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Ecuador

"Una historia de subordinación
a los grupos de poder"

Desde Ecuador nos escriben compañeros del MST - Ciudadanos por la Constituyente, que integran el Frente Social Constituyente, quienes nos han hecho llegar sus análisis y conclusiones de la realidad ecuatoriana; y las tareas de los socialistas en esta etapa, extractos que reproducimos a continuación.

El Ecuador es un país en crisis y vertiginosa transformación. Sin embargo, la crisis ecuatoriana no sólo debe verse como decadencia o enfermedad, sino como un largo y continuo proceso de ruptura de la población con las matrices políticas tradicionales, a las que el pueblo sabiamente las identifica como la Partidocracia. Esta ruptura de los ciudadanos es también con las viejas y anquilosadas direcciones burocráticas stalinistas, rotas en mil pedazos y reubicadas en las filas socialdemócratas o convertidas en defensoras acérrimas del gobierno burgués de Correa. Sin embargo, tenemos que entender este momento de recomposición y oportunidad que está latente en los persistentes signos de reconstitución, regeneración, reagrupa-miento y de prácticas democráticas participativas en diversos niveles de organización social, que día a día se observan en el Ecuador de hoy.

Economía no productiva y empobrecedora

El modelo económico que ha prevalecido en el Ecuador es de crecimiento empobrecedor. En este modelo, las ventajas y posibilidades de ganancia no surgen producto de la eficiencia y productividad con que se utilizan los recursos productivos, sino por el bajo costo de la mano de obra, la sobreexplotación de los recursos naturales y la renta que actores económicos con influencia política obtienen del Estado. Las empresas que se desarrollan e invierten, lo hacen no sobre el incremento de la productividad, sino en la base de la baja remuneración de los salarios de los trabajadores y en la violación a las regulaciones que controlan la explotación y el funcionamiento empresarial. Este es sin lugar a dudas el ciclo empobrecedor que se reproduce permanentemente y es el origen de toda clase de desigualdades. En el pasado esta lógica se vio favorecida por la utilización generalizada de las famosas devaluaciones monetarias, las mismas que compensaban el histórico déficit de productividad en la economía nacional. Tanto las macro como las micro devaluaciones garantizaron la rentabilidad de las exportaciones, mientras se trasladaban las pérdidas a otros sectores productivos y a la población en general. En forma paralela se apuntaló el sistema financiero, utilizando los recursos del Estado, al que se lo convierte en prestamista de última instancia, destinando miles de millones de dólares a una banca dispendiosa y corrupta. Esta fue la causa del sistemático incremento de la inflación y recesión, la misma que a finales de la última década originó el colapso del sistema financiero nacional y el desplome del Sucre.
Con el advenimiento de la dolarización, si bien se logra disciplinar el comportamiento fiscal del gobierno, se controla la inflación y se mejoran algunas variables macro económicas. Sin embargo, también hay que decir que aumentó la dependencia externa. La dolarización se asienta en el Ecuador no sobre la base de una economía productiva, sino por los altos ingresos de las exportaciones petroleras y las remesas de los emigrantes. Es decir, no obstante este nuevo escenario, la economía ecuatoriana no ha dado saltos de productividad ni ha superado su dinámica empobrecedora.
El crecimiento económico del Ecuador en la última década ha sido débil e insuficiente. Menos del 30% de la población tiene empleo en el sector formal, el resto es informal o simplemente carece de empleo. La pobreza y la indigencia aumentan día a día.
Las finanzas públicas ecuatorianas y su herramienta básica, el presupuesto gubernamental, no han jugado un papel activo a la hora de asumir responsabilidades constitucionales básicas. La historia no ha sido otra que la subordinación de los gobiernos y el aparato estatal a pequeños grupos de poder quienes son, en definitiva, los que determinan el nivel, la estructura y la composición del gasto público en su beneficio, y en contra del bien común y el desarrollo colectivo.
El Estado no ha generado las condiciones macroeconómicas y de infraestructura básicas que permitan a las economías populares pasar desde una lógica de supervivencia y de baja productividad a otra de crecimiento.
Un país excluyente y una elite sustentada en privilegios corporativos y clientelares.
El crecimiento económico de la sociedad ecuatoriana está ligado a la inequidad, el predominio de lógicas de exclusión social históricas. Basta nombrar que la primera Constitución ecuatoriana dejaba fuera de los derechos de ciudadanía al 96% de la población, creando un Estado blanco, de encomenderos criollos, excluyente, que perpetúa las diferencias de todo tipo existentes en la colonia, así como la reproducción constante de privilegios, lo que ha anulado la vigencia de una ciudadanía basada en el ejercicio de los derechos fundamentales, promoviendo la pauperización y generalización de las condiciones sociales y económicas de desigualdad y miseria existentes en el país. Esto ha impedido que un sector mayoritario de la población, debido a las causas de despojo económico y social, forme parte de de la comunidad política republicana.
Cerca del 67% de la población se encuentra en condiciones de pobreza, de la cual cerca del 30% está en situación de indigencia. Esta gran masa de ciudadanos carece de todos los derechos y prestación de los más elementales servicios básicos, sobreviviendo con menos de dos dólares diarios.
La inequidad social está relacionada con otras formas de exclusión regional, étnica, de género, exclusión a las minorías sexuales e intergeneracional. El centralismo político excluye al resto del país, no sólo de los círculos de distribución fiscal sino de las redes políticas de toma de decisiones nacionales.
El racismo prevaleciente ha consolidado mecanismos de discriminación a pueblos, culturas, a pesar de que la Constitución reconoce derechos colectivos y el Ecuador se declara un Estado pluricultural y multiétnico. Lo mismo se puede afirmar en las lógicas de exclusión persistentes en contra de mujeres, minorías sexuales, jóvenes, niños, ancianos. En este contexto en el país existen grupos sociales y personas que sufren una sistemática exclusión política, económica, geográfica, cultural, etc; posición que las sitúa en extrema desventaja frente al resto de la sociedad, y en especial frente a los grupos que gozan de oportunidades y derechos ilegítimos.
De esta forma el modelo político ecuatoriano funciona bajo reglas autoritarias y extrañas a los principios fundamentales establecidos en la actual Constitución, violentando en forma sistemática los derechos de los ciudadanos, ya que se caracteriza por la no vigencia plena de la Constitución y la Ley, y por una constante ingerencia de intereses privados en las decisiones estatales. Para funcionar requiere, además, de un ejercicio arbitrario de la autoridad, de un sentido de la función pública más como privilegio o prebenda que como servicio, y de altos niveles de centralismo, falta de transparencia y concentración de desiciones.
En este modelo, el Estado actúa como el principal asignador de recursos hacia la economía y la sociedad. Ello lo convierte a todos sus niveles, en presa de asedio y chantaje de grupos económicos y políticos, tanto nacionales como transnacio-nales. Todos movilizan sus recursos para presionar al gobierno de turno y asegurar que sus decisiones les favorezcan, sin ninguna consideración a los intereses de la mayoría de los ecuatorianos.
Toda esta penosa y triste realidad ha ocasionado la mayor migración en la historia del país, sumando todos los años de vida republicana, nos quedamos cortos frente a la emigración de los últimos diez años. La migración alcanza en Ecuador cifras escalofriantes. Se calcula, según cifras oficiales, que en la última década a partir de la instauración de la dolarización abandonó Ecuador, la cuarta parte de su población total, en un fenómeno imparable que se multiplica día a día.
Es necesario destacar que la emigración en el Ecuador, es un golpe durísimo a la hora de iniciar la construcción de un modelo de Estado nuevo, no sólo ha emigrado la mano de obra campesina, también grupos grandes de profesionales, especialmente de todas las ramas de la medicina que emigraron al cono sur, especialmente Chile, gran tragedia para un país como el nuestro, que adolece de una cobertura adecuada de salud.
En medio de esta situación surge la necesidad urgente de un reagrupamiento de los movimientos sociales y las organizaciones políticas emergentes, lo que nos llevó hace más de un año a establecer de manera inmediata un programa de lucha, no sólo coyuntural e inmediato, como fueron las acciones unitarias para la nulidad del contrato con Occidental petrolera gringa, la no firma del TLC, la nulidad del contrato para la permanencia de la base militar gringa en Manta, etc.
Teníamos urgencia frente al proceso de convocatoria a la Consulta popular que permitiría elecciones para la instauración de Una Asamblea Nacional Constituyente, unificar fuerzas para que gane el Sí, además para que esta Asamblea Nacional sea de plenos poderes y originaria. Esta batalla la ganamos y logramos iniciar las bases para la legalización de la Organización, recogimos el número de firmas necesarias para la inscripción de candidaturas, además de obtener casillero y número electoral. De esta forma hoy somos la Organización Frente Social Constituyente, lista 85.
En Ecuador, en su mejor momento, la izquierda unida en una sola lista obtuvo el 5% de la votación hace más de 20 años, hoy hemos realizado el compromiso de sacar como mínimo el 10%, y garantizar el fortalecimiento del Frente para las elecciones que vienen después de la Asamblea, que son para renovar gobiernos locales y Congreso Nacional.
El Frente está conformado por grupos sociales diversos y dos organizaciones políticas emergentes. Entre los movimientos sociales tenemos a la Asamblea de Artistas, que tienen como candidatos a dos actores muy reconocidos que plantean el rescate de la cultura de manos de las elites, la centralización de la actividad cultural a través de un ministerio único de cultura, para lo cual están pidiendo el 5% del Presupuesto General del Estado. Observatorio Ciudadano y otras, son organizaciones con dirigentes muy reconocidos y con una presencia formidable en la opinión pública, el Observatorio plantea el control popular de los servicios básicos. Equipos Docentes y Fredemed, son organizaciones que militan en el magisterio y tienen algunas propuestas interesantes para despartidizar la educación y el inicio de una revolución pedagógica en la educación, así como la jubilación de los maestros sin límite de edad. También nos encontramos con la comunidad GLBT, que no son otros que la organización de las minorías sexuales del Ecuador, se calcula que son cerca del 7% de la votación cautiva del país. Ellos plantean la tesis de Ciudadanía Plena, en toda la magnitud de la palabra, sus candidatos son un periodista de televisión muy reconocido y un travesti muy valiente y luchador de sus derechos. También forman parte jóvenes militantes de izquierda y de nuestra corriente, ambientalistas, defensores de animales, organizaciones afrodecendientes, organizaciones de comerciantes minoristas de la Bahía de Guayaquil, etc.
La dirección del Frente es abierta y funciona con un representante de cada organización, en esta organización la Coordinación General la ejerce la compañera Susana Arosemena. Nosotros somos la organización morenista, recibimos muchos ataques de grupos stalinistas pequeños, excluidos de la organización.
Nuestro programa al interior del Frente, tiene que ver con la despartidización de los organismos de control del Estado, Contraloría, Fiscalías, Defensorías del Pueblo, Cortes de Justicia, etc. Autonomías y descentralización con la división territorial en cuatro regiones autonómicas continentales y una insular. Corte electoral, voto voluntario, universalización del voto, es decir que puedan votar todos los ecuatorianos incluidos los elementos de la fuerza pública en general; nueva ley de elecciones y partidos que permita su democratizacion, así como la nominación de sus cuadros directrices por medio de primarias, y de igual manera sus candidaturas, etc. Eliminación de todas las formas de pauperización laboral. Economía productiva, solidaria, comunitaria, controladora de los actores económicos y planificadora, que garantice modelos racionales de explotación de recursos naturales y productivos en general, con mecanismos que permitan un desarrollo sostenible y sustentable ecológicamente.


 

 


-REAGRUPAMIENTO
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