| Un
nuevo capítulo contra la impunidad
Nadie
podrá olvidar jamás el trágico
final del 2004. Lejos de refugiarse en el
dolor, los padres y familiares de los 194
chicos que fallecieron en Cromañón
dieron grandes lecciones combatiendo contra
la impunidad y buscando justicia. A la pelea
de ellos se sumó la de los sobrevivientes.
Pelearon contra una justicia lenta y perezosa,
chicanas de abogados y un sistema organizado
para garantizar el olvido. Pero no se olvidaron
las historias y los rostros de los 194 chicos
que hoy no están. El primer triunfo
fue la caída de Aníbal Ibarra,
pero ellos sabían que faltaba mucho
más.
En la última semana se supo que se
abría un nuevo capítulo: la
causa Cromañón va a juicio
oral. Los imputados de este juicio son sólo
15. Omar Chabán, procesado por estrago
doloso seguido de muerte que tiene una pena
de 8 a 20 años de prisión,
y cohecho activo, con un máximo de
6 años. Por el primer delito, también
están procesados el ex jefe de seguridad
del local, Raúl Villarreal, como
partícipe necesario, y el grupo Callejeros,
como co-autores. Otros imputados son los
ex jefes de la seccional 7a de la Policía
Federal, Carlos Díaz y Miguel Angel
Belay, por cohecho pasivo ya que dejaron
funcionar el boliche sin los controles.
Además los ex funcionarios porteños,
Fabiana Fiszbin, ex jefa de control comunal,
y los ex directores de esa dependencia Gustavo
Torres y Ana María Fernández,
están acusados de incumplimiento
de los deberes del funcionario público.
Juicio con
suplentes y preparativos
La primera audiencia será el 19 de
agosto en el mismo lugar donde se juzgó
a las Juntas Militares en 1985 y el tribunal
contará con una importante presencia
policial adentro y afuera del Palacio de
Justicia.
Las cuatro querellas aceptadas en la causa
representan a 860 víctimas, sobrevivientes
y deudos por lo que en los tribunales están
preparándose para un juicio largo
que durará entre siete y nueve meses.
Por eso se designó un juez, un fiscal
y una defensora oficial suplentes por si
llegara a sucederle algo a los integrantes
del Tribunal Oral en lo Criminal Nº
24, Raúl Llanos, María Cecilia
Maiza y Marcelo Alvero, o a los fiscales
y defensores oficiales.
Los distintos protagonistas del juicio ya
acordaron las condiciones generales del
debate. Las audiencias se harán los
lunes, miércoles y viernes de 9.30
a 16.30, con un máximo de cinco testigos
por día.
Además se anticipó que se
suspendía la feria judicial de verano
para los empleados del tribunal, la fiscalía
y la defensa oficial afectadas al juicio.
Saben que no serán jornadas fáciles,
por lo que también se dispuso la
presencia permanente de ambulancias, psicólogos
y médicos del Cuerpo Médico
Forense de la Corte Suprema de Justicia
de la Nación.
Asesinos protegidos
Como ya ha sucedido con los juicios resonantes
a genocidas, la sala estará especialmente
acondicionada con una mampara de blindex
que protegerá a los acusados de la
bronca y el dolor de los centenares de deudos
y víctimas. El público estará
e un sector especial y previamente deberá
registrarse en la página web www.pjn.gov.ar,
hasta el 4 de julio.
La cara civil
de los juicios
La masacre de Cromañón ya
está mostrando sus consecuencias.
No sólo cayó Ibarra, dejando
atrás sus anhelos presidenciales,
o puede encerrar a empresarios, ex funcionarios,
policías corruptos y al propio grupo
Callejeros. Además puede poner en
jaque las cuentas de la Ciudad. Hasta ahora
entraron demandas de indemnizaciones por
más de 332 millones de pesos y según
los encargados de este tema todavía
no llegó el aluvión de casos
y se espera que el monto total sume unos
1.100 millones.
Este juicio no es un punto final en la pelea
por justicia. Obviamente es un triunfo importante
de los padres, familiares y víctimas
de la masacre. Pero todavía falta
mucho por hacer. Se debe garantizar que
estos procesados realmente vayan presos,
pero también se debe lograr que todos
los responsables materiales y políticos
de aquella masacre sean enjuiciados y castigados.
Porque la corrupción y la connivencia
entre el Estado, la Policía y los
empresarios amigos del poder que ayer lo
permitió, hoy sigue estando presente
en una ciudad donde hay más de 300
locales de los cuales sólo 87 tienen
habilitaciones.
En esta pelea, como en todas las que se
dan en contra de la impunidad, estaremos
presentes poniéndonos a disposición
de sus protagonistas.
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