| Por
una nueva alternativa política
Escribe:
Vilma Ripoll
La masiva movilización y Marcha Federal,
como antesala de la votación en el
Senado, y la posterior definición
que terminó golpeando con dureza
a un gobierno que ya venía muy debilitado,
han colocado nueva y crudamente la necesidad
de abordar un problema central: ¿Hacia
dónde vamos y con qué proyecto
político? Es indudable que el modelo
kirchnerista fracasó y que de ahora
en más le será cada vez más
difícil afrontar la situación
política y social que vivimos. Cuanto
más crecen la ruptura con el gobierno
y la sensación de que así
no va más, millones en todo el país
se preguntan cuál es la salida.
La
pregunta no es menor. La crisis agraria
sacude al país y también a
todas las estructuras políticas y
sociales. Así como el gobierno pierde
propios y aliados en ambas cámaras
y se le divide la CGT, en las organizaciones
de la izquierda y los sectores progresistas
también hay debates y cambios políticos.
En Proyecto Sur, que lidera Pino Solanas,
surgieron diferencias sobre cómo
actuar ante el conflicto y finalmente Claudio
Lozano votó correctamente contra
el proyecto del gobierno. Cruje también
la estructura de la CTA. En tanto el sector
de Víctor De Genaro apoya a la Federación
Agraria, Yasky se alinea con el gobierno
y D’Elía, y marcha junto a
la burocracia de la CGT en los actos oficiales.
Ante esta realidad, el sector que no apoya
al gobierno impulsa desde la Constituyente
Social donde propone debatir la construcción
de un nuevo modelo de país. Eduardo
Macaluse y el bloque de Solidaridad e Igualdad
(SI) también votaron contra el gobierno,
aunque lógicamente también
han tenido debates y discrepancias internas.
Por otro lado, nuestro partido, el MST,
junto a la CCC, el sector de Mario Cafiero
y otros compañeros con quienes integramos
el Foro por la Segunda Independencia, hemos
coincidido en estar junto a los chacareros
y pequeños productores, compartiendo
actos y marchas, y mostrando -junto a otros
grupos y organizaciones- que una parte sustancial
de la izquierda supo ubicarse en esta lucha
del lado del sector agredido y contra el
gobierno, la oligarquía y los pools
de siembra.
Ahora que el país atraviesa un momento
donde millones discuten qué hacer,
donde el debate sobre la salida para el
campo, la inflación y la pobreza
ocupan el centro de la escena, es más
necesario que nunca que quienes enfrentamos
el modelo kirchnerista y peleamos por una
salida a favor de los trabajadores, pobres
y sectores medios, estemos a la altura del
desafío.
Es hora de proponer como salida un nuevo
modelo económico, distinto, que termine
con la concentración en el campo,
con el saqueo de las multinacionales en
el petróleo y la minería,
que recupere y reestatice el sistema ferroviario,
nuestra línea aérea, y que
ataque el negocio del sistema financiero
y de las empresas exportadoras de alimentos.
Y también hace falta un nuevo modelo
político, donde se termine esta forma
de gobernar y a través de elecciones
a una Asamblea Constituyente el pueblo debata
y resuelva democráticamente las grandes
decisiones políticas, económicas
y sociales que el país requiere.
Desde el MST-Nueva Izquierda, creemos que
no podemos llegar a ese objetivo luchando
aisladamente en cada sector social. Luchar
es imprescindible, pero eso debe ir acompañado
con la construcción de una nueva,
amplia y unitaria alternativa política
que impulse ese nuevo modelo económico
y político.
No podemos perder la oportunidad ni, menos
aún, dejarle espacio a oportunistas
del viejo PJ o de la derecha que intenten
reciclarse en la escena nacional. Hace falta
una nueva herramienta política, donde
confluyamos la izquierda que no quiere un
proyecto sectario y los sectores progresistas
o que defienden la soberanía nacional
y la independencia política frente
a los EE.UU. y los grupos económicos.
Donde tengan lugar los luchadores obreros,
populares, chacareros y estudiantiles independientes.
A Solanas y Proyecto Sur; a Lozano, De Genaro
y su sector de la CTA; a Macaluse y el SI;
a los sectores de izquierda que compartan
una perspectiva de amplitud, y a todos esos
compañeros y compañeras independientes
les proponemos dar pasos concretos e ir
poniendo en pie esa alternativa. Partamos
de los acuerdos, que existen. Sigamos debatiendo
sin ocultar las diferencias, que también
las hay. ¿No es posible avanzar,
entre todos, hacia un nuevo movimiento político
y social de unidad? Nosotros creemos que
sí. Y que eso sería visto
con entusiasmo por miles y miles de trabajadores,
jóvenes y sectores medios que buscan
una salida para el país. A la vez,
a quienes ya coincidan con el MST, los invito
a sumarse para impulsar juntos estas propuestas.
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