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¡Fuera la Cuarta Flota de América Latina!

En un claro intento por recuperar influencia y generar presión en Latinoamérica, el Gobierno Norteamericano reactivó la Cuarta Flota Naval del Pentágono, que utilizará aguas internacionales de América Latina y el Caribe para intentar ampliar el control militar de la región. Se trata una cantidad nada despreciable de aeronaves, barcos y submarinos cargados con armas nucleares, que serán coordinados desde la base en la Estación Naval de Mayport, en el estado de la Florida.

Debe tenerse en cuenta que la Flota constituye una agrupación de fuerzas de carácter eminentemente ofensivo, que cuenta con los medios que le permiten ocupar y controlar un área marítima adyacente a las costas de cualquier país y, desde ella, asestar potentes golpes aéreos y coheteriles sobre objetivos ubicados en su territorio; realizar desembarcos de tropas y apoyarlas en su avance.
Según un comunicado del Pentágono, la misión de esta flota será llevar a cabo «operaciones de Seguridad Marítima en la región, en apoyo a los objetivos de EE.UU. y a las actividades de cooperación y de seguridad para promover la estabilidad y disuadir la agresión conjuntamente con los restantes componentes del Comando Meridional y fuerzas aliadas; promover la paz, estabilidad y prosperidad en el Área de Responsabilidad del Comando». ¿Qué se esconde detrás de esto? Que los Estados Unidos necesitan volver a demostrar su poder militar para amenazar a los pueblos latinoamericanos que están enfrentando al imperialismo.
Es una clara reacción tardía del gobierno de EE.UU. ante el avance de las ideas revolucionarias y antiimperialistas de los pueblos latinoamericanos. No es casualidad que el Pentágono haya hecho el anuncio luego del acuerdo de expulsión de la base de Manta por parte de los legisladores de la Asamblea Constituyente de Ecuador y de que su presidente Correa expropiase cientos de empresas, imitando lo hecho por Chávez con Sidor y Evo Morales con los hidrocarburos. Evidentemente Estados Unidos está más que preocupado por estas acciones e intentará por todos los medios presionar para que no se repitan. No es casual tampoco que Estados Unidos decida reactivar la IV Flota en un momento en que hay un cambio estructural en la economía mundial y los recursos naturales y energéticos pasan a tener un valor estratégico. No olvidemos que América Latina es una de las más importantes reservas de hidrocarburos, agua dulce y alimentos.
Existe otra razón operativa fundamental que lleva a la reactivación de la Cuarta Flota en aguas sudamericanas: la pérdida de presencia militar estadounidense en el sur del continente. En los últimos años, cada vez menos países acceden a participar en maniobras militares conjuntas con EE.UU. o enviar oficiales a capacitarse en academias del norte, lo que resta capacidad operativa e influencia a los militares estadounidenses en la región.

Pasen por aquí

El mayor exponente de la flota es el portaaviones nuclear, equipado con armas de destrucción masiva, llamado George H. W. Bush. Ese navío visitará las costas argentinas con el permiso del Congreso de la Nación. Es más, el comandante James Stivenson advirtió que las naves, verdaderas bases militares, podrán navegar en las aguas marrones más que en las tradicionales aguas azules, o sea que pretenden acceder al sistema de ríos en el propio corazón del territorio.
Por su parte, el secretario de Estado Adjunto para el Hemisferio Occidental de Estados Unidos, Thomas Shannon, aseguró que la decisión de reactivar la Cuarta Flota en Latinoamérica no persigue «fines ofensivos» sino fortalecer los vínculos militares con los países de la región”. Quizás al lector le cause gracia tanto cinismo barato o sienta que la tomada de pelo es ya bastante brutal. Sin embargo esto no le ocurre a nuestra presidenta, que no pondrá ningún obstáculo para que todo esto ocurra.
Así termina de quedar clara la total sumisión y entrega el Gobierno de los Kirchner hacia los Estados Unidos. El mismo Shannon aseguró que «su principal objetivo es alinear la Armada con nuestros mandos centrales, organizarlos bajo el Comando Sur para construir lazos de colaboración». Evidentemente Cristina se presta a colaborar sin perder el sueño por tener en nuestras aguas un barco norteamericano con poder nuclear que amenace nuestra Nación.
Es necesario repudiar fervientemente este intento de amenaza de los Estados Unidos y empezar a coordinar con todos los sectores y movimientos antiimperialistas movilizaciones para que la cuarta Flota se vaya ya de Latinoamérica.

 

Federico M.


 


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