| Estados
Unidos
A
medida que el debilitamiento del gobierno
de Bush se hace más visible y el
desarrollo de la campaña electoral
presidencial se acelera, las distintas instituciones
del régimen comienzan a tomar resoluciones.
Una decisión de la Corte Suprema
de los Estados Unidos resolvió (5
– 3) que el gobierno carece de facultades
para llevar adelante los juicios mediante
el mecanismo de la justicia militar, para
los prisioneros recluidos ilegalmente en
la prisión de Guantánamo (Cuba).
La decisión provino de una apelación
del yemenita Salim Ahmed Handam, chofer
de Bin Laden, que está desde el 2001
en la prisión, luego de ser secuestrado
y traído desde Afganistán
a la isla.
El máximo tribunal expresó
que el gobierno de Bush no tiene autoridad
legal para establecer las cortes militares
y determinó que las comisiones castrenses
son ilegales.” La Suprema Corte está
diciendo que no se puede ir y crear un universo
paralelo donde él haga las reglas”,
dijo Kenneth Roth de Human Rights Watch,
director del proyecto Guantánamo
del Centro de Derechos Constitucionales
Es bueno recordar que Estados Unidos y su
gobierno, luego del 11-9, implementó
un plan anti-terrorista que incluyó
la invasión a Afganistán,
agresión al pueblo de Irak y detuvo-secuestró
a miles de luchadores y los recluyó
en distintos lugares, convirtiendo decenas
de barcos en cárceles flotantes,
bases militares (Guantánamo) en campos
de concentración y cárceles
como Abú Graib en lugares de tortura.
Esta correcta, aunque tardía y hace
años reclamada medida del tribunal,
acelera el desgaste del gobierno de Bush
y es una expresión más de
la sociedad norteamericana, que está
harta de ser “el pato de la boda”
de la desastrosa gestión republicana.
Las miles de familias que reciben los cuerpos
de sus hijos llegando desde Irak envueltos
en la bandera, las que han tenido que recurrir
a la locura de incendiar su propia vivienda
con la esperanza de cobrar el seguro y pagar
las inalcanzables hipotecas, los miles de
latinos que se manifestaron el 1º de
mayo concretando de hecho un paro nacional,
sumadas al creciente repudio internacional,
son el origen de esas presiones que las
instituciones norteamericanas no pueden
desestimar, debiendo modificar sus anteriores
conductas.
|