| Cuesta
abajo
Sin lugar a dudas, el conflicto que más
resonancia mediática ha logrado en
las últimas semanas y que mantiene
en vilo al país es la pelea del Gobierno
nacional con el ‘campo’. Pero
paralelamente, y agudizada en gran medida
por aquella, se desarrolla otra pelea y
otra crisis. El PJ se ve convulsionado y
muchos sectores cuestionan el liderazgo
de Kirchner. Seguramente los próximos
días y semanas serán de definiciones:
o el kirchnerismo logra cerrar filas y ‘disciplinar’
a los críticos, o el desbande irá
en aumento retrotrayendo la situación
a un PJ fracturado y sin conducción
hegemónica.
La
situación en las filas del PJ está
tensa, acompañando los vaivenes de
la confrontación con el sector agropecuario.
Como veníamos anticipando en ediciones
anteriores, la crisis del justicialismo
no es nueva. Había sectores que no
acataban la conducción de Kirchner,
como Duhalde y los hermanos Rodríguez
Saá; como también había
sectores que sin abandonar las filas oficialistas,
comenzaban a despegarse y a plantear críticas
públicas, como son los casos de Schiaretti
y Das Neves, por nombrar algunos de los
más importantes.
Pero, en los últimos días,
se aceleró una crisis también
al interior del otro armado político
del oficialismo, la no muy desarrollada
Concertación Plural, producto de
las declaraciones del vicepresidente Cobos
que planteó, en sintonía con
otros dirigentes como Solá, que era
necesario que el Congreso discuta y decida
las retenciones. Todas estas fisuras que
se venían produciendo pegaron un
salto con los cacerolazos que recorrieron
gran parte del país el lunes a la
noche, luego de la conferencia de prensa
de D’Elía, que no hizo más
que echar nafta al fuego. A partir de allí,
varios gobernadores peronistas se comunicaron
con la Rosada para pedirle a Kirchner que
suspenda el acto del miércoles: no
querían verse en la encrucijada de
tener que pegar el faltazo al acto producto
de la situación convulsionada de
sus provincias. También varios dirigentes
criticaron la realización del acto,
considerando que era una provocación
y que no iba a servir para facilitar el
diálogo.
La ‘Unión Popular’
El desafío más importante
que tiene el oficialismo al interior del
PJ es, quizás, el reagrupamiento
de un sector fogoneado por Duhalde y Reute-mann.
Este sector, denominado “Unión
Popular”, trabaja contrarreloj delineando
los trazos para conformar una corriente
interna con la intención de pelear
la conducción en el 2011. Es el sector,
por lo menos hasta hoy, que más claramente
desafía el ‘Kirchner conducción’,
y tendría fuertes ligazones con sectores
dirigentes del campo, fundamentalmente de
la Sociedad Rural. Sus principales exponentes
por el momento son, además de Duhalde
y Reutemann, los hermanos Rodríguez
Saá, los cordobeses Schiaretti y
De la Sota, el entrerriano Bustos, el misionero
Puerta y el santacruceño Arnold.
También se lo ve entusiasmado a Gerónimo
Venegas, dirigente de los peones rurales
y líder de las 62 Organizaciones
peronistas, quien ya realizó gestiones
para concretar reuniones entre Duhalde y
varios ruralistas. Este sector apuesta a
que se profundice el desgaste del gobierno
y capitalizarlo cooptando a sus dirigentes
y cuadros. Es claro que esta corriente,
se consolide o no, no expresan nada nuevo
para el país. Son sectores que pretenden
sacar su tajada de la crisis, pero parece
improbable que lo logren porque no es la
Sociedad Rural, ni los dirigentes del campo
ligados al viejo PJ, los que vienen motorizando
el reclamo agrario, ni son su vanguardia,
y además porque son repudiados por
grandes franjas de la población que
ven lo viejo reflejado en ellos.
Las retenciones
al Congreso
Ante tantos sectores k que empezaban a mostrar
grietas y a reclamar diálogo, los
Kirchner se dieron la estrategia de descomprimir
mediante la iniciativa de mandar la discusión
de las retenciones al Congreso. Esta medida
fue bien recibida por la mayoría
del kirchnerismo del interior, que se veía
desbordado por el reclamo agrario y con
la gente en la calle. La mesa de enlace
de las organizaciones agrarias fue más
cautelosa: lo consideraron un buen gesto,
pero se negaron a levantar los cortes ante
la duda de que sea un nuevo ‘amague’
del gobierno. Por otra parte criticaron
que el Ejecutivo se haya negado a que el
Congreso pueda discutir el conjunto de las
medidas, porque la iniciativa kirchnerista
sólo contempla como posibilidad para
los legisladores el voto en contra o a favor
de las retenciones, no la discusión
punto por punto.
Es evidente que esta iniciativa logró
descomprimir, aunque moderadamente, la situación.
Pero pateó el problema más
adelante, porque le tira una brasa caliente
al Congreso, a su propio bloque, lo que
equivale a decir que, en perspectiva, puede
provocar más temblores al interior
del PJ. porque si bien es probable que logren
la mayoría en la votación,
también es cierto que los diputados
y senadores están presionados por
sus provincias y por su propia base electoral.
La medida también les sirvió
para dibujar un escenario más prolijo
en su acto, aunque con menos gente que en
el anterior. Esto es así, porque
al haber tomado nota del reclamo de grandes
sectores del justicialismo y la débil
Concertación Plural, logró
la presencia de todos los gobernadores peronistas
(salvo Schiaretti y Das Neves), la adhesión
y convocatoria de la CGT y sectores de la
CTA, llamando al cese de actividades a partir
del mediodía del día del acto.
La dinámica
del justicialismo
Hace varias semanas que el PJ entró
en una dinámica centrífuga,
de crisis. A esto ayuda, y mucho, el conflicto
con el ‘campo’ que es, sin dudas,
la mayor crisis política que enfrenta
el gobierno desde la asunción de
Néstor en el 2003. El vuelco en la
política oficial, en tanto involucra
al Congreso para esquivar parte de los costos
políticos, parece atemperar la crisis
interna del partido en un primer momento,
pero no al punto de revertir la tendencia
hacia la dispersión. A esto se le
suma como agravante que, de seguir el conflicto
agrario, escenario de lo más probable
por otro lado, la crisis termine estallando
en el corazón del Partido Justicialista.
Juan
Pablo Correa
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nota
Lamentable
posición de Hebe de Bonafini
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