USTED ES EL VISITANTE N°



 

Municipales:

Le torcimos el brazo a GiaKomino

La semana pasada terminó el conflicto de los empleados municipales por recomposición salarial más importante en estos cinco años con otro triunfo contundente contra el intendente Giacomino.

Más de 15 días de paro, con la municipalidad parada hasta en los servicios básicos; una base difícil de controlar para la directiva del SUEM y una crisis política de por medio son las características de este conflicto.
La presión inflacionaria que venimos sufriendo hizo que salte el problema salarial ya que la mitad de los empleados no superamos los 1.500 pesos de básico y Daniele (Sec. General) ya no podía hacerse el distraído o tratar de arreglar solos con el ejecutivo por migajas. Las bases presionaban por un aumento real y la única forma de conseguirlo era luchando.
Giacomino a través del Secretario de Gobierno, Walter Nostrala, se negaba a torcer el brazo ante el pedido del gremio de un aumento remunerativo a mayo de 250 pesos y un 6% para junio, ofreciendo como contrapropuesta un aumento de 180 pesos en junio y un 4%en julio. Una oferta escasa que fue rechazada por las asambleas.
En una asamblea general en la puerta del palacio 6 de julio se decidió no trabajar en ninguna dependencia que no cumpla con las normas de higiene y seguridad, mientras se mantenía la asamblea permanente en el resto de las dependencias. En esa semana los municipales en las distintas reparticiones y CPC salimos a la calle con piquetes y quema de gomas. Se produjeron algunos disturbios ya que la base estaba enardecida y muy descontenta con el ejecutivo y desbordaba a la burocracia que buscaba desesperadamente un acuerdo.

Un conflicto cruzado por la crisis

La crisis política nacional que se produjo a partir del conflicto del campo repercutió directamente en la pela municipal, no solo por que los precios se dispararon (aunque Cristina se esfuerce en hacernos creer que la inflación no supera el dígito) sino porque el Frente Cívico y Social se partió a partir de los alineamientos que intendentes y gobernadores han tenido que tomar con respecto a la crisis.
Giacomino presionado por la billetera K y el plan del subte en Córdoba tuvo que ponerse del lado de la presidenta, mientras su antiguo socio político, Luis Juez, es hoy uno de los más fervientes opositores al gobierno nacional. Demostrando que los rumores que se venían corriendo desde la asunción de Giacomino y su acercamiento con Schiaretti de una posible ruptura entre juesistas y giacoministas eran ciertos.
Pero como esta crisis llega a la pela salarial es simple, ya que Rubén Daniele, secretario general del SUOEM, es un declarado juesista. Y ya hemos visto como los juesistas vienen trabando los planes de Giacomino, sino solo tenemos recordar el caso de la concejal Teresa Saravia que votó en contra del aumento del cospel cuando su voto definía la situación. Por eso no es casualidad de que el intendente les haya pedido la renuncia a sus funcionarios para reducir la planta política y de paso sacarse de encima a los opositores.

La política de GiaKomino: atacar a los trabajadores

El ejecutivo no solo se negaba a recomponer el salario de los trabajadores municipales sino que además amenazó con eliminar las horas extras y la extensión horaria, dos conquistas de nuestro gremio que ningún municipal estaba dispuesto a dejar que nos arrebaten.
Entre acusaciones de Nostrala de que el salario de los municipales representa el 70% del presupuesto, los trabajadores salimos a cuestionar esto. Ya que semanas antes los funcionarios se habían aumentado el sueldo en un 85% y los concejales se lo habían aumentado casi en un 100%. Además solo con el 8% de lo que este gobierno entrega a las empresas privadas de transporte se cubría nuestro pedido. De todas formas el ejecutivo anunció un impuestazo como justificación al supuesto gasto excesivo que hay en salarios.
Pero el ataque constante de los medios a la protesta presionaron a que se llegara a un acuerdo. Los municipales flexibilizamos nuestra postura bajando a 200 pesos para junio, 50 pesos para julio y un aumento del 5% para ese mes, pero el ejecutivo siguió negándose.
Nos volvimos a convocar en la explanada de la municipalidad con una convocatoria masiva. En esa asamblea se resolvió mantener el estado de asamblea pero sin acciones públicas, aunque algunas reparticiones se negaban y estuvieron a punto de romper algo, ya que la bronca es mucha.
Finalmente el conflicto se resolvió cuando aceptamos un aumento de 220 pesos para junio y un 5% para julio, además de que no se nos quitara las horas extras ni la extensión de jornada.
Un triunfo de los trabajadores municipales que debilita al ya alicaído GiaKomino.

 

Pedro Garbi
municipal CPC Empalme

 


-REAGRUPAMIENTO
INTERNACIONAL