| Otro
actor en pugna
Los
transportistas cerealeros desarrollan su
actividad trasladando las cosechas del campo
hasta los acopios y los puertos desde dónde
se exporta la mercadería.
Las decisiones atinentes a la lucha tomadas
por las cuatro entidades agropecuarias fueron
marcando las posibilidades de trabajo de
los chóferes. Más allá
de las treguas y los levantamientos parciales
de las medidas, se podría decir que
hace 100 días que los camiones no
tienen cargas para trasladar ante el cese
de la comercialización de granos.
Los empresarios del transporte empezaron
a preocuparse al ver disminuir sus ganancias.
Pero los más perjudicados son los
chóferes, ya que la falta de trabajo
trae aparejado como consecuencia que no
tengan ni un peso para alimentar a sus familias.
Fueron estos chóferes en situación
desesperante los que desde los primeros
días de junio impusieron el paro
y los cortes de ruta a los que llamó
la Confederación Argentina de Transporte
Automotor de Cargas (CATAC), exigiendo que
haya negociaciones para resolver el conflicto
y trabajo.
Reflejando la heterogeneidad en el sector
transportista, hay varias organizaciones
separadas, nacionales y provinciales que
toman distintas actitudes. Una de ellas
es la Federación Argentina de Entidades
Empresarias de Autotransporte de Cargas
(FADEEAC) que, junto a Moyano, oficia de
vocera del gobierno en el conflicto.
Al inicio de las medidas hubo momentos de
gran confusión ya que mientras los
chacareros tomaban como modalidad pararse
al costado de la ruta, los camioneros la
cortaban. Esto motivó algunos violentos
enfrentamientos entre ambos.
También hay disputas entre los chóferes
cerealeros y los que transportan alimentos,
combustible y otros insumos que quieren
romper los bloqueos a toda costa. Por supuesto,
no faltan los provocadores directamente
enviados por el gobierno.
En algunas localidades los chóferes
hicieron sus asambleas, se autoconvocaron
y se sumaron a las acciones decididas en
asamblea por los pequeños productores
y autoconvocados del campo, incorporando
sus propios reclamos. Es un gran ejemplo
a seguir.
Los piquetes de camiones tomaron un gran
impulso, llegando a 200 bloqueos que demuestran
la desesperación y la bronca por
la situación que incluso obligó
a muchos chóferes a pasar el día
del padre en la ruta y alejados de sus hijos.
La situación es compleja y disímil
en cada localidad o bloqueo. Sin embargo,
hay un común denominador por el momento
angustiante de los chóferes, los
pequeños productores y la población;
hay un responsable por el desabastecimiento,
el encarecimiento de los productos alimenticios,
ese responsable es el gobierno, que con
su soberbia y terquedad está empujando
el país hacia el abismo.
La salida pasa por la unidad de todos los
chóferes con el reclamo de los pequeños
productores y autoconvocados hasta torcerle
el brazo a los Kirchner. La unidad es el
camino para todas las víctimas de
la política gubernamental.
Las patronales del transporte no se pueden
lavar las manos. Esos explotadores que hacen
fortunas a costa de imponer ritmos de trabajo
esclavos a sus chóferes, deben asumir
el pago de los salarios y de todos los costos
que ocasione la situación de los
trabajadores.
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