Cuarta Flota compuesta
por barcos, portaaviones y submarinos. Tendrá
su base en Mayport, Florida, desde dónde
actúa el Comando Sur y su área
de actuación abarcará los
mares del Caribe y de América Latina.
Entre 1943 y 1950 estuvo activa en el combate
de los submarinos alemanes que atacaban
los convoyes en América del Sur.
Ahora el Pentágono la resucita con
otros objetivos.
Las causas
del reflote
A partir de la caída de la URSS,
que ayudaba a EE.UU. a enfrentar los conflictos
en una verdadera división de tareas,
los yanquis se dedicaron en forma directa
a distintos conflictos en el mundo. Así
descuidaron política, económica
y militarmente a América Latina.
Lo hicieron a un alto costo: las políticas
neoliberales implementadas por Menem, Fujimori,
FHC y otros, basadas en “relaciones
carnales” con el imperialismo, perdieron
terreno en el continente. Así surgieron
gobiernos relativamente hostiles a Bush
y con cierto grado de independencia en las
decisiones, como los de Chávez,
Evo Morales y Correa que se sumaron a Cuba.
La reacción norteamericana busca
recuperar el terreno perdido, justificando
su reincursión latinoamericana con
la excusa de enfrentar al narcotráfico
y el “terrorismo”.
Los objetivos reales son: recuperar influencia
política y militar, apoyar a los
gobiernos serviles que se plantean derrotar
los procesos revolucionarios en curso y
evitar que se repitan otros similares.
Hay una estrategia para la región.
Pero una cosa es el anhelo político
y otra distinta la posibilidad de concretarlo,
el Plan Colombia es una prueba de ello ya
que, más allá del fortalecimiento
armamentístico de las tropas de Uribe,
no encuentra el apoyo político necesario
para su total implementación y aceptación
continental.
Otro tropezón político fue
la incursión del ejército
colombiano en territorio de Ecuador para
asesinar a dirigentes de las FARC. Con ella
probaron la obsecuencia de Uribe y la aceptación
de la doctrina norteamericana de los ataques
preventivos contra el “terrorismo”
sin respetar fronteras. La acción
fue mundialmente repudiada, particularmente
en América Latina y Uribe salió
debilitado al igual que su política
de hacer de Colombia el gendarme latinoamericano
contra los pueblos.
Los comunicados oficiales del Pentágono
son claros: «La reactivación
de la Cuarta Flota servirá para demostrar
el compromiso de Estados Unidos con sus
socios regionales», entre los
que se destaca Colombia. «La flota
podría aportarle más relevancia
a la zona y aumentar nuestra capacidad para
actuar», explicó el contralmirante
James Stevenson al diario El Nuevo Herald
.
La presencia de la Flota es una nueva vuelta
de tuerca en la estrategia yanqui: un claro
mensaje de fortalecimiento de la presencia
directa del imperialismo contra Cuba, Venezuela,
Ecuador, Bolivia, contra las luchas de los
trabajadores y los pueblos para salvaguardar
sus intereses económicos y de saqueo
de los recursos naturales.
El resurgir de la Cuarta Flota se inscribe
en el marco más general del intento
de fortalecer la presencia militar yanqui
en el mundo. Esta incluye la instalación
de escudos misilísticos espaciales,
nuevas bases de la OTAN en países
del este europeo y las invasiones, como
la que mantiene en Irak.
¡Fuera
yanquis de América Latina!
Cuba, Venezuela y Bolivia denunciaron los
planes imperialistas. Es necesario exigir
que los gobiernos de América Latina
rechacen explícitamente esta nueva
agresión de Bush y los yanquis.
Un profundo y creciente rechazo al imperialismo
recorre cada rincón del planeta,
expresado en grandes luchas y movilizaciones,
cuyo punto más alto se encuentra
en la resistencia Irakí y en Medio
Oriente.
Por eso, cada instancia de debate y acción
de los trabajadores y el pueblo es una oportunidad
válida para expresar el repudio a
los yanquis y sus planes sistemáticos
de agresión y amedrentamiento.
En colegios y facultades hay que preparar
acciones de repudio para el 1º de julio,
que incluyan la movilización a las
embajadas y consulados norteamericanos..
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