| La
propuesta del ELAC no ayuda a la lucha de
los trabajadores y pueblos Latinoamericanos
En los próximos días, va a
realizarse en Brasil un autodenominado “encuentro
sindical clasista”, que ha sido confeccionado
y orientado por las corrientes del trotskismo
sectario, que lejos de representar al conjunto
del clasismo del continente, tan solo reúne
a una limitada parte del mismo, y con una
visión política equivocada
sobre los procesos centrales que vive nuestro
continente. Como puede verse en la declaración
que a continuación transcribimos,
gran parte del sindicalismo clasista brasilero
no será parte del evento, lo mismo
sucede en Venezuela donde las corrientes
más importantes -entre ellas Marea
Socialista- no participarán, o en
nuestro país, donde ni el MST ni
otros agrupamientos clasistas concurrirán
al mismo. Reproducimos a continuación,
la declaración que la mayoría
del PSOL (Partido Socialismo y Libertad)
de Brasil, hizo pública días
atrás, para conocimiento de todos
los activistas obreros y clasistas de nuestro
país.
Quienes
firmamos esta declaración ya hemos
manifestado en varias oportunidades que
consideramos un error de la dirección
que hoy es mayoría en CONLUTAS, la
iniciativa de realizar después del
Congreso de la Entidad (julio de 2008),
una reunión de sindicalistas latinoamericanos,
denominada Encuentro Latino Americano y
del Caribe (ELAC).
La forma como fue concebido y convocado
ese evento no posibilita ningún paso
para sumar fuerzas y avanzar en la dirección
de la necesaria unificación de la
vanguardia sindical brasileña. Y
este encuentro está también
muy lejos de ayudar en la organización
de la lucha de los trabajadores y pueblos
latinoamericanos. Por el contrario, pone
a CONLUTAS del lado de sectores que en nombre
de la pureza socialista, hacen el juego
de los intereses de la derecha.
Esto ocurre porque los objetivos que el
PSTU (corriente que tiene mayoría
en el CONLUTAS) ha propuesto para el ELAC
van a contramano de los procesos más
avanzados de las luchas y de los movimientos
antiimperialistas que ocurren en América
Latina.
Desde el fin de los años 1990, nuestro
continente viene agitándose con las
luchas populares, democráticas y
antiimperialistas que hicieron retroceder
la política de dominación
que pretendían imponer con el ALCA.
En los países donde la lucha fue
más aguda, surgieron nuevos gobiernos
que se contraponen al Imperialismo y que
rompieron con la agenda neoliberal; en Bolivia,
en Ecuador y en Venezuela se avanzó
con procesos de nuevas Asambleas Constituyentes,
nacionalizaciones de empresas y recuperación
de recursos naturales. La única orientación
posible para los trabajadores es la de estar
del lado de los gobiernos para resistir
a los ataques sistemáticos que hacen
la derecha y el imperialismo que buscan
desgastarlos y derribarlos y apoyar sus
medidas progresivas, manteniendo la independencia
de los trabajadores y mostrando las inconsecuencias.
Pero para los organizadores, según
la primera declaración del ELAC,
la política es otra. Para ellos,
todos los gobiernos de América Latina
están al servicio del imperialismo.
Dicen que “todos los países
están sometidos al imperialismo”
sin ver las grandes diferencias que existen
entre los procesos venezolano, boliviano
y ecuatoriano y los demás. Pretenden
hacer del ELAC una “coordinación
de los trabajadores Latinoamericanos, que
luche contra las políticas neoliberales
del imperialismo en el continente”,
pero ignoran los enfrentamientos reales
que ocurren en América Latina y que
han colocado de un lado el imperialismo,
las clases dominantes, los gobiernos lacayos
y del otro estos gobiernos –particularmente
el de Venezuela– especialmente, cuando
toman medidas de nacionalizaciones.
Fue así cuando Chávez no renovó
la concesión de la televisión
RCTV (la red Globo Venezolana), cómplice
de la derecha y del golpe de Estado organizado
por EE.UU. en 2002, avanzando en la nacionalización
de medios de comunicación. En esa
oportunidad la derecha organizó una
campaña internacional para denunciar
la no renovación y la Red Globo brasileña
fue el instrumento local de la misma. El
PSTU estuvo del mismo lado que la Red Globo,
contra la medida de Chávez. El CONLUTAS
no se pronunció sobre este hecho
de enorme importancia, o sea que con su
silencio siguió los pasos de la reacción.
En la campaña del Referéndum
para aprobar la nueva Constitución
Venezolana, la derecha y el imperialismo
desencadenaron un movimiento contrario por
el NO. El PSTU, una vez más, hizo
parte de la posición reaccionaria.
Apoyó las movilizaciones de los estudiantes
derechistas, considerándolo un movimiento
democrático progresivo. Este hecho
fue tan grave que el nombrado intelectual
James Petras, que apoyó al PSTU por
mucho tiempo y estuvo en la fundación
de CONLUTAS, rompió públicamente
y denunció el apoyo financiero de
la derecha a los estudiantes venezolanos.
La justificativa para esta política
puede ser encontrada en la primera convocatoria
para el ELAC redactada por el PSTU. En ella
es sostenido lo argumento de que el gobierno
Chávez, cada vez más, enfrenta
y reprime a los trabajadores. Esa afirmación
es hecha cuando ocurrió la nacionalización
de SIDOR, el 1º de mayo de 2008, una
de las mayores siderúrgicas de América
Latina (que tiene capitales argentinos,
italianos e incluso, brasileños a
través de la USIMINAS). Los venezolanos
conmemoraron una victoria histórica
sobre el capital internacional, alcanzada
gracias a la lucha de los trabajadores y
la política adoptada por el gobierno
Chávez. Toda prensa internacional
combatió, con todo el ensañamiento
y el odio de clases que le son típicos,
esta nacionalización hecha por el
gobierno de Chávez. La única
posición correcta que los trabajadores
brasileños pueden adoptar es la de
apoyar el proceso de nacionalización
de SIDOR, y la forma como están llevando
el proceso adelante los trabajadores sidoristas
y el gobierno bolivariano. Asimismo, tenemos
que apoyar las nacionalizaciones que acontecen
en Venezuela, en Bolivia y en Ecuador, que
es lo opuesto de lo que ocurre en nuestro
país donde, lamentablemente, se profundiza
la desnacionalizaçión sin
que los trabajadores y el pueblo puedan
impedirlo.
¡En la política no existe el
vacío! Cuando nuestro continente
vive una lucha política enorme es
imposible no tener lado. Quien no se posiciona
frente a las luchas concretas contra el
imperialismo, termina cayendo del lado opuesto,
como ha acontecido con el PSTU. Quien no
se pronuncia en estas luchas cruciales y
formula generalidades para marcar posición,
como la nacionalización sin indemnización
o el no pago de la deuda, y pretende que
ésas sean palabras de orden para
coordinar la lucha en América, termina
haciendo el coro con la burguesía.
Además de estas diferencias substanciales
sobre la situación latinoamericana
tenemos diferencias sobre el papel de CONLUTAS.
CONLUTAS, en nuestro entendimiento, es un
instrumento amplio y de masas y no de un
único partido. La realización
del encuentro internacional de la LIT (organización
internacional del PSTU) dos días
después del ELAC, demuestra exactamente
esa política de transformar instrumentos
legítimos de amplios sectores en
un aparato al servicio de la política
de un partido que, como hemos visto, se
caracteriza por ir contra el proceso bolivariano.
No aceptamos un encuentro cuya esencia es
colocarse contra el proceso bolivariano,
posicionándose objetivamente del
lado de la reacción y del imperialismo.
La política de CONLUTAS de crear
una pseudo-unidad internacional puede al
mismo tiempo estar creando una precoz división
nacional. El ELAC es una imposición
inoportuna delante de un momento tan importante
que estamos viviendo en la CONLUTAS, que
debía y podría salir más
fortalecida de su I Congreso Nacional, si
no se desvía de su tarea principal
que es buscar construir la reorganización
del movimiento sindical brasileño
y aprovechar los vientos favorables que
se abren en la unidad con la Intersindical.
Éstas son las razones por las cuales
nos pronunciamos contra el Encuentro tal
como ha sido concebido y como está
siendo ejecutado.
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