| Walsh
fustigó el decreto McDonald’s
El miércoles 11, Mauricio Macri anunció
un sistema de incentivos a sus ministros
y altos funcionarios. Al día siguiente,
la diputada Patricia Walsh (Nueva Izquierda)
abrió la sesión de la Legislatura
porteña con duras críticas.
Citamos la versión taquigráfica:
Sra.
Walsh: Voy a acomodar en la banca esta
“cajita feliz” que he traído,
porque me voy a referir a un decreto del
señor jefe de gobierno que algún
periodista bautizó -con muy buena
comprensión- como “proyecto
McDonald’s”, porque guarda relación
con un proyecto de ley. Traje la cajita
para que me ayude a inspirarme. Es una reciente
medida adoptada por el ingeniero Mauricio
Macri, por medio del Decreto 664/08.
- Murmullos en la sala.
Sra. Walsh: Aunque hay mucho ruido
en el recinto, lo que voy a decir es importante.
Y le importa, sobre todo, a los trabajadores
y trabajadoras del Gobierno de esta Ciudad.
Ese decreto, del 9 de junio, ha dejado a
esos trabajadores -que ya conocen y difunden
su contenido- con la boca abierta de sorpresa,
cuando no invadidos por la consternación
y la bronca. Me refiero a la noticia que
está en todos los medios de comunicación
de hoy. Se trata de la llamada Gratificación
Anual Extraordinaria no remunerativa, por
cumplimiento de los objetivos de gestión,
de hasta dos sueldos y medio -¿escucharon,
colegas?- para los cargos de ministros,
secretarios, subsecretarios, director general
y niveles equivalentes del Gobierno de la
Ciudad de Buenos Aires. Esto es lo que establece
el artículo 3° del decreto.
- Murmullos en la sala.
Sra. Walsh: ¿En qué consisten
los llamados objetivos de gestión?
Los fundamentos del decreto no aclaran absolutamente
nada. Además de referirse a cuestiones
como la eficacia y la eficiencia, palabras
que se usan habitualmente en la publicidad
oficialista, se define a los resultados
como uno de los valores centrales de la
administración. ¿Quedó
claro? Supongo que no… A su vez, se
define a los resultados en términos
de satisfacción de necesidades de
la sociedad. ¿Cómo harán
para evaluar esta satisfacción, o
no, de las necesidades?
Veamos algunos grados posibles de satisfacción.
Con el nuevo sueldo establecido por el artículo
1° del decreto, la gratificación
para un ministro cumplidor podrá
llegar a ser de 29.761,47 pesos. ¡Qué
gratificante! Casi 30 mil pesos por año
para un ministro que cumpla.
Lástima, estimados colegas, que el
sueldo básico inicial de un profesional
de la salud en esta Ciudad es de 2.307 pesos,
un sueldo tan poco gratificante, ya que
-tal como hemos señalado varias veces
en este recinto- la canasta familiar fue
estimada el mes pasado, según la
Consultora Equis, en casi 3.700 pesos. Para
el ministro cumplidor, este decreto significa
una gratificación anual de más
de ocho canastas familiares como premio
navideño. Y, para el profesional
de la salud, la canasta vacía. Para
un docente de la Ciudad, el básico
es 1.290 pesos. Y para un administrativo,
1.520 pesos. Sus salarios no cubren ni media
canasta mensual. Poco gratificante. Muy
injusto.
Estos incentivos revelan la misma concepción
del proyecto de Ley de Modernización
de la Administración Pública
que ya nos había enviado el jefe
de gobierno y que la prensa bautizó
como el “proyecto McDonald’s”.
Ahora salió el “decreto McDonald’s”:
eficacia, eficiencia, resultados de gestión,
incentivos, premios y castigos, cuando los
salarios no llegan ni al valor de una canasta
familiar.
Esto significa pretender gobernar la Ciudad
de Buenos Aires como una empresa privada
del peor capitalismo salvaje. Los trabajadores
así lo entenderán; los trabajadores
así lo reconocerán; los trabajadores
no lo van a agradecer.
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