| La
Marcha Federal derrotó el peso de
la chequera K
Las actividades en la Estación Avellaneda
y la tradicional vigilía del lunes
25, de las que los compañeros del
Teresa Vive participaron, preanunciaban
otro 26 masivo. Lleno de piqueteros, de
cumpas venidos de barrios lejanos, de madres
con pibes de brazos, de jóvenes no
dispuestos a dejarse robar el futuro.
Acaba
de terminar la votación en el Senado,
y luego de negociaciones
oscuras y seguras promesas a varios senadores,
el gobierno no pudo ni a fuerza de chequera
lograr la mayoría. El vicepresidente
Cobos visiblemente preocupado por la situación
de su gobierno, debió definir un
empate presionado por la situación
social. No tuvo otra alternativa que optar
por rechazar la propuesta de los Kirchner.
En las calles de la Capital miles de productores
que permanecían desde el día
anterior se abrazaban y festejaban la victoria.
En las carpas kirchneristas del Congreso
se propagó la desazón. El
gobierno de Cristina fue derrotado en el
Senado y no pudo ratificar su proyecto.
Pero lo mas profundo, es que el resultado
del Senado es la expresión última
e institucional de la brutal derrota política
que el gobierno sufrió en todo el
país. Perdió en tres meses
gran parte de su base social y alejó
definitivamente a otros sectores. La imagen
presidencial está en la más
baja de la historia, la imagen de Néstor
Kirchner también cae abruptamente,
y lo único que crece, es la sensación
general de descontento con el gobierno y
el modelo económico. Millones ven
que no soluciona la crisis agraria y que
sus problemas cotidianos como la inflación
o los bajos salarios, siguen y se profundizan.
Esta realidad, también la viven todos
los días los diputados que votaron
con el gobierno. Ninguno de ellos pudo volver
en paz a sus ciudades. Chacareros y poblaciones
enteras los han esperado con actos de repudio,
escraches, y afiches pegados con el lema
“traidores”. No pueden siquiera
comer tranquilos en algún restaurant.
Hasta Cristina, la semana anterior, necesitó
500 gendarmes que fueran cortando rutas
y alejando a la gente, para poder llegar
a un acto oficial. Y el propio Scioli, fue
repudiado en su provincia. Es tan fuerte
el repudio y la ruptura con el gobierno
que hasta viejos peronistas como Duhalde
o De la Sota prefirieron -con su oportunismo
de antaño- salir al ruedo a mostrar
su oposición al proyecto. Así
como ya es público que previo a la
votación en diputados la Presidenta
dejó correr que si no votaban por
su proyecto renunciaba, argumento, que tras
la inmensa Marcha Federal agraria, no logró
el mismo efecto en el Senado. Ahora el problema
es también muy grave ¿Cómo
gobernar cuando menos del 20% apoya al gobierno
y encima tiene en sus espaldas el golpe
de una fuerte derrota?
En la calle
también perdió el gobierno
El día previo a la votación
se realizó la Marcha Federal y el
acto del gobierno en Congreso. No hubo forma
de ocultar la realidad: hubo entre cuatro
y cinco veces más gente en el acto
de apoyo a los chacareros. Las imágenes
fueron contundentes, y el propio Kirchner,
que había anunciado que hablaría
recién cuando terminara el acto del
campo, tuvo que comenzar mucho antes, tal
vez porque muchos miles traídos por
el aparato del PJ no aguantarían
varias horas de espera. La realidad del
acto kirchnerista fue similar a los anteriores,
todo el peso sobre el aparato del PJ y la
CGT, y nada de participación genuina
de algún sector de la población.
El discurso de Kirchner, cargado de ataques
y una aparente fortaleza, fue tan solo el
maquillaje de una situación de debilidad
que ya nadie puede negar.
Como contrapartida, el acto y la Marcha
Federal fueron tan contundentes como el
anterior en Rosario. Miles y miles llegaron
desde el interior, y otros miles se sumaron
desde la Capital y el Gran Buenos Aires,
demostrando que el reclamo sí logró
apoyo de un sector social. Aún sabiendo,
que la votación en el Senado podía
ser favorable al gobierno, el clima reinante
de los autoconvocados y pequeños
productores era de disposición a
seguir el reclamo por otra vías.
Los dos actos fueron el espejo de la situación
del país, una poderosa mayoría
heterogénea que se opone al rumbo
del gobierno por un lado, y un aparato que
pervive a duras penas en el Congreso, y
que se debate en cómo seguir a partir
de ahora, sin saber muy bien cómo
hacerlo. La Marcha Federal fue el golpe
contundente que permitió la votación
en el Senado, demostrando una vez más
que la fuerza de las movilizaciones y la
presión social, cuando una causa
es justa, logra derrotar políticas
regresivas.
El gobierno
utiliza y degrada los derechos humanos
Si hubo un hecho lamentable del discurso
de Kirchner fue su insistente referencia
a la comparación con las últimas
dictaduras. “actúan como en
el 55 o como en los grupos de tareas”
dijo. Esta comparación impresentable,
alejada de la realidad y provocadora, lo
peor que tiene es que denigra la verdadera
lucha por los derechos humanos. Los Kirchner,
no han sido nunca parte de esta lucha. Ni
durante la dictadura, ni en los 80 cuando
miles marchábamos contra la obediencia
debida y el punto final. Ni bajo el menemismo
y contra el indulto en los 90. Pero ahora,
que tras el argentinazo y tanta lucha ya
no se puede ignorar esta pelea, la usa en
el conflicto junto a la figura de algunas
madres -que equivocadamente se prestaron
a ese juego- como arma política.
El problema es que así se pone en
riesgo la credibilidad de quienes luchan
contra el genocidio y los crímenes
de la dictadura, porque al quedar emparentados
y atados a un gobierno en el que la mayoría
no cree se desprestigia la lucha por los
derechos humanos. Y en definitiva, no se
puede ignorar que hay otros derechos humanos
imprescindibles como el derecho a comer,
a salarios dignos y a trabajar la tierra.
Esos derechos humanos el modelo K no se
lo garantiza a millones, y con esta nueva
derrota paga también el precio de
esta realidad.
Ahora…hay
que seguir hasta lograr soluciones claras
La votación en el Senado y la derrota
del gobierno dan un nuevo impulso a la lucha
contra un proyecto de retenciones regresivo
que quiso perjudicar a los sectores más
pequeños de la producción
agropecuaria. Pasada la votación,
las asambleas autoconvo-cadas y la Federación
Agraria tienen la responsabilidad de continuar
el reclamo, de redefinir a través
de que medidas de lucha seguir dándole
cuerpo a una salida positiva y progresiva
para los cha-careros, que no puede ser otra
que partir de una diferenciación
entre pequeños, medianos y grandes,
a la hora de pagar retenciones. Hay que
mantener en pueblos y ciudades, y en el
borde de las rutas, el reclamo por los derechos
de los pequeños productores, hasta
lograr frenar definitivamente todos los
intentos del gobierno, que quiso continuar
favoreciendo la concentración en
el campo y empujando a los chacareros a
perder lo que tienen.
La necesaria
unidad de los chacareros con el pueblo de
las ciudades
Así como en la Marcha Federal hubo
una clara demostración de unidad
de sectores agrarios con la población
de la Capital y el conurbano, se profundiza
la necesidad de unir el reclamo chacarero
con la lucha contra la inflación,
los bajos salarios y la pobreza. En síntesis,
la lucha contra el conjunto del modelo económico
kirchnerista que está dando muestras
de su fracaso. Son millones en el país
los que sufrimos las consecuencias de esta
política. Ya no pueden ocultar que
con cada punto de inflación hay más
pobres y que los salarios no alcanzan para
llegar a fin de mes. Es necesario más
que nunca mantener la solidaridad y el apoyo
a los chacareros y pequeños productores.
Y al mismo tiempo, pelear en cada lugar
de trabajo o estudio por nuestros reclamos,
contra un gobierno que se encuentra debilitado
al extremo y al que se le puede ganar en
todos los terrenos, si luchamos con decisión
y unidad.
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