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Venezuela
Entre el imperialismo, la Reforma Constitucional y el discurso socialista

La encrucijada de la revolución bolivariana

Escriben: Stalin Pérez Borges, Sergio García y Vilma Vivas
Corriente CCURA y periódico MAREA Clasista Y Socialista
mareaclasistaysocialista@gmail.com

Las tensiones, debates, peleas y contradicciones al interior del proceso se mantienen y profundizan. Por un lado la burguesía pro imperialista que intentó ganar la calle tras la no renovación de la concesión a RCTV y a la que consideramos se le mojó la
pólvora, ahora planea nuevas acciones como parte de su oposición a la Reforma Constitucional y a la nueva Ley de estabilidad del Trabajo. Por otro lado, sectores de trabajadores forcejean por lograr mejorías en sus Convenciones Colectivas y para que la burocracia del gobierno y sindical no decida por ellos, siendo éstos los simbólicos casos de los petroleros y empleados públicos, y también sectores de la población pobre que sigue luchando para que le ubiquen una vivienda digna y mejores servicios sociales. Pero todos ellos a la vez, están cada vez más preocupados por la creciente burocracia estatal que acapara y desarrolla su poder y privilegios. Mientras tanto, Chávez después de anunciar nuevos planes que irritaron a la burguesía, mantiene a la vez una relación con sectores de la misma, dijo que no ve un PSUV marxista y que la clase obrera no es motor de la revolución, debilitando así un camino a la izquierda. Vienen meses importantes en lo económico, político y en la lucha de clases. Toda esa efervescencia tendrá su efracción en las organizaciones de base y en el PSUV, donde los clasistas llevamos nuestras opiniones, trabajando junto a las bases enfrentamos a quienes quieren secuestrar su proceso de organización y su carácter democrático.

La economía venezolana mantiene su avance con un crecimiento superior al 9% y reservas por encima de los 35 mil millones, una creciente recaudación impositiva y el petróleo en sus mejores precios que promedia más de 50 dólares el barril. En este marco económico se encamina un cambio monetario -el Bolívar fuerte- desde enero del 2008. Esta bonanza no pudo evitar que al igual que el año anterior la inflación golpee la vida diaria de los sectores populares y hacia fin de año rondara el 15% sin que el conjunto de los asalariados vean compensado en reales proporciones su ingreso mensual, lo peor es que cada vez se encuentra en los mercados con mayor escasez de productos alimenticios. También siguen desarrollándose planes sociales, pero que todavía no alcanzan a solucionar los grandes problemas sociales, entre esto no logra verse la puesta en funcionamiento de la Ley de Seguridad Social. Comienzan a nacer las llamadas empresas socialistas y los proyectos de nuevas ciudades con la Misión Villanueva que serán afianzados en la Reforma Constitucional a través del plan de reorganización territorial.
El proceso de nacionalizaciones permitió que el Estado fortalezca su control sobre importantes sectores estratégicos como la electricidad, la telefonía y lugares claves de la industria petrolera (como la Faja de Orinoco) aunque no está exento de contradicciones y problemas. En los casos eléctrico y telefónico están naciendo nuevas directivas y planes alrededor de funcionarios del Estado en vez de apoyarse en el debate democrático y en las decisiones de las bases trabajadoras de esos ámbitos para que éstos ejerzan el control y el protagonismo. En petróleo aún con mayoría accionaria estatal, distinta trasnacionales seguirán usufructuando parte de nuestra riqueza y con una estructura interna en PDVSA que mantiene vicios y métodos que utilizaron las administraciones pasadas, que eran las mismas la de las grandes Corporaciones petroleras con el ingrediente que ahora son menos eficientes productivamente que antes.
Venezuela, que ha vivido en los meses pasados mucha tensión política y social, probablemente siga en esa situación los meses que vienen. El imperialismo y la gran burguesía presionaran, intentando evitar nuevas medidas y leyes que afecten sus intereses y, las masas bolivarianas buscarán soluciones a sus graves problemas sociales mientras enfrentan a una creciente burocracia estatal.

La burguesía y la burocracia “No los une el amor
sino el espanto”


Es categórico el crecimiento de una burocracia bolivariana que desde sus puestos estatales va minando las bases del proceso revolucionario y que tiene cada vez más lazos con la neo - burguesía bolivariana que negocia créditos con el gobierno. La burocracia de la estructura del Estado es tal vez el peligro mayor que enfrenta en esta etapa la revolución bolivariana. Es un sector que actúa como correa de transmisión de intereses ajenos a la revolución y, su actuación desmoraliza y debilita a sectores de masas que apoyan el proceso.
Como bien lo define Haiman el Troudi en su nuevo libro, la contrarrevolución ha mutado bajo un nuevo ropaje de un chavismo sin socialismo, que a su modo de ver “significa frenar las transformaciones estructurales de la sociedad, maquillar las iniquidades, conservar intactos los privilegios de la clase capitalista…los principales exponentes de esa tendencia contrarrevolucionaria son mercenarios infiltrados dentro del proceso que tejen su conspicua conspiración con los hilos de la corrupción, el control político, la negación de la participación popular en los asuntos públicos. Su aspiración fundamental: instaurar una nueva clase oligarca y hacerse del poder a expensas de traicioneros planes en contra de la revolución bolivariana” (1).
Esta descripción que sienten y sufren miles de compatriotas muestra a la vez la necesaria unidad que tienen estos dos sectores igualmente peligrosos y hoy asociados. La burguesía necesita de estos sectores burocráticos en el poder para seguir haciendo negocios y ganando terreno para frenar medidas que atenten a sus intereses de clase. La burocracia necesita a la burguesía para mantener sus privilegios y parcelas de poder a la vez que desarrollan también sus propios negocios. Allí están los bancos Banesco, Canarias y otros banqueros como Víctor Gil e Izrrausquin, Cedeño, Rafael Sarría y Petricca haciendo los negociados del siglo. ¿Con quiénes del gobierno acuerdan y negocian estos usureros? Unos y otros se necesitan y complementan, unos y otros le temen a las bases y a la movilización del pueblo. Parafraseando a Jorge Luis Borges, a la burguesía y la burocracia más que unirlos el amor los une el espanto de un posible avance de las bases en la revolución y de medidas anti capitalistas. No es causal que desde estos sectores salgan las críticas a los sectores en lucha, los intentos de controlar a las organizaciones sociales y las órdenes de despidos y persecución a quienes levantan la voz en las estructuras estatales. Y, ahora en el PSUV, son los que buscan imponer métodos clientelares para salvar sus cuotas de poder.
Ante los ataques del imperialismo y el creciente peso de la burocracia, millones se preguntan qué piensa Chávez y hacia donde va ¿Es conciente de los graves problemas que existen a su alrededor? ¿Hasta cuándo seguirá la derecha bolivariana enquistada en altos puestos de gobierno? Creemos que está consciente de todo, cuando se refiere a gente de su entorno como en su primera reunión de batallones en la Urbanización del 23 de Enero el día 28 de julio: “Como serpientes agazapadas, jugando al chavismo sin Chávez, a apartar a Chávez; bueno, a mi me apartaría Dios que es el dueño y Señor, y ustedes, la voz del pueblo” (2).

Hacia el debate sobre la Reforma Constitucional


Cuando Chávez habla de socialismo y de terminar con el capitalismo concentra toda la simpatía de las mayorías, cuando habla contra la clase obrera y el marxismo genera dudas y diferencias desde sectores del propio proceso. Cuando llama a organizarse desde las bases en el PSUV genera expectativas, cuando apoya públicamente a Diosdado Cabello –máximo referente de la derecha bolivariana- confunde y debilita a los sectores más consecuentes de la revolución. Hemos defendido a Chávez ante cada ataque imperialista, y lo seguiremos haciendo en la medida que mantenga su independencia política del imperio. Pero si queremos avanzar o como se dice, estamos en un momento de tránsito de un modelo nacional a uno supuestamente socialista, al decir de Simón Rodríguez (3) significa que “una revolución política pide a gritos una revolución económica” y ésta debería manifestarse en medidas concretas que aún no se han tomado.
El 14 de agosto Chávez presentó en la Asamblea Nacional su proyecto de Reforma Constitucional. Como se venía anunciando toca importantes temas como el poder popular, la jornada de trabajo, nuevos poderes ejecutivos y territorios federales, la posibilidad de reelección continua y las distintas formas de propiedad.
Sobre la jornada laboral se avanzaría positivamente a modificar el artículo 90 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV) para que “a objeto de que los trabajadores y trabajadoras dispongan de tiempo suficiente para el desarrollo integral de su persona, la jornada de trabajo diurna no excederá de seis horas diarias ni de 36 horas semanales, y la nocturna no excederá de seis horas diarias ni 34 horas semanales”. Se abre con esto la necesidad de que los sectores obreros se organicen y movilicen para garantizar su aplicación.
Sobre el Poder Popular la propuesta para el articulo 136 de la CRBV señala: “El Poder Popular se expresa constituyendo las comunidades, las comunas y el autogobierno de las ciudades, a través de los Consejos Comunales, los Consejos Obreros, los Consejos Campesinos, los Consejos Estudiantiles y otros entes que señale la Ley”. Todo este aspecto merece un gran debate. Es positivo que este tema sea contemplado en la Reforma pero a la vez requiere evitar o enfrentar cualquier indicio de pretenda controlar sus derechos y funciones soberanas como organismos populares.
Se propone “aumentar el mandato presidencial a siete años y permitir la reelección inmediata de este cargo”. Lo importante no debe ser esta posibilidad sino avanzar a un cambio de régimen político mas democrático, que en lugar de seguir inventando nuevos cargos y poderes en el Poder Ejecutivo, legitime el poder de las organizaciones obreras y populares y su representación mayoritaria en un nuevo parlamento, que profundice la posibilidad de revocabilidad por sus electores de manera inmediata de todos los cargos y que tenga en todos los ámbitos de decisiones políticas y económicas el protagonismo del pueblo para expresarse y decidir.
Finalmente, en relación al régimen de propiedad se legitiman cinco tipos, entre ellos la propiedad privada de las empresas.
En medio de contradicciones la realidad es que hay grandes sectores de la burguesía preocupada. Para el abogado y representante de la burguesía Asdrúbal Aguiar “el Estado se reserva la planificación de la actividad económica privada. Entienden que el empresario privado es un apéndice del modelo de producción socialista y opera como un concesionario. Claro con una gran contradicción que revela el artículo 113 del papel de trabajo del proyecto de reforma: el gobierno castiga el que los particulares no se sujeten a los métodos de producción” (6). También Fedecá-maras y otras voces han salido a cuestionar la nueva Ley de Estabilidad en el Trabajo. Sienten que el Estado va a regimentar la posibilidad de realizar despidos en las empresas privadas, como explica uno de los mayores periódicos de la gran burguesía “este instrumento legal traerá limitaciones para que los empresarios procedan al despido de sus trabajadores…los patronos deberán pedir permiso a la autoridad laboral en este caso representada por el Inspector de trabajo” (7).
El Ministro del Poder Popular para la Planificación y Desarrollo, Jorge Giordani aseguró que “la figura de la empresa privada puede vivir perfectamente dentro de un sistema socialista, siempre y cuando su finalidad no entre en conflicto con el bienestar de la sociedad donde esté la empresa” (8). Este camino además de ser utópico -porque nunca los capitales privados piensan en el beneficio social sino en ganancias sobre la explotación- lejos de fortalecer debilita un verdadero proyecto socialista. Sin la estatización de la banca, y el cambio de la propiedad privada por una propiedad social de los medios de producción, y en el poder protagónico para las organizaciones del pueblo no se podrá avanzar a un país socialista.
Lejos de ser algo nuevo o a la venezolana como se lo presenta, esta concepción de socialismo con apertura al capital privado ya se ha utilizado con penosos resultados. El ejemplo más actual es China aunque esta revolución partiera de contar con la totalidad de los medios de producción en manos del Estado. Sobre un discurso similar de “socialismo a la china” el poder central comenzó un proceso de reformas de mercado y de apertura al capital privado en tres etapas con consecuencias catastróficas de miseria y superexplotación. Como bien lo explican dos prestigiosos Economistas marxistas refiriéndose a la entrada de capitales privados en los ‘80 “aunque inicialmente dependían del sector estatal las empresas colectivas urbanas eran lucrativas y muchas de ellas son empresas privadas con falsa gorra roja para obtener ventajas fiscales en los suministros y en los créditos…cada nuevo estadio del proceso de reformas generaba nuevas tensiones y contradicciones que sólo se resolvían con una mayor ampliación del poder del mercado, que llevaba a una mayor consolidación de la economía política capitalista. Así pues en lugar de utilizar el capitalismo para construir el socialismo tal y como afirmaban los reformistas que ocurriría, lo que en realidad ha pasado es que el socialismo de mercado ha utilizado al socialismo para construir el capitalismo…este proceso de reforma pone de manifiesto que una vez que se entra en la pendiente de las reformas de mercado solo se puede seguir resbalando por ella” (9) Venezuela parte de una situación distinta, del capitalismo clásico a trastocar e inestabilizar el mercado y cada reforma lo tensiona aún mas, si no se avanza mas allá y se mantiene bajo un discurso socialista el poder del capital sobre los medios de producción y un sistema financiero privado a la larga no se rompe el modelo capitalista sino que se puede mantener e incluso fortalecer. Corremos el peligro que en lugar de avanzar a lo nuevo repitamos lo peor de uno de los modelos más perversos del falso socialismo del siglo XX.
Otro de los argumentos para sostener la convivencia con empresas privadas es que debemos romper con el dogmatismo. Como se sabe toda verdad exagerada comienza a dejar de ser verdad. Está muy bien no tener un método dogmático, pero este hecho no significa desechar bases teóricas y políticas del marxismo si todavía reflejan la realidad del mundo y de Venezuela. Hoy en cualquier lugar el capital privado es sinónimo de explotación y ganancias individuales. Lorenzo Mendoza (empresas Polar), Gustavo Cisneros (grupo Cisneros), los Capriles (Cadena Capriles), los Salomón (Sambil), los empresarios de Empreven y la nueva directiva de Fedecámaras (José Manuel González, Lope Mendoza, Noel Álvarez y Ciro García), con quienes el gobierno han acordado o buscan acordar, nada tienen que ver con un modelo socialista. Proponemos que el rumbo constitucional sea claro, hacia una progresiva eliminación del poder capitalista en la economía y el régimen de propiedad de la industria y el sistema financiero.
El debate sobre la Reforma Constitucional (RC) se está haciendo en un marco de tensiones producto del rechazo que la gran burguesa y el imperialismo le oponen. Sin embargo, la gran burguesía tiene el temor de que si intentan nuevas acciones, el pueblo y los trabajadores movilizados en la calle lleven a Chávez a mayor radicalismo. Es necesario que el debate de la RC no quede encerrado en Comisiones de Notables o en la Asamblea Nacional por la trascendencia de los temas involucrados. Debe ser un debate de todo el pueblo y sus organizaciones, masivo y constituyente, donde las bases discutan los cambios a hacer en la Constitución para que señale un camino socialista y legitime el poder protagónico de los trabajadores y el pueblo.

Las organizaciones obreras y populares… una prioridad
de la revolución


En la base del pueblo sigue habiendo un proceso de organización en diferentes ámbitos sociales. A nivel sindical, campesino, popular, indígena, en los comités de tierra, vivienda o agua, en los medios alternativos, en todos lados se mantiene la participación de las bases. Esto lo debemos fortalecer y consolidar por ser un motor de la revolución. Si quieren tapar sus voces allí debemos fortalecerlas y defenderlas de todo ataque de la derecha o la burocracia. Si quieren eliminar su autonomía y crítica debemos evitarlo unificando la lucha contra cualquier autoritarismo que quiera consolidarse a lo interno del proceso.
En el movimiento obrero esta realidad se expresa en el desarrollo de CCURA que sigue siendo nuestra primera prioridad de trabajo. Es una necesidad preservar su estructura y funcionamiento. Ahora más que nunca, en el marco de los acuerdos logrados junto a otras corrientes para defender la UNT y avanzar en su proceso electoral. En CCURA más allá de que un gran sector nos inscribimos en el PSUV y otro sector no, debe primar la unidad e independencia frente al Estado y los partidos, permitiendo libremente el desarrollo de todas las experiencias políticas en el marco de la revolución y su necesidad de profundizarla.
Hay importantes luchas que merecen todo nuestro apoyo y donde las organizaciones de base juegan un rol destacado. En el sector petrolero CCURA enfrenta los planes de la Fuerza Socialista Bolivariana de Trabajadores FSBT y el Ministerio de Trabajo quienes buscan consolidarse junto a la burocracia y hasta avanzan en acuerdo de Convenciones Colectivas sin la participación y opinión de los trabajadores. Eso mismo hace con los empleados públicos y lo quieren hacer con el transporte. O en el Puerto de Guiria donde continúan organizados los pescadores y la comunidad, o los sectores indígenas Wayuú que luchan contra la instalación de un gasoducto en sus tierras ancestrales, las comunidades que luchan por viviendas dignas o los campesinos que reclaman mayor celeridad en sus reivindicaciones. Lejos de aceptar la nueva teoría de que no hay que luchar por reivindicaciones porque vamos al socialismo, estamos comprometidos en apoyarlas e impulsarlas. Las necesidades inmediatas de los trabajadores y el pueblo son un derecho que debe respetarse aún más si se quiere avanzar al socialismo.
Como parte de la organización de las bases, los Consejos Comunales siguen avanzando aunque no sin contradicciones. En Carora se manifiesta tal vez el mejor ejemplo: 100% del presupuesto comunal es debatido y decidido por los Consejos que evalúan necesidades. Este es el camino que deberían seguirse en todo el país. En el movimiento obrero se debate la conformación de los Consejos de Trabajadores. Lamentablemente, desde algunos sectores del Estado y del movimiento sindical (FSBT) se busca un modelo controlado y anti-sindical. Este hecho no evita que los clasistas podamos proponer nuestro propio modelo de Consejos Obreros, democráticos, unidos e interactuando con las organizaciones sindicales democráticas y legítimas hacia un poder obrero al interior de las industrias. El debate sobre Consejos, sean comunales, obreros o estudiantiles debe ser impulsado y decidido por las bases. Y alejarlos de proyectos que busquen atarlos a las decisiones de Estado y de funcionarios de turno, para que no pierdan su iniciativa creadora y su derecho a ser impulsores de las luchas y necesidades de las bases de la revolución.

EL PSUV: desafíos y expectativas

El PSUV se encuentra en la etapa de sus asambleas de base y preparando su primer Congreso. Durante estos meses se vieron síntomas de los intentos desesperados por sectores de poder, para controlar todo el proceso. Pero a la vez hay la fuerza y las ganas de las bases, que han comenzando a empoderarse de muchas de sus asambleas de batallones socialistas. Se viene – sin duda alguna- una gran pelea, o como diría el Periódico Las verdades de Miguel “se viene un choque de trenes en el PSUV, entre la derecha y la izquierda del proceso”.
Los revolucionarios no estamos al margen de esta pelea que decidirá el carácter y la política en los próximos meses y años. Participamos activamente en cada asamblea, proponiendo, escuchando a las bases y actuando unitariamente junto a todos los sectores honestos. Confluyendo con quienes buscan una profundización anti capitalista, y los que defienden un tipo de partido sin cogollos, con democracia interna y sin un modelo de estructura militar ni su disciplina vertical. La revolución necesita un partido de las bases y con un programa para terminar con el capitalismo en Venezuela, donde sean los trabajadores en unidad con todos los sectores no-explotadores quienes conduzcan y decidan su futuro.
Quienes somos dirigentes de la corriente CCURA y del Periódico MAREA Clasista y Socialista (vocero de aspirantes al PSUV) estamos comprometidos con un camino de profundización de la revolución, de enfrentamiento al imperialismo y a la burguesía y en contra todos los sectores burocráticos que detienen la revolución. Invitamos a todos los comprometidos luchadores socialistas y a los aspirantes al PSUV a prepararnos para las grandes luchas que vienen. Al decir de Gramsci “instrúyanse porque necesitaremos toda nuestra inteligencia, conmuévanse porque necesitaremos todo nuestro entusiasmo, organícense, porque necesitaremos de toda nuestra fuerza”. Para estas necesidades y hacia un objetivo socialista desde el periódico MAREA C y S conformamos un espacio de participación, intercambio de opiniones y experiencias y de construcción común, a disposición de todos y todas quienes quieran sumarse.

Notas
(1)Ser capitalista es un mal negocio, Haiman El Troudi
(2)Aló Presidente, 22 de julio 2007
(3)Simón Rodríguez, fue un intelectual maestro de Simón Bolívar y sus fundamentos como educador son una de las bases del llamado “Árbol de las tres raíces ideológicas”, junto a Zamora y Bolivar.
(4)Hugo Chávez, 22 de junio de 2007
(5)Aló Presidente 29 de julio de 2007
(6)El Universal, 16 de julio de 2007.
(7)El Universal, 30 de julio de 2007.
(8)www.aporrea.org, 23 de julio 2007
(9)China, entre el socialismo real y el capitalismo, Martin Hart Landsberg y Paul Burkett

 

 


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