USTED ES EL VISITANTE N°



 

Argentina

La provincia de Kirchner es un tembladeral político

Escribe: Mariano Rosa

La provincia del presidente se ha convertido en un foco de atención para el país. Por encima del cerco mediático Santa Cruz muestra al país la verdadera cara del kirchnerismo: alianza con las multinacionales del petróleo, la pesca y la minería; judicialización de la protesta; clientelismo y corrupción. Este año la movilización pegó un salto de calidad y puso en seria crisis al régimen. Los antecedentes y el marco de la etapa política pos-argentinazo en nuestro país.

Durante años en Argentina frente al derrumbe nacional fruto de los fracasos del menemismo primero, el experimento de la Alianza de UCR y la centroizquierda y después el devaluacionista Duhalde, la provincia de Santa Cruz pudo mostrarse al país como una provincia “distinta”. Así la vendieron a la opinión pública nacional los medios y la gran maquinaria publicitaria cuidadosamente orquestada desde la patagonia. A finales de los 90 comenzó el entonces gobernador Kirchner a poner en marcha su proyecto nacional destinado a quedarse con la presidencia. La construcción de ese poder tuvo varios pilares que le sirvieron de apoyo: la privatización de la petrolera estatal YPF y el cobro de millonarias regalías; la pulverización de organizaciones gremiales y la cooptación de dirigentes; la construcción de una superestructura electoral y un montaje institucional que le permitió copar todos los resortes de poder en Santa Cruz.
Con las privatizaciones se dio en esta provincia un doble fenómeno: por un lado, la desocupación forzada de más de 10 mil trabajadores que abandonaron la provincia con sus familias; por otro lado, el cobro de casi 600 millones de dólares por regalías y otro tanto por la venta de las empresas que le permitió a Kirchner hacerse de una masa inicial de recursos para construir poder. A esto hay que agregar el negocio con las pesqueras españolas que se quedaron con la explotación de esa riqueza a cambio de cánones muy mínimos y la explotación minera en iguales o incluso peores condiciones.
La obra pública como instrumento permanente de campaña fue otro punto de apoyo del proyecto K. Surge alrededor de la misma además un grupo de empresarios parásitos que se apropian de las licitaciones de obras y con niveles de sobreprecio enormes se enriquecen a la sombra del poder. Las obras contratadas son 4 y hasta 5 veces más caras que en cualquier otro lugar. El negocio es fenomenal: hacer viviendas para la población de baja calidad, pero con gran efecto político; concentrar sobrevaluadas esas obras en capitalistas amigos y acordar con la burocracia gremial de la UOCRA (el gremio de la construcción) niveles de precarización y explotación para los obreros del sector que garanticen bajos costos laborales.
A esto hay que sumarle la alianza con la dirigencia gremial petrolera y de los empleados públicos.
A partir de ahí la “industria” que más creció fue la de los empleados públicos. En Santa Cruz el % 50 de la población económicamente activa trabaja para el estado en sus distintos niveles. Esto le permite al gobierno provincial y a los intendentes de las localidades tener de rehenes virtualmente a los trabajadores sin otra alternativa de trabajo. Si a esto le sumamos la cooptación de las conducciones gremiales con las excepciones de la ADOSAC (docentes) y la lista Negra del Carbón durante varios años de desarrollo combativo en la cuenca del Turbio, la ecuación de poder se completa a favor del proyecto K.
Después vino la privatización escandalosa del Banco Santa Cruz y otros negociados más…

La construcción de poder hegemónico

El marco de la ofensiva sobre los trabajadores fue la Ley de Emergencia económica a principios de los 90 que le permitió suspender convenios colectivos de trabajo y paritarias y reducir salarios. Así arrancó.
En el plano político logró con la total pasividad de la oposición radical la reforma constitucional en el año 95 que impuso la ley de lemas y la reelección indefinida para el cargo de gobernador. De esta forma se garantizaba con el control hegemónico de la legislatura provincial y a través de un restrictivo sistema de elección por pueblo de diputados locales se cerraba el dominio total del parlamento. La ley de lemas permitía dirimir internas sin erosionar las posibilidades del partido único.

Faltaba avanzar con la justicia para terminar de completar la ingeniería de impunidad total


Se amplió el número de miembros del tribunal superior y se cesanteó a los funcionarios sospechados de ser “opositores”. A partir de allí el control de la superestructura permitió al kirchnerismo ejercer poder sin mayores dificultades. Hubo luchas grandiosas de desocupados, empleados públicos y mineros. Pero ninguna logró poner en jaque el armado de K en la provincia.
El radicalismo fue absolutamente cómplice de todas estas maniobras sin oponerse de forma apoyándose en la movilización. El pacto de gobernabilidad nacional con el PJ y su propio carácter de partido capitalista parlamentario lo esterilizó como alternativa para los trabajadores y el pueblo.
La prensa silenciada por las cuantiosas sumas destinadas a publicidad oficial actuaron como mordaza para la mayoría de los medios. La resistencia de algunos periodistas en soledad los condenó al ostracismo de los micrófonos o a recluirse en medios de escaso alcance.

Las luchas del norte de petrolero prepararon en la provincialazo del 2007

El proceso vivido en la provincia este año amerita ubicarlo como parte de los tres hechos de movilización más importantes de la historia política de la patagonia sur. Junto a la huelga de 1921 de la peonada rural conocida como la Patagonia Rebelde y la lucha minera de los 90 en la cuenca del Turbio que terminó con la anulación de la pivatización del yacimiento carbonífero, el santacruceñazo de 2007 es el proceso más importante desde el punto de vista popular y de los trabajadores.
Indudablemente tiene un marco nacional y antecendentes regionales. El norte petrolero de Santa Cruz fue escenario de luchas enormes desde principios del 2000 con cortes de ruta, piquetes, tomas de yacimientos y duros enfrentamientos con las fuerzas represivas. El punto más alto fue la huelga de petroleros y trabajadores de la construcción en 2006 que terminó con la una pueblada que liberó al dirigente preso de la huelga y con un policía muerto. Esa lucha se llevó puesto al gobernador Acevedo elegido por un más del % 70 de los votos poco tiempo antes. La desigualdad que siempre se expresaba era la ciudad capital de Río Gallegos. El peso del aparato estatal, del Frente para la Victoria y la propia desmovilización de los empleados públicos le daba margen al kirchnerismo para amortiguar las crisis en el norte.
El gran cambio se produjo este año cuando el proceso de reclamo salarial sectorial encabezado por los docentes del gremio ADOSAC se fue transformando cada vez más en social y político y chocó de frente contra el gobierno y el régimen kirchnerista. Quebrar la dinámica y la lógica de poder construida iba a significar que la movilización tuviera que derrotar la ofensiva del gobierno nacional y la militarización provincial de todas las escuelas y edificios públicos oficiales.
Un verdadero terremoto social y político se llevó puesto al gobernador Sancho e hirió de muerte todos los resortes del poder K en Santa Cruz. Durante meses no funcionó la casa de gobierno y la administración pública. La legislatura vallada no pudo sesionar y en varias oportunidades los diputados fueron cercados literalmente por la movilización popular. Se quebró el bloque oficialista en la cámara y se produjeron diversos realineamientos de crisis. En el interior de la provincia el paisaje era de carpas montadas frente a los municipios y escraches a personeros del régimen.
Así se impuso un triunfo político de la movilización popular que condiciona al gobernador interino Peralta y que ahora le vuelve a traer enormes dificultades en su intento de recomponer el régimen destartalado por la rebelión social.

El acuerdo Panamerican frenado y el estallido de Deseado demuestran la profundidad del proceso


Como siempre sucede la burguesía y sus políticos intentaron autoconvencerse de que con el nuevo gobernador y resuelto de forma parcial el reclamo docente, la provincia volvería a la normalidad. Se prepararon para un período de retorno a la “normalidad”. La realidad volvió a chocarlos de frente. En Chubut el lamebotas del presidente K, gobernador Das Neves, firmó una prorroga diez años anticipada y por 40 años más con Panamerican para la explotación de los yacimientos más importantes de esa provincia.
Ese contrato involucra áreas del norte santacruceño y el kirchnerismo tenía pre-acordado firmar un acuerdo similar en esta provincia. Lo hizo Peralta en secreto pero cuando trascendió se empezó a desarrollar una corriente popular en oposición a ese acuerdo que hoy lo tiene en el congelador hasta nuevo aviso. No está claro si lo van a intentar votar. Lo que sí afirmamos, es que si lo hacen va ser con un costo tan alto para Peralta que puede terminar restándole puntos para la elección de gobernador el próximo 28 de octubre que lo tendrá a él como candidato por el golpeado oficialismo.
En Puerto Deseado, ciudad pesquera explotada por multinacionales españolas, se produjo otro estallido social. Lo trabajadores del mar se negaron a aceptar el acuerdo firmado por la dirigencia sindical vendida a la patronal a nivel nacional. Reclaman discutir su propio convenio y la eliminación del impuesto reaccionario al sueldo que le siguen cobrando a los trabajadores mientras las empresas reciben subsidios y exenciones de todo tipo.
Fueron aislados y no le dieron respuestas de ningún tipo. El poder político se volvió a confiar…y se volvió a equivocar. Se produjo un verdadera rebelión obrera que terminó con depósitos de pescado incendiado y con la población apoyando el reclamo de los trabajadores. Por estos días fueron reconocidos como parte negociadora con las multinacionales y están cerca de lograr un acuerdo favorable. Esta vez el gobierno provincial no pudo militarizar de forma abierta.
Así está la provincia del presidente y Cristina a 90 días de las elecciones en Santa Cruz.

La perspectiva política y el desafío para la izquierda

Con este marco afirmamos que lo más probable es que el régimen no logre reencauzar la situación y frenar los reclamos. El hecho político central de los próximos meses son las elecciones donde en Santa Cruz se elige todo: concejalías, diputaciones provinciales y nacionales, y el nuevo gobernador. Vamos a un período en la coyuntura con luchas y conflictividad. Se han fortalecido conducciones antiburocráticas e independientes del poder político como ADOSAC. La población ha madurado en su consciencia política y busca referencias de alternativa. El Frente para la Victoria todavía no tiene definidos candidatos. El presidente hace 6 meses que no puede volver a su casa de Río Gallegos. El temor al repudio popular se lo impide. La falsa oposición parlamentaria, que es la UCR acaba de dirimir en su interna y eligió como candidato al gobierno provincial al empresario Costa. Ellos son parte del viejo régimen en crisis.
Desde la izquierda tenemos un enorme desafío para la batalla electoral al servicio de nuestra estrategia de poner en pie una fuerte y extendida herramienta política de masas en la provincia. Si aprendemos de los errores y de la nefasta experiencia política de la izquierda sectaria y funcional al régimen en esta provincia y sabemos avanzar en la construcción de una nueva izquierda de síntesis revolucionaria con compañeros provenientes de la militancia gremial antiburocrática, el campo social y de los DDHH tenemos grandes posibilidades de encarar lo que se viene en mejores condiciones para contribuir al surgimiento de la alternativa política que necesitamos los trabajadores y el pueblo de Santa Cruz.


 

 


-REAGRUPAMIENTO
INTERNACIONAL