| La
Unión Europea, contra los inmigrantes
La
Unión Europea aprobó una nueva
ley contra los inmigrantes: la “Directiva
Retorno”. Incluye duras penas de prisión,
expulsión de menores y prohibición
de volver al Viejo Continente por cinco
años. El capitalismo imperialista
europeo vuelve a mostrar así su verdadero
rostro de colonialismo, discriminación
y xenofobia. En nuestro continente, Hugo
Chávez, Evo Morales y hasta la OEA
rechazan la ley, mientras en Europa lo hacen
las organizaciones de inmigrantes, de derechos
humanos y la izquierda.
El
17 de junio, el Parlamento de la Unión
Europea (UE) votó por mayoría
la llamada Directiva Retorno. Hubo 367 votos
a favor, 206 en contra y 109 abstenciones.
Además de la derecha, entre los que
votaron a favor hubo 34 diputados “socialistas”,
incluidos los del PSOE español.
Según la flamante ley, «cada
Estado debe aprobar un período de
detención que no exceda de seis meses»
para los inmigrantes indocumentados que
no quieran irse por voluntad propia. Pero
puede extenderse hasta 18 meses, o sea un
año y medio, si el inmigrante “no
coopera en los trámites para su expulsión”.
Hasta ahora, ese plazo era de 30 días
en Francia, 40 días en España
o sin límites en Gran Bretaña.
La nueva ley también establece una
prohibición de cinco años
para volver a cualquier país de la
UE, lo que puede ampliarse si se considera
al expulsado “un riesgo para la
seguridad pública o la seguridad
nacional”. Para colmo, por primera
vez se permitirá detener y expulsar
a menores de edad, aun sin la presencia
de sus padres.
Con esto, la UE viola principios esenciales
de cualquier Estado de derecho. En democracia,
una persona -nacional o no- sólo
puede ser recluida por resolución
judicial basada en un código legal,
mediante un juicio que pruebe que se cometió
un delito. Ahora, sin decisión judicial
obligatoria y previa, retroactivamente considerarán
un delito lo que era una infracción
administrativa.
Esta ofensiva es parte de un ajuste más
global del imperialismo europeo, que también
jaquea las conquistas de sus propias clases
trabajadoras. El pasado 10 de junio, por
ejemplo, los ministros de Trabajo de la
UE votaron otra directiva por la cual se
podrá ampliar la actual semana laboral
de 48 horas a 60 y hasta 65.
Ejemplos de
“democracia” europea
En los 25 países miembros de la UE
hay 174 centros de detención temporaria
de inmigrantes, muchos en condiciones inhumanas
y de hacinamiento.
En 2005, ante la presión interna
y externa, España
regularizó a 600.000 inmigrantes
sin papeles. Pero ahora, aunque necesita
mano de obra, el gobierno “socialista”
pone mano dura. Vergonzosamente, sus diputados
aprobaron la Directiva Retorno. El presidente
José Luis Zapatero la valoró
como “progresista” y busca acordar
con el gobierno francés la policía
de fronteras.
En Francia, el domingo
22, tras la muerte de un preso tunecino,
hubo un incendio en el mayor centro de reclusión
de inmigrantes, en Vincennes, donde hay
249 detenidos. El ministro de la Identidad
Nacional festejó que en 2007 hubo
28.000 expulsados a la frontera y bajó
el número de extranjeros atendidos
en la salud pública. Incluso dos
sindicatos policiales denunciaron la presión
del gobierno para subir la cifra de detenciones.
En la cumbre europea de ministros del Interior,
el 7 y 8 de julio en Cannes, Francia propondrá
un pacto para prohibir nuevas regularizaciones
de inmigrantes.
Gran Bretaña integra
la Unión Europea, pero no está
obligada a aplicar esta nueva directiva
porque no adhirió al llamado Acuerdo
de Schengen previo sobre migración
interna. Pero tienen una ley “antiterrorista”
por la cual la policía puede detener
hasta 42 días a cualquiera que sea
considerada “sospechoso de terrorismo”.
En general, los detenidos son inmigrantes
de países árabes.
En Alemania, donde actúan
grupos nazis violentos y xenófobos,
entre otras medidas restrictivas el gobierno
aplicará desde setiembre un exigente
test de historia alemana a todo inmigrante
mayor de 16 años que se quiera nacionalizar.
Según parece, muchos alemanes no
serían capaces de aprobarlo…
En Italia, el gobierno
del derechista Silvio Berlusconi y la Liga
Norte son la máxima expresión
de esta política anti inmi-grantes.
Impulsan una reforma penal que por primera
vez considera a la inmigración ilegal
un delito castigado con hasta cuatro años
de prisión. Asimismo, ordenaron expulsar
a los gitanos que vienen de Rumania y autorizaron
a patrullas militares a coordinar con la
policía el control de la inseguridad.
El “olvido”
de la historia
Durante el siglo XIX y la primera mitad
del siglo XX, los países del continente
americano recibimos con los brazos abiertos
a millones de inmigrantes de Europa. Venían
escapando del hambre y las guerras en sus
países de origen. A la Argentina
vinieron muchos españoles e italianos,
pero también de otras naciones. Todos
ellos fueron integrados como ciudadanos
de nuestro país, con plena igualdad
de derechos.
En Europa, en cambio, los países
imperialistas aplicaron políticas
diferentes según su conveniencia
económica. Por décadas alentaron
la entrada de inmigrantes para usarlos como
competencia de los trabajadores locales
y así frenar los salarios y condiciones
laborales de éstos. Después
de la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo,
hubo una masiva emigración de españoles
y turcos a Alemania. Cuando los necesitó,
Europa permitió también entrar
inmigrantes de América Latina y otros
continentes.
Durante siglos, las potencias europeas se
enriquecieron gracias al saqueo y la esclavitud
de sus colonias en América Latina,
Asia y África. Hoy lo siguen haciendo
a través de las multinacionales y
bancos, la deuda externa y hasta invasiones
militares como en Irak. La causa central
de las migraciones son el hambre y las guerras,
provocadas por ese mismo imperialismo europeo
o yanqui. Por eso, como salida de fondo,
luchamos por abolir el sistema capitalista
imperialista y construir una sociedad socialista
y un mundo sin fronteras, con igualdad de
derechos para todos.
Cada año, miles de emigrantes intentan
cruzar a Europa desde el norte de África
en precarias barcas, que a menudo se hunden
en el mar causando cientos de muertos. Por
ejemplo en 2007 España recibió
7.662 pedidos de asilo y sólo aceptó
204. Entre los solicitantes había
casi 2.500 de Colombia y 1.600 de Irak...
A los inmigrantes, además de explotar
su situación precaria, los gobiernos
europeos los usan como chivo expiatorio
para culparlos de “venir a robar el
trabajo” de los nativos. Es el mismo
discurso discriminatorio que a veces oímos
aquí en nuestro país contra
compañeros bolivianos, paraguayos,
peruanos o chilenos. Miles vienen a buscar
un futuro mejor para ellos y sus familias,
tal como miles de argentinos se van a Europa
o Estados Unidos. Y cuando ya no se los
precisa más, se los echa como a perros.
El filósofo español Fernando
Savater, que está lejos de ser de
izquierda, lo reconoce así: “Los
inmigrantes fueron exprimidos cuando producían
beneficios de los que apenas disfrutaban
y ahora que llega la crisis económica
nos los sacudimos de encima sin miramientos”
Un rechazo
generalizado
La Directiva Retorno generó un vasto
repudio. En América Latina, salieron
al cruce los presidentes de Venezuela, Bolivia
y Ecuador. Chávez amenazó
con suspender los envíos de petróleo
a Europa. Evo Morales pedirá visa
a quienes vengan de Europa. Rafael Correa
denunció “la globalización
que busca mayor movilidad de las mercaderías
y los capitales, pero no de los seres humanos”.
Más suave, la Organización
de Estados Americanos votó el jueves
26 una resolución de sus 34 miembros
señalando su “preocupación
por las leyes y medidas adoptadas por algunos
Estados que pueden restringir los derechos
humanos y libertades fundamentales de los
migrantes”. La OEA enviará
una misión a la Unión Europea.
Lula criticó “el viento
frío de la xenofobia” y la
Cancillería argentina dijo que “migrar
no es un delito”. El Parlasur,
el Grupo de Río y el Grupo Andino
se expresaron en igual sentido, así
como la 35ª Cumbre de presidentes del
Mercosur reunida estos días en Tucumán.
No obstante, con declaraciones no alcanza.
En España, el 20 de junio marcharon
miles en Madrid, Barcelona, Valencia, Tenerife
y otras ciudades. El titular del Casal Argentino
en Barcelona, Diego Arcos, afirmó:
“Es necesario formar una plataforma
amplia, con asociaciones de toda Europa,
para defender el derecho a migrar”.
Tenemos que unir fuerzas en una campaña
de denuncia y movilización en nuestro
país, en América Latina y
en todo el mundo para que se oiga bien fuerte
el repudio: ¡Abajo la directiva de
la vergüenza! ¡Regularización
de todos los inmigrantes!
Algunas
cifras
*
Según la Comisión Europea,
hoy residen en ese continente unos ocho
millones de inmigrantes no regularizados.
* Se estima que a la Unión Europea
entran por año entre uno
y dos millones de inmigrantes.
En su mayor parte provienen de Ecuador,
Perú y Bolivia.
* En el primer semestre de 2007 fueron
arrestados unos 200.000 inmigrantes
en situación ilegal. De ellos, casi
la mitad fueron expulsados.
El
caso de Estados Unidos
La
mayor potencia imperialista del mundo, Norteamérica,
también persigue a los inmigrantes.
Los gobiernos hacen la vista gorda cuando
su economía requiere mano de obra
barata y se endurecen cuando hay crisis.
Se calcula que en los EE.UU. hay 12 millones
de inmigrantes sin papeles. Cada año
entran unos 400.000, el 50% desde México.
A los controles en esa frontera, desde 1994
el gobierno yanqui le sumó la construcción
de un Muro reforzado y super vigilado. Desde
entonces, el cruce por zonas peligrosas
como el desierto de Arizona se cobró
la vida de más de 3.500 inmigrantes.
La cuestión no variará con
el nuevo presidente. El candidato republicano,
John McCain, dijo: “Tenemos que dar
seguridad a nuestras fronteras; ése
es el mensaje y mi gran prioridad ayer,
hoy y mañana”. El candidato
demócrata, Barack Obama, coincidió:
“El muro no es la única
solución. Lo más importante
para nosotros es tener mejores patrulleros
y mejor vigilancia”.
Desde el año 2000 los inmigrantes
realizan importantes manifestaciones y paros
cada 1º de Mayo, día que en
los Estados Unidos es hábil. La posibilidad
de cambios depende de esta lucha, cuya vanguardia
son los latinos, más el apoyo de
sus pueblos de origen y el respeto que logren
entre los trabajadores y estudiantes norteamericanos.
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