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Brasil

El PSol armado para la disputa de masas

Escriben: Roberto Robaina y Pedro Fuentes

Los acontecimientos políticos del último período muestran el espacio político adquirido por el PSol. Es un hecho que el partido se ha convertido en parte fundamental de la política nacional brasilera como oposición de izquierda al gobierno Lula. A su vez,
el congreso Nacional y los congresos estaduales que se están realizando, indican que el PSol es un partido nuevo y dinámico que sale fortalecido para encarar el gran desafío
de disputar y organizar sectores de masas que comienzan a ver en él una alternativa.

Un Congreso exitoso

La fundación del PSol fue la respuesta a la traición del PT y el gobierno de Lula; fue fundamental para canalizar el descontento de militantes y simpatizantes del PT que rechazaron ese curso. De esa manera, pudo constituirse, como lo definía Heloísa Helena, en un “abrigo para la izquierda socialista”. Se construyó sobre la base de un reagrupamiento de diferentes corrientes socialistas de dentro y fuerza del PT que no capitularon a la conciliación de clases y se sumaron a ese objetivo.
El PSol llegó al congreso habiendo mostrado en los tres años transcurridos desde su fundación y, en particular en las elecciones, su capacidad para atraer a sectores de masas.
En este marco, el congreso tenía varios retos. Debía mostrar una política clara para que esa capacidad por atraer a sectores del pueblo se convirtiera en un programa de acción con el cual avanzar para ganarlos para el partido. Debía también dar pasos en su orientación de mostrarse como un partido militante, de clase y socialista y al mismo tiempo abierto, democrático, capaz de atraer a miles de nuevos adherentes. Y así mismo debía superar su funcionamiento por consenso entre las corrientes, mecanismo que fue decisivo para fundar el PSol, para avanzar hacia la construcción de una política y una dirección en base a la proporción real de las fuerzas según fuera la votación de los delegados del Congreso.
El congreso fue exitoso. Los 740 delegados (uno cada diez militantes) venidos de todos los estados de Brasil, mostraron que el partido ha tenido un importante crecimiento. Y el PSol salió del congreso con una política y dirección refrendada por el voto mayoritario, integrando al mismo tiempo en forma democrática y proporcional a todas las posiciones. De esa manera, el partido avanzó como un todo; en base a la política resuelta por una mayoría de delegados y manteniendo al mismo tiempo su carácter plural y democrático. Mostró así, que es posible convivir con diferencias y a la vez establecer las posiciones mayoritarias que permitan guiar en la acción del partido en el próximo período.

Aprendizaje colectivo


Vivimos un período en el cual como consecuencia de la degeneración de los partidos socialdemócratas y la crisis del estalinismo, hay condiciones para construir nuevos partidos de clase, socialistas y anticapitalistas que atraigan a sectores de masas. De ahí que la construcción del PSol sea un aprendizaje colectivo de gran valor para toda la vanguardia internacionalista. Ya que se trata de una experiencia nueva de construcción en la cual convergen diferentes tendencias socialistas; en donde cohabitan sectores de diferentes tradiciones trotskistas, corrientes venidas del Partido Comunista, otras del maoísmo, y agrupamientos que se definen a si mismos como del reformismo consecuente.
El PSol es la experiencia más avanzada que hay hoy en día en nuestro continente y tal vez en el mundo, de un nuevo partido con un programa socialista de ruptura con el capitalismo que es plural y tiene la capacidad de atraer a sectores de masas. Es que en el Brasil, con la traición de Lula se reunieron las condiciones para un partido de ese tipo. Un partido que en definitiva es una superación del reformismo y la conciliación de clases del PT, como también en el otro extremo, del sectarismo y dogmatismo del PSTU. Evitar caer en esos dos peligros no es tarea fácil en ningún país del mundo ni tampoco en el Brasil, donde vivimos un período en él que no hay un ascenso de la lucha de clases. Transitar por un camino que nos acerque a las masas sin caer en ninguna de esas desviaciones era el desafío que tuvieron los congresales psolistas y es el que sigue abierto luego del mismo.

La polémica principal

Hubo varios debates y muchos matices tanto en el congreso, como en los estaduales que están en curso en todos los estados. Se confrontaron esencialmente dos posiciones políticas de las cuales se derivaban también dos orientaciones sobre qué partido se debe construir. Un sector que terminó conformando un bloque entre las corrientes del CSol, CST, otros agrupamientos y que también estaba integrado por Plinio Arruda Sampaio, puso el énfasis en que el partido debería tener una política para el período basada en la propaganda de las posiciones socialistas. Llegaban a esta conclusión basados en un análisis de que no hay, hoy por hoy, reformas posibles dentro del capitalismo brasilero. Nuestra corriente MES/PP, junto con APS, sostuvimos que la acción política del partido en este período debía basarse en un programa de defensa de las reivindicaciones más sentidas por el pueblo, dando énfasis a la lucha por las reivindicaciones democráticas y antiimperialistas que son el motor de la lucha de clases y, por lo tanto, del camino al socialismo.
Por nuestra parte, creemos que está suficientemente explícito en el programa del PSol, del que fuimos sus co-redactores, que la burguesía brasilera no tiene capacidad alguna para llevar reformas estables para los trabajadores y el pueblo brasilero. Por eso mismo nuestro programa plantea la necesidad de una revolución socialista como única forma de resolver los problemas de los trabajadores y el país. Y la resolución política presentada conjuntamente con APS señala que esa es nuestra estrategia, y que todas las acciones son medios tácticos para ello.
Pero la revolución socialista no es posible si no si no se moviliza a los trabajadores por sus reivindicaciones. Él más revolucionario no es aquel que vive proclamando el programa socialista, sino aquel que tiene la capacidad de dotarse de una política para movilizar a los trabajadores y al pueblo y de esa manera enfrentar al capitalismo.
La experiencia concreta que el PSol hizo en la lucha contra la corrupción no deja lugar a dudas. Si el partido no hubiera dado esa pelea hoy estaría fuera del principal eje de la lucha política del país. Si se defiende una mera política de propaganda socialista nos alejamos de las masas y se termina inevitablemente en una orientación que es sólo para agrupar una minoría esclarecida. Indudablemente que hay que hacer mucha propaganda y formación socialistas para los militantes y la vanguardia más próxima al partido. La propaganda es indispensable para formar el partido y fortalecer sus militantes para intervenir en la lucha de clases. Pero transformar eso en la política del partido significa cerrar el partido para una vanguardia minoritaria ultra esclarecida y desistir de la disputa de masas. Por eso, las tesis de nuestra corriente MES/PP y la resolución política presentada con APS defienden la necesidad de una política de reivindicaciones democráticas y antiimperialistas para movilizar al pueblo, y una orientación para hacer que el sector más dinámico siga al partido. Sólo con una política de masas es posible agrupar ampliamente no sólo a los sectores más esclarecidos que han llegado al programa socialista, sino también a las decenas de miles que vienen de hacer la experiencia con el PT y a los que están despertando a la vida política en este nuevo período. Así, aunque muchos sectores que se acercan no tengan todavía una comprensión cabal de la necesidad de un programa socialista acabado, van a avanzar hacia el mismo si el partido parte de dar respuesta a sus necesidades e inquietudes.

Los próximos pasos

Estas tesis triunfantes por una considerable mayoría en el Congreso Nacional, están siendo ratificadas en los congresos estaduales. Esto ha permitido salir al PSol con varias tareas precisas para llevar adelante la lucha contra el gobierno Lula y para fortalecerse estructuralmente entre los trabajadores y el pueblo. Enumeramos las que consideramos principales
Colaborar con todas sus fuerzas para unificar a los agrupamientos del ConLutas y la Intersindical, para construir un polo más fuerte de alternativa frente a la crisis de la CUT, agravada por la ruptura del PCdoB (partido que es parte de la base del gobierno) con la misma. En el terreno sindical se ha abierto un mayor espacio para hacer una nueva dirección sindical en el camino de construir una nueva central. No se trata de un proceso fácil. Una nueva central no surgirá por un decreto. Por ahora, ConLutas e Intersindical son formidables expresiones de vanguardia, pero minoritarias en el movimiento obrero. Por lo tanto no son todavía un polo para el conjunto de los trabajadores. La unificación es un paso mayor para fortalecer ese polo más dinámico en el camino de construir una nueva central.
Un periódico nacional es una necesidad para organizar la gran cantidad de militantes del partido y los que vendrán. Se trata de pasar a tener un periódico que sea el organizador colectivo del partido.
Está planteado también un salto en la construcción de la juventud del PSol, nacionalizando su construcción en todos los estados y llevando adelante una campaña específica de afiliación.
Una campaña nacional de afiliación, que no es sólo una necesidad subjetiva del PSol sino también una tarea que está colocada por la realidad, como una conclusión necesaria para miles de trabajadores y activistas que quieren acercarse al PSol en la medida de que han visto a nuestro partido como el único capaz de enfrentar al gobierno de Lula y defender a los trabajadores.
Preparar al partido para la próxima disputa de elecciones municipales del próximo año, en donde el PSol está en condiciones, en numerosas ciudades, de presentar candidatos que sean una alternativa real para un sector de los trabajadores y el pueblo.
Bajo estas nuevas tareas, el PSol se pone en marcha fortalecido por el congreso y la lucha política nacional que está librando en torno a la corrupción.

 


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