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Estabilidad y cambios en Brasil

Silbidos para Lula, apoyo al PSol

Escribe: Pedro Fuentes

Brasil es el país de nuestro continente en el cual los cambios aparecen muchas veces más mediados. Es lo que ocurre en este segundo mandato de gobierno de Lula. Hay una situación contradictoria: de un lado un gobierno que tiene márgenes para continuar con la agenda neoliberal; del otro, una situación en donde la crisis aérea y la corrupción han sacudido a un sector de la población y han permitido al PSol ocupar un espacio nuevo de oposición de izquierda al gobierno, con la importancia que esto tiene para la lucha de clase..

El domingo 29 de Julio una manifestación en la zona sur paulista llamó la atención del país. Cerca de 6 mil personas marcharon desde el parque de Ibirapuera hasta el aeropuerto de Congonhas protestando contra el accidente del avión de la TAM, en el que murieron 199 personas.
 La manifestación que comenzó con un millar sedujo a miles a lo largo del recorrido. Personas descendieron de los edificios para agregarse espontáneamente a la manifestación, vestidos mayoritariamente de negro. Había carteles que exigían respeto al pueblo, otros criticaban duramente a Renán Calheiros, el presidente del Senado contra el cual el PSol presentó un recurso para ponerlo fuera del Senado por corrupto. Otros hacían referencia a la ministra de turismo de Lula, Martha Suplicy, que ante el caos del transporte aéreo y, antes del accidente de la TAM, había dicho que la solución es “relajarse y gozar”, esta última una expresión popular brasilera para hablar del orgasmo.
Dos días antes Lula fue silbado en Cuibá, capital de Mato Grosso, donde fue a anunciar inversiones de su proyecto acelerado de crecimiento, PAC. Semanas antes habían ocurrido los hechos más estruendosos: la rechifla en la apertura y en el cierre en los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro.
Escaldado por estos hechos y mal acostumbrado con las cliques que lo hipnotizan y le masajean su ego, el presidente Lula desmarcó las visitas a 12 Estados, donde debería anunciar las inversiones para el PAC. Lula percibió que las ondas de rechiflas calaron en sectores del pueblo, y sabe que no se trata de uno u otro descontento, sino de un sentimiento que viene avanzando principalmente en los sectores de clase media.
 El accidente de la TAM vino a sumarse a la prolongada extensión del caso de casación del mandato del presidente del Senado Renán Calheiros, promovido por el PSol. Fue este partido quien ha comprendido que la lucha contra la corrupción, en esta fase de dominio de las políticas neoliberales, es una lucha contra el gobierno y el régimen, y es parte de la lucha contra el capitalismo.
El PSol, para usar una expresión periodística, salió con los tapones de punta contra Renán Calheiros. La columnista del periódico mas representativo de la burguesía paulista “O Estado de Sao Paulo” lo decía así: “Con tres diputados, un senador y un símbolo agitador, (se refiere a Heloísa Helena) el PSol hizo en las últimas semanas lo que los otros partidos se abstuvieron de hacer: es el autor de las representaciones por quiebra del decoro parlamentario contra los senadores…”
La catástrofe del avión de la TAM fue el otro hecho que no sólo puso a luz la crisis aérea sino la conducta de nuestros diputados y, en particular, Luciana Genro que no sucumbió en tapar las causas de la crisis aéreas, y pusieron el dedo acusador en la gestión del gobierno y las empresas aéreas, y no en los controladores y pilotos.
A su vez, el PSol de Porto Alegre, ciudad en donde tuvo lugar la tragedia aérea que significó casi doscientos muertos, tuvo la osadía de salir a la calle junto a familiares y sindicatos de varias víctimas, para hacer su homenaje y su denuncia. Fue el único partido que salió a la calle para hacer un acto homenaje en el cual recibió el apoyo de la población.

Algunos hechos nuevos

Este movimiento de las últimas semanas se da en un cuadro de algunos conflictos nuevos que han irrumpido en escena, que son demostraciones contra la política neoliberal de Lula. Tres fueron las más destacadas. Las manifestaciones del 23 de mayo que sumaron al ConLutas, la Intersindical y el MST. Si bien fueron acciones de vanguardia realizadas en muchos lugares del país, mostraron por primera vez al MST actuando en un frente único con la oposición sindical a la CUT en una línea reivindicativa de protesta contra el gobierno.
La ocupación del rectorado de la Universidad Federal de Sao Paulo, que en un primer momento apareció como una acción aislada y vanguardista, pero luego, cuando intentó ser reprimida por el gobernador Serra, ganó repercusión y apoyo popular y estudiantil. La movilización contra el desalojo terminó en un triunfo que se extendió a otras universidades que también ocuparon rectorías, como en Belém, Porto Alegre y otras ciudades.
El otro conflicto de gran repercusión fue la huelga de los controladores aéreos, que son suboficiales de la aeronáutica que se amotinaron contra los superiores, y pararon el control del tráfico aéreo reclamando por sus condiciones de trabajo y la seguridad de su trabajo. Este movimiento contra la jerarquía militar fue reprimido y punido con la prisión y el traslado de los controladores más activos, acción que se vio facilitada por el aislamiento del movimiento de los trabajadores y su falta de apoyo popular. Una situación que ahora en algo ha cambiado como consecuencia de accidente de la TAM. Ha habido también otros movimientos huelguistas en distintos estados como los profesores de Pernambuco que ya llevan dos meses de huelga, la de los municipales de Porto Alegre que lograron un triunfo luego de 15 días de huelga, la de los trabajadores de las universidades federales y ahora la del Metro de San Pablo.

Todavía domina la estabilidad

Si estos elementos nuevos indican la tendencia a un cambio de la situación, el mismo no ha ocurrido y no sabemos cuando ocurrirá. Porque por ahora la situación es dominada por los elementos de estabilidad como consecuencia de la fuerte unidad burguesa lograda alrededor de la política neoliberal aplicada por Lula y su gobierno de coalición y la misma situación económica. Es un gobierno que se sustenta, por un lado, en los buenos indicadores de la situación económica que beneficia a la gran burguesía, las grandes empresas multinacionales y los bancos, y que ahora han generado una nueva atracción alrededor del negocio del biodiesel. Y del otro lado, en los sectores pauperizados de la región del nordeste a los que llegan las migajas de la bolsa familia.
Para amplios sectores del pueblo Lula aparece como un mal menor, frente a lo que fue el anterior gobierno de Fernando Henrique Cardozo. Si ambos siguen la misma política con Lula no ha perdido más que con el anterior, por el contrario la bolsa familia aparece como una compensación. De ahí que la oposición del PSDB y el DEm nueva sigla del PFL, logren emplacar en las capas populares.
Esta situación es lo que da márgenes de maniobra al gobierno para continuar su ofensiva de medidas neoliberales en este segundo mandato. El gobierno está por lanzar tres leyes que van en ese sentido. La ley de reglamentación del derecho de huelga a los empleados estatales que va a restringir las posibilidades de la huelga en este sector contestatario, una ley que en esencia congela los salarios de los trabajadores estatales por ocho años. Y otra que va a poner a los hospitales públicos bajo la orbita de fundaciones, es decir bajo una autonomía que permitirá la privatización de sus servicios. Difícilmente alguna de estas medidas podrían ser planeadas si no fuera por la actual relación de fuerzas que hay entre las clases, que por cierto es diferente a la que viven otros países latinoamericanos como Argentina o Perú.

La corrupción es el talón de Aquiles

Es en esta situación contradictoria que el PSol ha crecido por su apoyo a las luchas de los trabajadores y, especialmente, por su política frente a la corrupción y el caos aéreo. El partido, que para las elecciones presidenciales del 2006 fue conocido esencialmente a través de la figura de Heloísa Helena, ahora se ha transformado en una personalidad política definida con peso propio. Quien ha aparecido es el PSol, como partido, y sus parlamentarios. Este fortalecimiento sin duda también abarca a la figura de Heloísa. Una encuesta de tres semanas atrás dio 16% de votos a Heloísa, contra 22% de Serra, y 17% como la más votada cuando la disputa es con Aceio.
Hay sectores de izquierda, incluso sectores del PSol, que consideran que la corrupción no puede ser una lucha del partido ya que se trata de una cuestión moral que nos confunde con la burguesía. Indudablemente que un partido de clase y socialista como es el PSol, no puede hacer de toda su política la lucha contra la corrupción. Pero como decíamos al comienzo, por ser algo intrínseco al capitalismo y más aun en esta fase de la globalización, es una lucha que ataca al régimen y al sistema. No por casualidad las grandes movilizacio-nes latinoamericanas han tomado esa bandera como una parte de sus protestas.
Pero hay también otro elemento muy concreto que hace que el partido la tome como parte de la lucha de clases. Es obligación de un partido socialista que quiere disputar a las masas -y hacer esa disputa en la estrategia de la lucha por el poder- saber golpear al gobierno y al régimen donde más le duele, para ayudar de esa manera a un cambio en la correlación de fuerzas entre las clases. Y la corrupción duele, es el actual talón de Aquiles de Lula. De esa manera abre brechas, no sólo fortalece al PSol como alternativa política, sino que golpeando allí donde le duele al gobierno, facilita que la lucha de los trabajadores también golpee en otros frentes.
La disposición de lucha está cambiando en Brasil gracias a que los trabajadores ven también, a través de la corrupción, lo que es el gobierno. Y comienzan a ver también una alternativa política a ese gobierno, alternativa que tendrá dentro de un año el importante desafío de crecer en las masas en el terreno electoral. Para quienes desprecian esta batalla, o que piensan que sólo sirve para proclamar el programa socialista, es bueno recordar que el primer síntoma en este gran país, en donde los cambios son lentos y difíciles, la primera señal de lo que ahora está ocurriendo fue el resultado electoral de Heloisa Helena. No sería lo mismo para los trabajadores y el pueblo que en vez de los casi 7 millones de votos socialistas contra el gobierno que se obtuvieron, se hubieran logrado cifras menores y casi insignificantes como las que lograban los revolucionarios antes de que existiera el PSol. La realidad ha mostrado la importancia de haber creado este partido y entendido el mismo como una herramienta para la lucha política por las masas. La actual lucha política en la que está inmerso el PSol, y el futuro que en la misma tenga, será un factor importante para el cambio de la correlación de fuerzas en Brasil, para el avance de la lucha de los trabajadores y el pueblo frente al gobierno neoliberal, para el avance de una alternativa socialista siguiendo el curso que vive el conjunto de Latinoamérica.

 

 


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