| No
al tren bala, si al tren para todos
Delinear
proyectos faraónicos es una costumbre
de los gobiernos argentinos. Menem, en el
supuesto camino hacia el Primer Mundo, fue
el primero en hablar de un tren de alta
velocidad para el país. En otro momento,
llegó a describir la forma de viajar
a Japón en minutos con un complejo
dispositivo estratosférico...
Ahora, el megaproyecto está en manos
de los Kirchner, por la vía del anuncio
de la realización del tren bala,
que nos introduciría en la modernidad,
según dice Cristina.
Según los datos que se dan a luz,
la obra se llevará a cabo emitiendo
deuda pública por 4000 millones de
dólares a 30 años, sólo
al inicio. En realidad, nadie sabe cuánto
costará, se habla de 10 mil millones.
Lo que sí está más
que claro es que será un servicio
para una pequeña minoría,
ya que el boleto costará entre 300
y 600 dólares. El tren bala será
un gran negocio para la multinacional francesa
Alstom S.A. que lo construirá y que,
dicho sea de paso, es investigada por corrupción
en Brasil. La única relación
que las grandes mayorías de la población
tendrán con ese tren será
poner el dinero para los subsidios del Estado.
Esta es la verdadera cara del kirchnerismo:
otorgar grandes ganancias a las patronales
y las empresas multinacionales, a espaldas
de las necesidades de la mayoría
de la población. El de Cristina,
no tiene nada que ver con un gobierno popular.
Mientras tanto, día a día
millones de personas viajamos como ganado
en los trenes de las empresas privadas,
subsidiadas con cifras millonarias. Los
accidentes que ponen en riesgo la vida de
los usuarios son moneda corriente y las
cancelaciones de servicios, en medio de
extensos viajes, también. El daño
a la población trabajadora es enorme.
También sufre un enorme perjuicio
el interior. Con la muerte de los ramales
que cumplían una función social,
quedó un tendal de pueblos fantasma,
aislados, sumergidos en la pobreza. El trasporte
de la producción también se
vio severamente encarecido al realizarse
por las rutas en camiones.
La recuperación de la red nacional
ferroviaria haría descender notoriamente
la cantidad de accidentes en las rutas,
un drama que tiene características
de grave problema social por la cantidad
de muertes que ocasiona.
Invertir
en el ferrocarril para viajar es algo perfectamente
realizable. Como explicó Pino Solanas,
con la mitad del dinero que se invertirá
en el tren bala: “podríamos
construir una planta de laminados de rieles
como Somisa, 200 locomotoras o 15 mil kilómetros
de vías (a más de 100 km/h),
6 mil vagones de carga y 10 mil coches de
pasajeros”.
Es necesaria la reestatización del
tren, bajo control de sus trabajadores y
usuarios, para que vuelva a ser un servicio
eficiente, seguro y barato para todos los
usuarios, que sirva para bajar los costos
de traslado de la producción, reducir
el índice de accidentes en las rutas
y que cumpla la función social que
cumple en todo el mundo hacia los pueblos
del interior.
Estos motivos hacen que junto a distintos
sectores y personalidades gritemos cada
vez con más fuerza: ¡No al
tren bala, sí al tren para todos!
Ya empezó una campaña nacional
con importantes acciones en provincia de
Buenos Aires y Rosario. Mario Cafiero es
uno de los que denunció al gobierno
ante la justicia por el tren bala. Se realizaron,
además, un acto, mesas de difusión
en Once y otras estaciones y rodó
el Tren por la Reconstrucción con
Pino Solanas, Eduardo Macaluse y Vilma Ripoll,
entre otros dirigentes.
Tenemos que seguir la campaña con
la realización de charlas y actos
en cada localidad donde sea necesario recuperar
el tren y con la firma masiva del petitorio
que empezó a circular por todo el
país.
Ver
notas
La
denuncia exige Investigación
por el contrato del tren bala
Jueves
8 de mayo: Actos del tren por la Reconstrucción
Domingo
1° de junio: Festival en Maquinista
Savio
Firma
el petitorio

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