| Caos
aéreo en Brasil
Escribe:
Luciana Genro
Diputada Federal del Partido Socialismo
y Libertad (PSOL) (1)
A
través de nuestro mandato parlamentario,
el PSOL actuó en el ojo del huracán
de la crisis aérea brasileña,
que viene sacudiendo al país desde
hace ya más de diez meses, desde
el accidente con el avión de la empresa
GOL en setiembre del 2006, y ahora con la
criminal tragedia con el airbus de TAM,
que cegó cerca de doscientas vidas
humanas, en el aeropuerto de Congonhas,
en São Paulo, el 17 de julio pasado.
Como miembro titular de la Comisión
Parlamentaria de Investigación (CPI)
instalada en la Cámara de Diputados,
en Brasilia, venía hace varios meses
alertando a la población y a las
autoridades civiles y militares sobre la
reducción de los márgenes
de seguridad aérea en Brasil, tanto
en tierra como en el aire. Desde el principio,
nuestra actuación se concentró
en la defensa de la seguridad de la población
y de los trabajadores del sector, principalmente
de los controladores de vuelo, contra los
intereses de los dos oligopolios de la aviación
brasileña - las empresas TAM y GOL
– y las aspiraciones privatizadoras
del gobierno Lula y sus aliados.
El control del tráfico aéreo
en nuestro país es realizado por
sargentos de la aeronáutica muy mal
pagos, explotados al límite de sus
fuerzas y subordinados al régimen
autoritario de las Fuerzas Armadas brasileñas.
El 30 de marzo último, después
del primer accidente, esos sargentos organizaron
un movimiento que paralizó cerca
del 90% de los aeropuertos del país,
con el objetivo de alertar a población
sobre la situación del caos aéreo.
En un primer momento, acorralado por la
fuerza de la movilización, el gobierno
negoció y cedió a los sargentos.
La reacción de la cúpula militar
fue inmediata. El gobierno de Lula, aliado
de las empresas y presionado por los altos
oficiales irritados con la ruptura de la
cadena de mandos, opta por enfrentar el
movimiento de los controladores, acusándolos
de «saboteadores» y transformándolos
en chivos expiatorios de la crisis. Lula
ordenó prisión, despidos y
persecuciones. Al mismo tiempo que los controladores
eran sancionados, reinaba la omisión,
la irresponsabilidad y la impunidad en las
altas esferas del gobierno y de la agencia
reguladora de la aviación civil,
ANAC, dirigida por un petista.
Fue en este contexto que nuestra acción
parlamentaria se convirtió en un
canal de manifestaciones de aquellos trabajadores
que eran sancionados y reprimidos. Recibí
de la prensa burguesa el apodo de «Luciana:
madrina de los controladores», con
el intento de descalificarnos como defensores
exclusivos de intereses corporativos. Pero
el tiro le salió por la culata y
nuestro apodo se convirtió en un
emblema de compromiso del PSOL con la pelea
contra las verdaderas causas del caos aéreo
brasileño, después de la desenmascarada
estrategia del gobierno de culpar solo a
los controladores de vuelo. La lucha fue
sin cuartel, día a día, en
el parlamento y en las calles.
El 26 de junio, después de que comenzaran
los encarcelamientos y desplazamientos de
los sargentos controladores visitamos, junto
con las esposas de esos trabajadores, al
Comandante de la Aeronáutica, Juniti
Saito, y exigimos garantías para
que fuesen restablecidos los niveles internacionales
de seguridad para los pasajeros que viajan
por el Brasil, como también el fin
de las persecuciones y sanciones. El día
27 de junio, el PSOL entraba, junto a una
representación, a la Justicia Militar
exigiendo la libertad de los controladores
presos injustamente y que tenían
prohibido pronunciarse sobre las causas
del caos. El día 7 de julio, con
la vuelta de la crisis en los aeropuertos,
hicimos un fuerte pronunciamiento en la
cámara de diputados, en el cual denunciamos
la derrota de la estrategia del gobierno
de transformar a los sargentos controladores
en los culpables de crisis. El problema
continuaba aún después de
que el gobierno había garantizado
que sin los “saboteadores” no
habría más caos. El día
12 de julio, protestamos contra el informe
parcial divulgado por la CPI del Apagón
Aéreo, hecho por un aliado del gobierno,
que ignoraba todas las denuncias que involucraban
corrupción en Infraero, problemas
con los equipamientos, con infraestructura
aeroportuaria y la superexplotación.
El mismo día, solicitamos una Auditoria
Internacional Independiente del Sector de
Tráfico Aéreo Brasileño.
La noche del día 17 de julio confirmó
los alertas que veníamos haciendo:
en una pista corta y deslizadiza del aeropuerto
de Congonhas (SP), liberada por presión
de las empresas sin estar totalmente terminada
su reforma, un avión de TAM explotó
en un predio próximo al aeropuerto
matando 199 personas. El día 19 de
julio divulgamos una nota oficial de la
bancada y del Partido, exigiendo sanciones
para las autoridades del sector aéreo
brasileño por la tragedia con el
avión de TAM: El comando de la Aeronáutica,
Infraero (empresa pública que controla
los aeropuertos) y el ANAC. El día
23 del mismo mes, en la sesión extraordinaria
del CPI del Apagón Aéreo,
me dirigí al Presidente del ANAC,
Milton Zuanazzi (PT-RS), solicitándole
«su renuncia inmediata, en respeto
a los familiares de las víctimas
que exigen que las instituciones involucradas
con el tráfico aéreo y el
control de los aeropuertos asuman sus responsabilidades».
Nuestro pronunciamiento, transmitido por
el canal de TV de la Cámara de Diputados
y en el principal noticiero televisivo de
canal abierto (Red O’Globo) causó
inmediata reacción de la sociedad
y recibimos decenas de mensajes de apoyo.
Es preciso resaltar que siempre supimos
que, por detrás de todo el caos aéreo,
está la lógica de las compañías
de obtener superganancias, sin que importen
nada las cuestiones de seguridad. Adicionalmente,
es intención de la coalición
burguesa- que cuenta al gobierno de Lula
como un sustentáculo de sus intereses
- privatizar el sector aéreo brasileño
y contener cualquier resistencia de los
trabajadores. A lo largo de toda la crisis,
el gobierno de Lula había revelado
esa motivación. Pasados diez meses
de omisión, inercia y un criminal
accidente, los portavoces del gobierno rompieron
el silencio. El presidente Lula anunció
medidas paliativas, nombró un nuevo
Ministro de Defensa e indicó la intención
de privatizar la estatal responsable por
las obras en los aeropuertos, la Infraero.
En respuesta a la inoperancia de la Agencia
Reguladora (ANAC), la incompetencia y la
corrupción en Infraero, la intención
del gobierno es avanzar en la apertura del
49% del capital de Infraero para el sector
privado y el fin de cualquier regulación
al sector. Pero esta tarea no será
fácil. El gobierno está desmoralizado
y nuestra actuación conjuntamente
con los trabajadores, está cada vez
mas articulada en torno de la resistencia.
La otra cara de esta lucha incluye el trabajo
de solidaridad de las familias de las víctimas.
Estuvimos y nos seguimos movilizando en
las calles para exigir, no solamente el
fin de la impunidad de los responsables
por la crisis, sino también para
compartir nuestro dolor y nuestro sentimiento
de impotencia frente a tantos abusos. Estuvimos
al día siguiente del accidente de
TAM colocando nuestras bancas a disposición
de los familiares que, desesperados, buscaban
apoyo e información. Intercedimos
ante el gobierno del estado de São
Paulo para exigir más agilidad en
la liberación de los cuerpos. Luchamos
y tambien hicimos silencio en respeto a
la consternación de nuestro pueblo.
El PSOL ha sido protagonista de actos y
movilizaciones para denunciar la corrupción
y exigir cambios en el sector aéreo.
Paso a paso con la lucha, está la
necesidad imperante de la consolidación
del PSOL como alternativa real y concreta
a la izquierda del gobierno de Lula. Por
eso, junto con la lucha, la denuncia, la
solidaridad y la movilización en
las calles, estamos presentando un conjunto
de propuestas para enfrentar la crisis de
la seguridad aérea en el país.
En claro reconocimiento a nuestro trabajo
en la CPI y a las relaciones que construimos
con los trabajadores del sector, en especial
los sargentos controladores de vuelo, fui
invitada para una audiencia con el nuevo
ministro de Defensa. En esa oportunidad
presentamos diez propuestas para enfrentar
inmediatamente la crisis, demostrando que
el PSOL sabe que hacer, teniendo capacidad
y responsabilidad para asumir grandes tareas
frente al pueblo. Esas propuestas expresan
y sintetizan las demandas y orientaciones
que nos hicieron llegar los propios trabajadores
del sector: controladores de vuelo, pilotos,
aeronavegantes y aeroportuarios. Podemos
resumirlas así:
*
Suspensión del proyecto de apertura
del capital de Infraero. Infraero debe mantenerse
como empresa pública y el control
del tráfico aéreo en las manos
de profesionales bien remunerados en carreras
públicas del Estado. Para el PSOL,
el sector aéreo es considerado estratégico
para la soberanía nacional y no puede
ser orientado por la lógica del lucro
a cualquier costo;
* Desmilitarización del control aéreo
brasileño. Al mismo tiempo que el
control aéreo debe ser público,
también debe ser técnico y
civil. Queremos libertad para que los trabajadores
del sector puedan alertar a la población
sobre los riesgos de la seguridad y sobre
las necesidades de inversión;
* Intervención inmediata del Aeropuerto
de Congonhas;
* Subordinación de los oligopolios
de TAM y de GOL a las reglas de seguridad
y calidad en la atención a los usuarios,
o estatización de esas dos empresas
que son negligentes al cumplimiento de sus
obligaciones en cuanto explotan concesiones
públicas;
* Inversión pública en la
seguridad de los aeropuertos brasileños,
mediante una gestión honesta de los
recursos. Los aeropuertos se convirtieron
en verdaderos shopping center. Es preciso
invertir en la ampliación de medidas
de seguridad en las pistas, con áreas
de escape, en equipamientos y en infraestructura
aeroportuaria.
* Renuncia de todo el directorio corrupto
de Infraero, no solamente de su presidente.
El actual directorio de la empresa actúa
de forma criminal por la priva-tización
del patrimonio público y de una empresa
estratégica para la seguridad del
país y de los usuarios el transporte
aéreo.
* Defensa de un órgano regulador
del sector aéreo brasileño
sobre nuevas bases. Por una ANAC sobre control
público, técnico y no subordinada
a los intereses de los gobiernos de ocasión
y a los intereses de las corporaciones como
TAM y GOL;
* Identificación y sanciones a todos
los responsables por la liberación
de la pista de Congonhas;
* Identificación y sanciones a todos
los responsables por la liberación
de construcciones de predios privados por
encima de la altura permitida por las reglas
de seguridad aérea, en los alrededores
del aeropuerto de Congonhas
* Establecimiento de un canal de comunicación
permanente a través del cual el Ministerio
de Defensa y el gobierno federal escuchen
a los controladores de vuelo, pilotos, aeronavegantes
y aeroportuarios, a través de sus
sindicatos y asociaciones. El PSOL quiere
que el ministro Jobim reciba a los controladores,
pilotos, aeronavegantes y aeroportuarios
para finalmente oír la verdad sobre
la crisis aérea brasileña.
Todo ese conjunto de iniciativas parlamentarias
y de movilización nos ha permitido
no solamente una intervención permanente
en un tema que viene movilizando la atención
de la población, sino una afirmación
de un posicionamiento claro del PSOL como
un partido de lucha. Esa actuación
está siendo llevada conjuntamente
con la lucha contra la corrupción,
que sensibiliza a millones de brasileños
y sobre la cual imprimimos un carácter
anti-régimen. Las tareas son inmensas,
como grande es el desafío de construcción
de una alternativa socialista reconocida
por el pueblo en Brasil. A los camaradas
y socialistas argentinos nos resta decirles
que estamos en lucha para que el pueblo
brasileño salga de la retaguardia
de los cambios en América Latina
y se ponga al lado de sus demás hermanos
latinoamericanos en la construcción
de un continente libre de opresión
imperialista, socialista y libertario.
(1)Un
mandato parlamentario actuando en lucha
contra la corrupción, la privatización
y la incompetencia del gobierno de Lula.
En defensa de los trabajadores y en la construcción
del PSOL como alternativa concreta de la
izquierda al gobierno de Lula en Brasil
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