| Tenemos
otra salida: no pagar la deuda
Vilma
Ripoll
Frente
a intendentes, grandes productores, inversores
y otros poderosos, Cristina dio un nuevo
discurso. En esta ocasión defendió
a rajatabla el pago de la deuda externa
y el régimen presidencialista. Nosotros
estamos en las antípodas de lo que
proponen el gobierno y la oposición
patronal. Peleamos por un modelo económico
y político alternativo al servicio
de los trabajadores y el pueblo.
Uno de los aspectos centrales del nuevo
“comunicado” de Cristina fue
defender el pago de la deuda ilegítima
y fraudulenta, para llevarle tranquilidad
a los acreedores: “Quiero asegurarles
a todos aquellos que son acreedores de la
Argentina que van a cobrar sus deudas, que
no voy a permitir que un juez defaultee
la deuda…” “Vamos a pagar,
vamos a hacer honor a esas deudas que otros
contrajeron…” “no estoy
dispuesta a enfrentar la condena de la historia
que significaría fundamentalmente
condenar a la Argentina otra vez más
al endeudamiento, al default, al no pagar”
Luego de años de mentir diciendo
que no se iba a pagar a costa de sacrificios
del pueblo, que la deuda no existía
más y otras barbaridades los Kirchner
salen a batallar sin ambigüedades por
la posición de cumplir con el FMI,
el Banco Mundial, el BID, los usureros internacionales
y el imperialismo.
Se pelean…
por pagar
El gobierno y la oposición patronal
se matan…por pagar. O, en su defecto,
por definir si la plata para pagar sale
de las reservas o del ajuste0.
Cristina sabe que la “oposición”
no tiene un plan alternativo, por eso desafía:
“Si no están de acuerdo con
esta forma de pagar la deuda, que nos digan
cómo hacerlo y si la que tienen ellos
es mejor que la nuestra, juro aquí,
delante de todos, que voy a adoptar esa
forma, pero quiero que me la expliquen“.
La respuesta no se hizo esperar. Cobos,
la Coalición Cívica, el PJ
disidente, la UCR dijeron como se tendría
que pagar la deuda.
Los cercanos a Cobos piden sincerar los
números del INDEC, volver a analizar
el presupuesto, ver qué recursos
se encuentran disponibles y así fomentar
la baja del riesgo país con el fin
de lograr más finan-ciamiento. En
boca de la diputada Fernanda Reyes, la Coalición
Cívica plantea que la deuda se discuta
en la comisión bicameral. Según
el criterio de Carrió no es tan grave
tocar las reservas, lo grave es que no intervenga
el Congreso. Quieren pagar…con claridad
de las cifras y con el aval parlamentario.
Ricardo Delgado, considera que los 4.500
millones de dólares que faltan para
cancelar los servicios de la deuda, contemplados
en el Fondo del Desendeu-damiento, constituyen
una cifra una cifra que no es demasiado
elevada y se puede absorber discutiendo
un presupuesto bianual. Su jefe político,
Francisco de Narváez, afirma que
los compromisos de los próximos años
se pueden afrontar con la balanza comercial
que tenemos por la cosecha, las exportaciones
y por los excesos de dólares con
que se cuenta. Quieren pagar… regalando
los saldos positivos y apelando a la banca
privada.
Para un sector del PJ disidente, en la palabra
de Rogelio Frigerio, hay que usar las reservas,
pero “no de esta forma” sino
por medio de un proyecto de ley y asumiendo
más deuda. Para pagar…de otra
forma y con más endeudamiento.
Mario Broderson, espada económica
de la UCR, asevera que el problema consiste
en que el presupuesto 2010 tiene cifras
de fantasía y propone hacer más
automáticos los subsidios y las transferencias
a las provincias. Gerardo Morales, Jefe
del Bloque de Senadores de la UCR, complementa
la idea “…un proyecto de ley
complementario para el pago de la deuda
que use las reservas como fondo de garantía
para operaciones de crédito internacional.
Incluso se puede destinar un nivel de reservas
al pago de la deuda.” Quieren pagar…
repartiendo más fondos y presionando
para el ajuste.
Todos, con una u otra formulación,
con tal o cual matiz, quieren pagar. No
es casualidad, son las mismas opiniones
de siempre. Por eso, fueron protagonistas
y/o cómplices del plan Brady, del
Megacanje y del corralito. Los une una historia
de servilismo y de brutales ajustes contra
los trabajadores y el pueblo.
¿Presidencialismo
o parlamentarismo?: variantes de una falsa
democracia
Cristina le dedicó una parte del
discurso en cadena nacional a denunciar
la ejecución de maniobras para evitar
que llegue al final de su mandato, por eso
dijo “yo creo que estamos ante intentos
de destitución evidentes…”
Cada vez que hay posiciones disímiles
a las del gobierno las combaten azuzando
el fantasma de la derecha o del golpe.
Sin embargo, el otro punto clave del discurso
en cadena nacional no fue cargar las tintas
sobre los “destituyentes” sino
la defensa del régimen presiden-cialista.
Desde el poder apelan a los DNU y a la defensa
a ultranza de las decisiones tomadas en
la Casa Rosada. Por eso, la presidenta dijo
“Sé que la República
Argentina tiene un sistema presidencialista,
no hay cogobierno con la oposición,
no es un gobierno parlamentario. Puede estarse
de acuerdo o no con este sistema de gobierno
que hemos copiado exactamente de la Constitución
de Estados Unidos…”
Los poderes excesivos que la Constitución
le otorga al Poder Ejecutivo constituyen
una verdadera “monarquía presidencial”,
desde la cual manejan el país a espaldas
de los compromisos y promesas electorales
que formulan, del control del propio Congreso
y sobre todo a espaldas de las exigencias
y luchas del pueblo cuando se siente estafado.
En el otro polo se ubica la bolsa de gatos
de la oposición patronal que integran
el PJ disidente, la UCR, la Coalición
Cívica, el PRO y el Partido Socialista,
la nueva mayoría parlamentaria. Ellos
pretenden inclinar la balanza de las decisiones
con un mayor peso del Congreso.
Nosotros rechazamos el presidencialismo.
Pero esto no significa aceptar cómo
válida la disyuntiva Casa Rosada
o Congreso. Hacerlo significaría
avalar que sólo se puede optar por
una decisión tomada entre las cuatro
paredes del dormitorio de Néstor
y Cristina o por una decisión tomada
en los sucuchos parlamentarios de la Banelco,
la tranza y la compra descarada de voluntades
políticas.
Y, como son todos lo mismo, no se puede
descartar que terminen arreglando. Ya se
habla de una negociación por el manejo
de las reservas, de que la UCR podría
modificar la comisión que revisa
los decretos y escuchar a Marcó del
Pont, mientras que los K dejaron trascender
que podría haber una ley.
Ni el régimen presiden-cialista ni
el parlamentario sirven para cambiar el
actual modelo político, vicioso hasta
lo indecible. La historia demuestra que
los partidos patronales se pelean y se pelean,
pero a la hora de definir, sea en el ámbito
que sea, siempre perjudican a los de abajo.
No pagar y Asamblea Constituyente
Los socialistas revolucionarios no le esquivamos
el bulto al debate y mucho menos al planteo
firme de nuestra salida alternativa.
Hay que romper con el imperialismo y los
organismos usurarios, dejar de pagar la
deuda externa y volcar ese dinero a satisfacer
las necesidades acuciantes de los de abajo:
aumentar los salarios docentes y estatales,
crear un plan nacional de obras públicas
y construcción de viviendas populares,
aumentar el monto de los planes sociales,
elevar los recursos volcados a salud y educación,
subir las jubilaciones y pensiones; entre
otras medidas destinadas a mejorar los ingresos
de la población trabajadora, hoy
duramente castigados por la inflación,
y combatir el desempleo.
Serían las primeras y más
elementales medidas de un Plan Económico
Alternativo, totalmente distinto al que
vienen aplicando los militares del proceso,
el PJ y la UCR, opuesto al que delinean
el PJ disidente, la Coalición Cívica,
el PRO, el PS y las variantes de centroiz-quierda.
Le decimos a Cristina y a los falsos opositores
“Acá hay otra posición,
no hay que pagar la deuda”
Las decisiones tomadas en Casa Rosada son
antidemocráticas. El hecho de votar
un presidente por cuatro años no
le da al Ejecutivo el derecho de actuar
arbitrariamente hasta el final de su mandato.
¿Por qué Cristina que en la
última elección sufrió
el rechazo de la mayoría de los votantes
puede decidir sobre los dineros que son
de todos?.
¿Por qué el corrupto de Menem,
sobre el que pesan múltiples causas
penales y es repudiado por la inmensa mayoría
de la población, puede convertirse
en el árbitro del Senado y volcar
la balanza sobre los problemas más
importantes del país? ¿Qué
mandato popular respetan los diputados y
senadores que critican al gobierno el uso
de las reservas, pero que no dudan en proponer
otras formas de pago de una deuda ilegítima,
que significarán más penurias
para nuestro pueblo?
De que democracia hablan si con la última
reforma política de los K, con la
complicidad de los radicales, buena parte
de la oposición y una justicia cómplice,
solo cinco partidos están en condiciones
de presentarse a las próximas elecciones
presidenciales.
Nosotros luchamos para que el pueblo debata
y decida en serio, con plena libertad. Para
ello proponemos la convocatoria a una Asamblea
Constituyente Libre y Soberana que debata
la situación, adopte un plan económico
de emergencia que al servicio del derecho
al trabajo, la salud, la vivienda, rompa
con los usureros internacionales, deje de
pagar la deuda, reestatice las empresas
privatizadas bajo control obrero, elimine
el IVA de los productos esenciales, tome
el control de las ramas fundamentales de
la producción, nacionalice la banca
y el comercio exterior.
Una Constituyente que cambie este régimen
político antidemocrático,
disolviendo el siniestro Senado y reemplazado
por una Cámara Única, con
diputados electos proporcionalmente, tomando
el territorio nacional como distrito electoral
único, que combine el ejercicio de
los poderes legislativo y ejecutivo para
superar la farsa del cogobierno de distintos
sectores patronales. Un régimen político
donde los legisladores y funcionarios no
ganen más que una directora de escuela
y no las fortunas que gana el diputado Néstor
Kirchner, y donde sus mandatos sean revocables
por el pueblo si no cumplen con sus promesas
electorales. Un régimen político
donde la mayoría de la población
tenga acceso a las decisiones fundamentales
mediante mecanismos de democracia directa,
y el control cotidiano de los actos de gobierno
a todos los niveles.
La movilización es la clave para
imponer estas salidas de fondo. Pero no
alcanza con luchar, también hay que
construir una alternativa política
que las lleve a cabo. Estas son las propuestas
que hacemos desde el MST. Te invitamos a
entrar a nuestro partido para pelear juntos
para hacerlas realidad.
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