| Vientos
de cambio
La
victoria electoral de Lugo y la Alianza
Patriótica para el Cambio en las
últimas elecciones significó,
en Paraguay, el fin del régimen del
Partido Colorado, que durante más
de sesenta años se mantuvo sobre
la base de planes económicos antipopulares,
represión y entrega del país.
Desde esa óptica su derrota es muy
positiva y marca el inicio de un cambio
político importante en el país,
aunque esté en debate el rumbo a
seguir, porque el frente que encabeza Lugo
está integrado por distintas corrientes
cada una con propuestas políticas
diferentes.
En
primer lugar, es importante reconocer que
Paraguay se suma al proceso de cambio más
general que vive nuestro continente, que
en los últimos años ha visto
modificar los regímenes políticos
de distintos e importantes países
como México, Venezuela, Bolivia,
Ecuador y Argentina. Con procesos de lucha
de clases más o menos avanzados,
estos países sufrieron cambios en
la estructura política en la que
se asentaron para gobernar durante décadas.
Ahora un nuevo país en el continente
se abre paso por encima de los regímenes
y partidos que han permitido el saqueo.
Aunque no podemos decir que todos los países
viven igual proceso o situación,
es evidente que la característica
o dinámica principal en Latinoamérica
es de cambios políticos en sentido
distinto a los que pretende el imperialismo
y la gran burguesía latinoamericana,
y que tiene como base un proceso extendido
de lucha de clases que se refleja –de
una u otra forma– en la superestructura
política. Venezuela, Bolivia y Ecuador
constituyen la expresión más
clara de este proceso.
Paraguay se suma a esta dinámica,
porque más allá de las propuestas
que finalmente Lugo lleve adelante cuando
asuma, la esencia del voto a su candidatura
es el cansancio y la ruptura de millones
con el viejo modelo económico y político
que dominaba el país. Precisamente
por esa realidad, el pueblo paraguayo no
espera más de lo mismo sino cambios
verdaderos que se reflejen en soberanía
política, en mejores condiciones
laborales, en salud, educación, en
medidas para los pobres del campo y para
los indígenas hambrientos, y en la
política hidroeléctrica, clave
para la vida del pueblo paraguayo.
Es en este marco que la coalición
que llevó a Lugo al triunfo debate
hoy los pasos a seguir. El ala más
liberal, encabezada por el Partido Liberal
Radical Auténtico, es quien rápidamente
salió a poner paños fríos
a cualquier intento de similitud con el
proceso venezolano o boliviano. Ya antes
de gobernar quieren acercarse a un proyecto
más similar a Bachelet, porque temen
que los votantes de APC apoyados en su triunfo
quieran ir mucho más lejos.
Lugo, reflejando el sentimiento y la presión
para cambios verdaderos, habla de reforma
agraria, derechos indígenas y de
cambiar la Constitución, mientras
algunos dirigentes negocian con Lino Oviedo
que no tiene nada que ver con un proyecto
independiente o antiimperialista. Al mismo
tiempo los sectores de izquierda de la coalición
como Tekojojá, apoyados en el ascenso
campesino y de sectores medios, parten de
proponer un rumbo más en el sentido
venezolano o incluso levantando propuestas
socialistas. Estos sectores dinámicos
tienen dos fuertes puntos de apoyo: el proceso
general del continente y las ganas de cambio
del pueblo paraguayo. Desde ahí debe
apostar y apuntalarse para proponer al nuevo
gobierno medidas claras a favor de los pobres
y los trabajadores del campo y la ciudad.
Para que se avance de verdad con la reforma
agraria, para que se plantee el control
de todos los sectores estratégicos
de la economía privilegiando el rol
de los trabajadores en ese proceso. Para
que se convoque a una Asamblea Constituyente
y el pueblo cambie el modelo y decida sobre
todos los problemas políticos, económicos
y sociales. Para que no haya bases militares
de EE.UU. y hacer de Paraguay un nuevo punto
antiimperialista en Sudamérica, en
el camino de un proyecto socialista.
¿Hacia dónde va Paraguay?
El país tiene por delante meses de
grandes desafíos, de un pronóstico
abierto. Como en otros casos, por encima
de las palabras o proyectos de algunos sectores
estará el proceso político
y de lucha que puede impulsar más
hacia la izquierda, lo que algunos quieren
detener. Soplan en el continente vientos
de cambio y Paraguay se suma abriendo nuevas
perspectivas y desafíos.
Castro, Evo Morales, Chávez, Correa
y Lugo, tienen en sus manos la posibilidad
de formar un movimiento continental contra
el imperialismo y su presencia económica,
política y militar, contra la entrega
de los recursos naturales y por el no pago
de la deuda externa.
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