| Último
bastión de la dictadura
Al
igual que la Ley de Entidades Financieras,
forman conjuntamente la punta de lanza de
los lineamientos ideológicos impuestos
por la Junta Militar.
De
chico entendí que tres era el punto
de equilibrio, me bastaba con esconderme
bajo la mesa para darme cuenta.
Parece increíble que nuestros gobernantes,
tan afines a pasarse cosas bajo la mesa,
no lo notaran antes. Quiero decir, la pelea
Clarín-Gobierno puso en la agenda,
“casi de casualidad”, la discusión
por la ley de radiodifusión. Cuesta
creer que la 22.285, de la dictadura, lleve
más de 24 años de vida democrática
y siga vivita y coleando. Para eso habrá
que analizar el mancomunado esfuerzo que
hicieron Monopólicos y Multimediáticos
Grupos Económicos junto a nuestros
mandatarios de turno. La realidad marca
que organizaciones y entidades de la sociedad
civil, agrupaciones de pequeños radiodifusores
de todo el país, universidades, cooperativas
y centrales de trabajadores, discuten desde
2004, de manera “nada casual”
en la Coalición por una Radiodifusión
Democrática, (www.coalicion.org.ar)
concensuando los 21 puntos básicos
por el derecho a la comunicación.
Los linea-mientos propuestos cambian radicalmente
la estructura de los medios, tal como los
conocemos. Intentan romper con el binomio
imperante Privados-Estatales, y apoyan la
comunicación en un tercer actor,
colocando “la tercera pata”
que equilibra la mesa de la comunicación:
los medios Comunitarios. Cambiando el concepto
de negocio por el de derecho esencial para
el desarrollo social, cultural y educativo
del pueblo. Defendiendo la producción
de contenidos locales, nacionales y propios.
Limitando la concentración de la
propiedad de los medios con normas antimonopólicas
y manteniendo un registro público
y abierto para garantizar la transparencia.
Queda claro que no será fácil
llevar adelante el cambio que proponemos,
y que la desinformación hará
estragos para mantener el status-quo que
gobernó las últimas dos décadas.
En el camino, veremos y escucharemos debates
iniciados por los que proclaman la independencia
y la libertad de expresión, sin llevarla
a la práctica realmente.
Habrá que aprovechar esta pelea
de poderes para ubicar y fortalecer el espacio
de las radios comunitarias, esenciales en
el equilibrio democrático. Sabiendo
que los grandes medios ven esto como la
irrupción de un nuevo actor en el
reparto de la torta publicitaria, el negocio,
el poder; y el Estado como un aliado débil,
a quien manejar con la billetera de la pauta
oficial. En definitiva encontraron al mejor
árbitro de la contienda, capaz de
concensuar políticas con un Estado
maduro para trazar un horizonte de crecimiento,
y el mejor competidor a la hora de demostrar
que los contenidos pueden ser la vedette
del nuevo show.
|