| El
conflicto se extiende en la Universidad
Nacional de Rosario
El
pasado 21-4, la ajustada mayoría
automática del decano de Humanidades
(11 consejeros sobre 20 que integran el
Consejo, compuestos por 7 docentes oficialistas,
el graduado, el no-docente y los 2 consejeros
de Franja Morada) votó con sus brazos
enyesados una resolución para que
“el Sr. Rector (…) extienda
a la Facultad de Humanidades y Artes la
vigilancia privada que actúa en otros
Institutos para que restrinja el ingreso
de toda persona ajena a ésta y que
no tenga que realizar trámites académicos
y/o administrativos” (resolución
nro. 047/08, las negritas son nuestras)
. Lo hizo amparándose en el justo
reclamo de la sociedad que ve como la inseguridad
crece (y seguirá creciendo, mientras
haya injusticia social), y en el sector
más autoritario de los docentes de
la Facultad, a los que le molesta que entren
habitualmente niños en situación
de calle a vender pañuelitos o revistas.
¡Quieren convertir a la Facultad en
una isla, con sus puertas cerradas a la
realidad social, justamente en una Facultad
que forma cientistas sociales! Semejante
barbaridad, violatoria de los estatutos
y que atenta contra el carácter público
de la Universidad, puso en estado de alerta
y asamblea a los estudiantes y al Centro.
Más de 300 estudiantes en asamblea,
resolvieron que: ni bien la seguridad privada
pise la facultad, nos volvemos a convocar
en asamblea para ratificar la decisión
de echarla.
El lunes 12-5 finalmente llegó a
la facultad el personal de la empresa SISEG,
que es dirigida por un mayor (R) del Ejército
de 61 (es decir, revistó durante
la última dictadura). Durante ese
día (el único que pudieron
actuar libremente), se dedicaron a frenar
en la puerta a todo aquél que ellos
consideraron ajeno, sin ningún otro
criterio que la “portación
de cara”. A la noche, la asamblea
fue más numerosa y culminó
invitando al personal privado pacífica
pero firmemente a que se retire.
Comenzó una puja que duró
toda la semana. Llegaba la seguridad privada,
y los estudiantes en pie de lucha volvían
a echarla. Hasta el 15/5, cuando la asamblea
resolvió exigir una entrevista con
el decano para buscar una salida. La respuesta
de las autoridades no se hizo esperar. En
lugar de convocar al diálogo, le
ordenó a sus no-docentes y docentes
que abandonen la facultad inventando que
“la facultad está tomada”,
cosa que nunca existió.
Toda la semana la facultad estuvo cerrada
por decisión del decano, y por ese
motivo se perdió la mesa de exámenes
de mayo. Los docentes además fueron
al paro, ya que llegando fin de mes no terminaron
todavía de cobrar su sueldo. Y nos
juntamos también con los estudiantes
de Psicología, que en la pelea por
volver a tener un edificio único
y que no se les caiga el techo en la cabeza
produjeron hechos históricos con
dos marchas muy masivas y la toma por más
de 24 horas del rectorado de la UNR; y con
los estudiantes de Medicina, que deben enfrentar
la ofensiva por volver a instalar el examen
de ingreso que tras años de lucha
fue eliminado en el 2007. “Casualmente”,
durante la misma semana llegaron citaciones
para varios estudiantes que el año
pasado participaron de la masiva lucha por
la democratización que postergó
las elecciones de decano y rector en la
UNR.
Hoy logramos que la facultad se reabra y
que las autoridades comiencen a dar señales
de un posible acuerdo que consistiría
en retirar la seguridad privada e incorporar
personal no-docente a cubrir esas tareas.
La clave para poder ganar esta lucha es
seguir manteniendo desde el Centro la adhesión
masiva de los estudiantes y continuar con
la política de sumar a la lucha a
los docentes, claustro donde por primera
vez se ha logrado la adhesión de
más de cien docentes a través
de un petitorio coincidente con las demandas
del Centro.
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