| "Obreros
y estudiantes, unidos venceremos"
En 1968 estallaba el Mayo Francés.
El movimiento surgió en la Universidad
de Nanterre, en las afueras de París.
En pocos días se extendió
a los secundarios, ganó la simpatía
popular e incorporó a la clase obrera,
que hizo una de las huelgas más fuertes
de la historia de Francia. Según
cuenta el dirigente trotskista Alain Krivine,
de la LCR y líder juvenil en aquel
momento, diez millones de trabajadores pararon,
ocuparon fábricas e hicieron ondear
banderas rojas en los techos…
La
administración de la Universidad
de Nanterre fue ocupada: unos 200 universitarios
reclamaban la liberación de varios
compañeros detenidos por apoyar la
gesta del pueblo de Vietnam, ex colonia
de Francia. También exigían
más libertad en los claustros. Esas
reivindicaciones democráticas, junto
al cuestionamiento a los planes de estudio
y las autoridades universitarias, eran parte
de un rechazo más general contra
el autoritarismo del gobierno y del presidente
francés, Charles De Gaulle.
Un mundo
convulsionado
A fines de los ’60, lo más
destacado en el contexto internacional era
la dura resistencia del pueblo vietnamita
contra la intervención armada yanqui.
A su vez, en EE.UU., esa guerra había
originado un fuerte movimiento pacifista
cuya vanguardia era el estudiantado.
En abril, en Checoeslovaquia había
estallado la Primavera de Praga: una rebelión
democrática de la juventud estudiantil
y obrera contra el totalitarismo de la burocracia
stalinista que gobernaba el país,
que es finalmente aplastada por el ejercito
ruso en agosto del 1968. En México
hubo grandes movilizaciones universitarias
y en una de ellas se provoca la masacre
de la plaza de las Tres Culturas, en el
barrio de Tlatelolco donde son asesinados
docenas de estudiantes. En Argentina, el
Mayo Francés impactó entre
la juventud universitaria, secundaria y
sectores obreros e incidió así
en el Cordobazo de 1969 y en las grandes
luchas en Rosario y Tucumán.
Todos estos hechos fueron parte de un mismo
proceso internacional de irrupción
de las masas trabajadoras y estudiantiles
en el acontecer político. Con sus
características urbanas, insurreccionales
y revolucionarias, y el movimiento obrero
como un fuerte protagonista, de hecho se
contraponían a las teorías
guerrilleristas de la época.
Francia en ebullición
Los paros y marchas estudiantiles,
con tomas de facultades y colegios, se extendieron
a todo el país. Y la respuesta represiva
del gobierno no hizo más que sumar
nuevos contingentes a la batalla. En el
Barrio Latino hubo barricadas y fuertes
choques con la policía. Desde las
asambleas en las universidades se tomaba
contacto con los activistas obreros, alzando
la consigna «Obreros y estudiantes,
unidos venceremos». En un clima de
convulsión creciente, los sindicatos
comenzaron huelgas que llegaron a paralizar
el país. La principal central sindical,
la CGT, dirigida por el PC, al principio
llamó a paros. Pero como el movimiento
se iba radicalizando y cuestionaba más
frontalmente al gobierno, tomó distancia.
La crisis política se profundizó
y surgió un doble poder, aunque no
organizado ni centralizado. Las universidades
estaban en manos de los estudiantes y docentes.
En varias empresas, los trabajadores decidieron
la producción. En algunas televisoras
y radios, los periodistas controlaban la
información. En ciudades como Nantes,
los agricultores bloquearon las rutas de
acceso y los trabajadores del transporte
controlaban el tráfico, el combustible
y hasta los precios de los alimentos.
El gobierno cambió entonces su línea
represiva. El 27/5 anuncia un aumento general
de salarios del 12% y sube el salario mínimo
un 35%. Poco después, el 30, y tras
abandonar el plan de convocar a un referéndum,
De Gaulle disuelve la Asamblea Nacional
(cámara de diputados) y llama a elecciones
generales en 40 días. Con tales medidas,
más la traición del PC y ante
la ausencia de una alternativa revolucionaria
de peso, el movimiento inició su
retroceso.
Un ejemplo
que sigue vivo
En aquellos días, el intelectual
Jean Paul Sartre le decía a los jóvenes:
“Hay algo que ha surgido de ustedes
que asombra, que trastorna, que reniega
de todo lo que ha hecho de nuestra sociedad
lo que ella es. Se trata de lo que yo llamaría
la expansión del campo de lo posible.
No renuncien a eso.» (citado
por Enrique Valiente Noailles en el diario
La Nación del 4 de mayo de este año,
en la sección Enfoques). Precisamente,
una de las consignas del movimiento fue:
«Seamos realistas: pidamos lo
imposible…»
Aunque el Mayo Francés no logró
arrancarle el poder a la burguesía,
sus grandes acciones y sus enseñanzas
perduran hasta hoy. Fue una experiencia
extraordinaria, que mostró la potencialidad
de la unidad obrero-estudiantil y significó
una profunda participación democrática
de masas que tomaron en sus manos su destino.
También marcó, una vez más,
la necesidad crucial e ineludible de construir
una herramienta política revolucionaria
con fuerza dirigente.
El Mayo del ’68 en Francia repercutió
en todo el mundo e iluminó el camino
de la lucha por la libertad en todos los
ámbitos: la liberación sexual,
vínculos humanos solidarios y el
rechazo a toda forma de autoritarismo, alienación,
explotación y opresión. En
definitiva, fue un hito en la pelea hacia
la sociedad socialista por la cual luchamos.
Algunos
hechos
La
Facultad de Humanidades de Nanterre tenía
5 años de vida y 14 mil estudiantes.
Una serie de reivindicaciones inmediatas
encenderán la mecha de la rebelión.
En abril del ’68, los estudiantes
se reunieron en mitines masivos y el anfiteatro
fue bautizado con el nombre de “Che
Guevara”.
El 19/4, 2.000 estudiantes se congregan
en el Barrio Latino para repudiar el atentado
criminal contra uno de los líderes
de la rebelión juvenil europea, el
alemán Rudi Dutschke. El 27, el líder
juvenil Cohn Bendit es detenido por la policía
y al día siguiente los comités
“Vietnam de base” desmantelan
una exposición del gobierno de Vietnam
del Sur. El grupo fascista “Occidente”
comete varios atentados y ataques contra
los estudiantes.
La semana rabiosa duró del 3 al 15/5.
Fueron 13 días que conmovieron al
mundo. Apoyaron las Juventudes Comunistas
Revolucionarias (maoístas), el Partido
Socialista Unificado y núcleos anarquistas
extraparlamentarios y trotskistas. Tomaron
las casas de estudio, amenazaron a los ayuntamientos
y oficinas públicas y gritaban consignas
como “Muera la represión”,
“Liberen a nuestros camaradas”,
“Gaullismo-dictadura”.
El 6/5, más de 600.000 estudiantes
entraron en huelga en toda Francia llamando
al paro general. La violencia de generalizó
en el Barrio Latino. Hay guerra de posiciones:
de un lado, 10.000 estudiantes; del otro,
la policía militarizada. Se suman
al movimiento miles de secundarios. Entre
el 10 y 11/5 se formaron barricadas en torno
de las Universidades y varios miles de jóvenes
obreros manifestaron su apoyo a los estudiantes,
desobedeciendo a la burocracia sindical.
El 12/5 se reunieron dirigentes estudiantiles
y de las centrales sindicales. El 13, un
millón de personas -la manifestación
más grande desde la Liberación-
desfiló al grito de «Pompidou
al inodoro», «De Gaulle asesino»,
y «Gobierno popular». Los universitarios
ocupan La Sorbona, cuelgan banderas rojas
y negras, y decoran los pilares de la plaza
con carteles de Marx, Lenin, Mao, Trotski,
Fidel Castro y el Che. No hay policías
ni militares. El poder paseaba por las calles
de París.
El 14/5, marchas estudiantiles y grupos
de acción parten hacia las fábricas.
El 15, los obreros toman la fábrica
Renault. El 16, la mayoría de los
operarios se pliegan al paro y proclaman
“la Nanterre obrera”. En pocos
días, y sin ninguna coordinación
de los sindicatos, Francia quedó
absolutamente paralizada: 10 millones de
obreros se lanzaron a la huelga general.
(extractos de la web Argenpress)
|